Alerta climática: el próximo Niño amenaza con romper todos los registros desde 1950 y Argentina ya siente los primeros efectos
La NOAA elevó al 75% la probabilidad de un evento sin precedentes históricos. El Litoral y el noreste del país se preparan para lluvias muy por encima de lo normal entre octubre y febrero.

La mañana arranca pesada acá, con esa humedad que se te pega a la piel y que ya empieza a ser costumbre en el calendario que arrancó en septiembre, y la verdad es que no es un capricho del clima ni una exageración de los vecinos: cada vez más especialistas, cada vez más alertas y cada vez con más datos en la mano vienen diciendo que lo que se viene entre octubre y febrero puede ser un fenómeno que haga temblar los registros que se guardan desde hace más de siete décadas, porque la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, más conocida por sus siglas NOAA, acaba de mover la aguja y ubicó en un 75% la probabilidad de que el Niño que se está cocinando en el Pacífico ecuatorial termine siendo el más intenso desde 1950, un número que hace apenas un mes estaba en 69% y que muestra, como me lo resumió un especialista con el que pude charlar en las últimas horas, que el mar se está calentando más rápido de lo que los propios modelos esperaban.
La clave de esta advertencia hay que buscarla en un indicador que muchos lectores quizá no conocen pero que los meteorólogos miran con lupa: el Índice Oceánico Relativo del Niño, o RONI por sus siglas en inglés, que no se queda solamente con la temperatura de la superficie del mar sino que la corrige descontando el calentamiento general que vienen sufriendo los océanos tropicales, una trampa estadística que sirve para medir si el calor responde al fenómeno del Niño o al calentamiento global de fondo, y lo que la NOAA está diciendo es que hay un 75% de chances de que ese índice supere los 2,5 grados centígrados entre octubre y diciembre de 2026, un umbral que ningún evento anterior logró cruzar jamás, porque los cuatro episodios clasificados como muy fuertes desde mediados del siglo pasado se movieron en una franja de entre 2,0 y 2,4 grados, con el Niño de 1982-1983 como el récord de siempre con sus 2,4 grados, un dato que hoy, según los nuevos pronósticos, quedaría chico.
Un Pacífico que ya está ardiendo
Los registros de agosto que maneja la NOAA muestran anomalías que asustan al prefijo mismo: 1,8 grados por encima del promedio en la región Niño 3.4, que es la zona de referencia del Pacífico ecuatorial donde se mide el fenómeno; 2,5 grados en la región Niño 3, que mira un poco más hacia el oeste; y la friolera de 3,4 grados frente a las costas de América del Sur, un valor que a esta altura del año ya está en el podio de los más altos que se hayan medido, y los modelos revisados por el Centro de Predicción Climática, que es el brazo especializado de la NOAA, le asignan más de un 90% de probabilidad a que se concrete un episodio catalogado como muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, lo que traducido a nuestro calendario significa que el fenómeno nos va a estar acompañando, para bien y para mal, hasta bien entrado 2027.
“El Niño es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte.”María Alejandra Cristanchi, jefa del sector de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá
En la Argentina, la zona más comprometida por este escenario es el noreste y el Litoral, donde las lluvias de primavera y verano suelen hacer de las suyas pero esta vez prometen venir con varios puntos más de lo que marca la media histórica, y los primeros números que empiezan a manejarse son elocuentes: para noviembre se espera un exceso de más de 30 milímetros sobre el noreste del país y el este de Entre Ríos; para diciembre las anomalías superiores a los 50 milímetros alcanzarían a Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba, mientras que el noroeste argentino registraría entre 20 y 50 milímetros por encima de lo habitual, un panorama que, como me dijo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba y una voz de referencia en el tema, posiblemente se extienda hasta bien entrado el otoño de 2027, con todo lo que eso significa en materia de infraestructura, producción agropecuaria y vida cotidiana en las localidades ribereñas.
- 75% de probabilidad de que sea el Niño más intenso desde 1950, según la NOAA.
- El índice RONI podría superar los 2,5 grados entre octubre y diciembre de 2026, un umbral nunca alcanzado.
- En agosto había 1,8 grados de anomalía en la región Niño 3.4 y 3,4 grados frente a Sudamérica.
- Más de 90% de chances de un evento catalogado como muy fuerte.
- Excesos de lluvia previstos: más de 30 mm en noviembre en el noreste y Entre Ríos; más de 50 mm en diciembre en Santa Fe, Entre Ríos y este de Córdoba.
- El fenómeno podría prolongarse hasta 2027, según el meteorólogo Marcelo Madelón.
Héctor Víctor, vecino de Resistencia con el que pude charlar en una verdulería del centro mientras compraba tomates y me explicaba que en su casa ya empezaron a revisar las cámaras del desagüe del patio porque el barrio se les inunda con dos horas de lluvia intensa, me dijo una frase que me quedó dando vueltas mientras escribía esta nota y que creo que resume mejor que cualquier gráfico el ánimo de muchos argentinos que viven en las zonas comprometidas por el Niño: Bueno, que llueva, pero que no nos lleve puesto el ranchito, y esa sencilla declaración de principios, esa mezcla de resignación, de pedido y de sentido común tan criollo, es probablemente la mejor manera de cerrar esta nota y de recordar que del otro lado de los modelos matemáticos y de los comunicados en jerga técnica de los organismos internacionales hay familias, hay barrios y hay ciudades enteras que ya están empezando a prepararse para un verano que, según todos los indicios, va a ser noticia por donde se lo mire.
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