Atacama se viste de flores tras unas lluvias récord y una floración sin precedentes en décadas
Más de 200 especies nativas emergieron al mismo tiempo en el norte de Chile, en un fenómeno que la CONAF ubica entre los más extensos de las últimas décadas.

El desierto de Atacama, ubicado en el norte de Chile, atraviesa una de las floraciones más intensas y extensas registradas desde 1997. Las precipitaciones récord ocurridas entre julio y septiembre transformaron el suelo rojizo y rocoso que se extiende entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes, a lo largo de unos 1.600 kilómetros de costa, en una superficie cubierta de flores silvestres.
El origen del fenómeno
La causa directa de esta floración es El Niño, un fenómeno climático que calienta de manera anómala las aguas superficiales del Pacífico central y oriental y modifica los patrones meteorológicos en todo el planeta. En condiciones normales, la zona recibe apenas dos milímetros de lluvia al año. Durante este invierno, localidades como Vallenar llegaron a registrar hasta 183,5 milímetros, un volumen suficiente para despertar semillas, bulbos y rizomas que permanecían inactivos bajo la arena.
Especies y superficie afectada
Según la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el fenómeno abarca el 23% de la región de Atacama, es decir, unos 17.000 kilómetros cuadrados. Entre las especies que florecieron de forma simultánea se encuentran las siguientes:
- Añañuca
- Garra de león
- Pata de guanaco
- Flor del jote
- Otras más de 200 especies nativas
El organismo considera que el evento se sitúa entre los más grandes de las últimas décadas, en razón de la cantidad de especies involucradas y de la extensión del territorio que quedó tapizado.
Las mismas tormentas que favorecieron la floración también provocaron inundaciones y aluviones en distintas zonas del norte chileno, con decenas de viviendas afectadas. Esta doble consecuencia forma parte del mismo episodio climático y debe considerarse al describir la situación de la región.
Una ventana de tiempo limitada
La posibilidad de observar el paisaje es temporal. Se prevé que la mayoría de las flores desaparezcan en noviembre, aunque las especies más resistentes a la sequía podrían mantenerse hasta enero. Los accesos principales se concentran en el Parque Nacional Llanos de Challe, cerca de Vallenar, en la región de Atacama.
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