Viernes, 25 de septiembre de 2026
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Adiós al Negro de la madrugada: la última despedida de González Oro y el Martín Fierro que le llegó cuando ya no estaba en el aire

El conductor murió a los 74 años en Punta del Este. Repasamos su retiro, el homenaje de APTRA y el recuerdo de Ventura, en una crónica que recorre de la primera emisión a la última ovación.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 25 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

La mañana en la que confirmé la noticia amaneció con una garúa fina sobre los viñedos de Mendoza, esa llovizna que en esta época del año se pega a las hojas de la vid como si la parra quisiera retener hasta la última gota antes de la vendimia, y mientras el termómetro no pasaba de los nueve grados y las hileras mostraban ese verde profundo que delata el final del reposo invernal, pensé que hay oficios que uno ejerce toda la vida y un día, sin aviso, se terminan, así nomás, como una poda de rejuvenecimiento que deja el tronco pelado para que vuelva a brotar, aunque en este caso la planta ya no tendrá quien la acompañe, porque Oscar El Negro González Oro murió este 25 de septiembre a los 74 años en Punta del Este, Uruguay, donde estaba radicado desde hacía años y donde le llegó el final de una trayectoria que había ocupado más de tres décadas de la radio argentina con programas de actualidad, entrevistas de largo aliento y una opinión que los oyentes de siempre reconocieron como propia.

El retiro de 2021 y la decisión de bajarse del micrófono

En marzo de 2021 González Oro había decidido dejar el trabajo cotidiano frente al micrófono, y al explicar aquella decisión señaló que quería disponer de más tiempo para su familia y que no buscaba competir con su propio recorrido profesional, una frase que a mí, que llevo años siguiendo el pulso de la vitivinicultura y el campo, me suena parecido a lo que les pasa a los viñateros cuando sienten que la planta ya les dio todo lo que tenía y prefieren descansar antes que forzarla a dar un racimo menos; el conductor dijo además que la pérdida de personas cercanas había influido en ese retiro y que las exigencias del oficio le habían restado tiempo para acompañar el crecimiento de sus hijos Agustín y Pablo, dos nombres que repitió cada vez que pudo y que esta semana volvieron a aparecer en los mensajes de despedida.

El Martín Fierro que llegó tarde, pero llegó

Un año después de aquella despedida, en la ceremonia de 2022 de los Martín Fierro de Radio realizada en el Golden Center de Parque Norte, la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas le otorgó un homenaje que fue, hay que decirlo con todas las letras, el único reconocimiento que recibió de la entidad, porque González Oro nunca había ganado un Martín Fierro en competencia a lo largo de toda su carrera, y eso que no era un conductor que pasara inadvertido en una mesa donde se discute la actualidad nacional de lunes a lunes, sino más bien lo contrario: era una de esas voces que cuando entraban por el parlante del auto a las seis de la mañana obligaban a subir el volumen, aunque la nota te la estuvieras perdiendo en medio del café.

Luis Ventura, presidente de la Asociación, impulsó aquella distinción y gestionó la presencia del homenajeado, que en un primer momento había desistido de viajar desde Uruguay hasta Buenos Aires para recibirla y tuvo que ser convencido por el propio Ventura, quien tras la muerte del conductor explicó que había buscado recomponer la relación entre el periodista y la institución, una tarea delicada, de esas que en cualquier ámbito productivo argentino se conocen de memoria, porque cuando alguien se va del aire se llevan consigo años de archivo y de vínculos que después cuesta reconstruir.

“Esto lo soñé”Oscar González Oro, al recibir la placa en los Martín Fierro de Radio 2022

Sobre el escenario González Oro recibió una placa, evocó un texto de Jorge Luis Borges y compartió el reconocimiento con quienes habían trabajado a su lado a lo largo de los años, porque siempre fue un conductor de equipo y eso se notaba en la manera en que nombraba a su gente: en su discurso de agradecimiento mencionó a sus hijos, a sus compañeros históricos y a colegas de distintas generaciones, entre ellos Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir, además de su histórica locutora Valeria Mirabella, un nombre que los oyentes de la madrugada asocian de manera inmediata con la cortina musical y con aquel tono de complicidad que se construye entre conductor y locutora cuando llevan años de compartir cabina y de leer los mismos cables.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Queda por delante, y eso me parece importante decirlo con la mayor claridad posible, una discusión que el Estado argentino viene postergando y que esta muerte vuelve a poner sobre la mesa: la situación previsional de los trabajadores de radio y televisión que, como González Oro, pasaron décadas frente al micrófono sin pertenecer a una planta permanente y hoy, cuando llegan a la edad de retiro, dependen de acuerdos personales o de mudanzas al exterior para poder sostener su vida cotidiana, una irregularidad que se repite en oficios tan distintos como el periodismo y la producción agrícola, donde el viñatero que entregó cuarenta cosechas tampoco tiene garantizado un esquema de cobertura que contemple la estacionalidad y los años de aporte informal.

Mientras tanto, del lado de acá, en las hileras que esta mañana se sacudían con la garúa, uno se queda con la sensación de que la radio pierde a uno de sus últimos conductores de oficio, de esos que armaban un programa como se arma una mesa de domingo, con el café, las facturas y las noticias, y que durante más de treinta años leyeron el país en voz alta, primero en horas de la madrugada y después también en la tarde, hasta que un día de marzo de 2021 decidieron bajar el volumen y correr la silla, y aunque después volvieron para recibir un aplauso merecido, lo cierto es que ya no estaban en el aire, y ahora, con su muerte en Punta del Este, la frecuencia queda otra vez a la espera de una voz que los oyentes de siempre todavía no consiguen reemplazar.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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