Martes, 8 de septiembre de 2026
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Aire pesado en Neuquén: agosto dejó seis jornadas en las que respirar se volvió una lotería

Un relevamiento de la Universidad Nacional del Comahue y la empresa Clean Air Data detectó picos de material particulado y monóxido de carbono que coincidieron con días de alta humedad, poco viento y amplitudes térmicas pronunciadas. Los datos son públicos y ya sirven para tomar decisiones cotidianas.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 8 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Acá, cuando empieza a caer el sol detrás de los bardos del oeste neuquino y el aire se queda quieto, uno se da cuenta de que algo cambia: la garganta se raspa, el olor a humo se pega en la ropa y hasta la persiana parece transpirar. No es una sensación menor. Durante agosto la ciudad de Neuquén registró seis jornadas con aire contaminado, según un trabajo conjunto del Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue y la empresa Clean Air Data, que monitorearon en tiempo real lo que los vecinos respiran todos los días sin prestarle demasiada atención.

Tres picos de partículas y tres de monóxido de carbono

El informe, al que accedí para esta nota, identificó tres episodios de elevada concentración de material particulado. El más intenso se extendió entre el 15 y el 17 de agosto, cuando el PM10 alcanzó un máximo de 520 microgramos por metro cúbico, un valor muy por encima de cualquier umbral de referencia razonable. Otros dos períodos con calidad del aire deteriorada se registraron entre el 18 y el 20 y alrededor del 24 de agosto, lo que confirma que no fue un hecho aislado sino un patrón dentro del mes.

El monóxido de carbono, ese gas que sale de los caños de escape y de las estufas cuando algo no anda bien, también hizo de las suyas. El relevamiento detectó tres incrementos puntuales: los días 16, 18 y, con mayor intensidad, entre el 19 y el 20 de agosto, cuando el valor máximo trepó a 2,3 partes por millón. Nada menor si se tiene en cuenta que se trata de un gas invisible y que empieza a molestar bastante antes de que uno se dé cuenta de que está respirando algo que no debería.

  • Material particulado (PM10): pico máximo de 520 microgramos por metro cúbico entre el 15 y el 17 de agosto.
  • Monóxido de carbono: valor máximo de 2,3 partes por millón entre el 19 y el 20 de agosto.
  • Humedad relativa promedio del mes: 58,9 por ciento, con jornadas por encima del 90 y por debajo del 25.
  • Amplitud térmica marcada: mínimas de entre 0 y 2 grados en la primera quincena y máximas superiores a 20 grados hacia el final del mes.

El tiempo como cómplice del smog

Lo que me llamó la atención al leer el estudio es que la meteorología tuvo tanto peso como las emisiones. La amplitud térmica de agosto fue notable, con mañanas casi heladas y tardes casi primaverales en una misma semana. La humedad relativa promedio fue del 58,9 por ciento, pero hubo días saturados, por encima del 90, y otros secos, por debajo del 25. Cuando el aire se estabiliza, baja la humedad y el viento cede, los contaminantes se quedan flotando pegados al piso, como si la ciudad estuviera tapada por una tapa de olla. Y al revés: cuando el viento sopla con ganas levanta del suelo las partículas que ya estaban depositadas y arma otro pico en suspensión, así que no hay manera sencilla de zafar.

“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio del Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la UNCo y Clean Air Data

Hablé con Marta, vecina del barrio Confluencia, que me dijo mientras acomodaba un perchero en la vereda que este año notó algo distinto: “Yo antes dejaba la ventana abierta toda la noche y este agosto la cerraba a las diez porque sentía que el aire me pesaba. Si la universidad dice que había días bravos, yo ya lo venía sintiendo en la garganta, no hacía falta que nadie me lo cuente”. Su testimonio no es un dato del informe, pero sirve para entender por qué este tipo de mediciones públicas terminan cambiando rutinas chicas: a qué hora se ventila la casa, cuándo se saca a los chicos a la plaza o si conviene postergar esa caminata por la costanera.

Para los que vivimos en zonas con mucho tráfico o usamos calefacción a gas o leña, los días de estabilidad atmosférica son los que piden más cuidado. Conviene ventilar en las horas con más movimiento de aire, evitar el ejercicio intenso al aire libre en los picos y, sobre todo, nonaturalizar la idea de que el aire de Neuquén siempre fue así. “Si uno tiene la información, puede decidir mejor; antes ni siquiera sabíamos en qué momento era peor”, cerró Marta, mientras se le iba la mirada otra vez hacia esa calle donde, según los números, agosto se respiró con más esfuerzo que de costumbre.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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