Bancarios: el sueldo inicial vuelve a empatarle a la inflación y deja al recién llegado en 2,6 millones brutos
La Asociación Bancaria y las cámaras empresarias aplicaron un 1,9% para septiembre, en línea con los precios del mes. Con participación en ganancias, el ingreso de entrada roza los 2,63 millones de pesos brutos, y la paritaria vuelve a abrirse recién en la segunda quincena de enero de 2027.

La mañana en la Ciudad de Buenos Aires arrancó con esa llovizna finita que no alcanza para empapar el asfalto pero deja todo con ese brillo pegajoso, y mientras miraba por la ventana pensaba en cuántos lectores me preguntan estos días qué pasa con los sueldos que, como las parras en diciembre, vienen ajustándose mes a mes al compás del termómetro de la inflación. Lo que traigo hoy no es una nota de viñedo, pero sí de esos números que en el campo se miran con la misma atención con la que un viñatero de Rivadavia observa el cielo antes de la vendimia: porque cuando el ingreso no le gana a los precios, la hilera se estresa y la uva lo sufre. Y este septiembre que acaba de cerrar les dejó a los bancarios un acuerdo muy particular, que paso a desglosarles sin perder de vista el todo.
La Asociación Bancaria firmó con las cámaras empresarias un aumento del 1,9% para septiembre, una cifra que no salió de la galera ni de una pelea sindical espectacular, sino directamente del dato de inflación del período. Con el básico actualizado en 2.552.560,34 pesos brutos, se suma la participación en las ganancias por 73.786,55, y el sueldo de quien arranca a trabajar en el sector queda plantado en 2.626.346,89 pesos brutos mensuales, sin adicionales ni antigüedad. Es decir, de la hilera a la góndola, el ingresante tiene un piso conocido y un plus que llega como parte del reparto anual de utilidades, algo que en otros gremios directamente no existe.
Cómo sigue la actualización hasta fin de año
- Octubre, noviembre y diciembre se actualizarán también por el índice de inflación de cada mes, repitiendo el esquema de septiembre y dejando atrás las viejas subas escalonadas por trimestres.
- Los sueldos bancarios acumulan en los primeros nueve meses de 2026 un alza del 23,6% sobre los valores de diciembre de 2025, según el cálculo gremial.
- El bono anual por el Día del Bancario se abonará antes del 6 de noviembre y tendrá un piso de 2.275.519,25 pesos, monto que se suma al sueldo de ese mes y opera como un colchón extra frente a la variación de precios.
El esquema, como me lo resumió un delegado bancario de la seccional San Martín, es sencillo y por eso mismo genera ruido afuera del sector: “cuando la inflación baja, también baja el porcentaje; y cuando la inflación sube, sube; no hay sorpresas ni trampas”. Esa transparencia, explica el referente, es la que durante años diferenció a los bancarios del resto de los gremios, que suelen pactar porcentajes fijos a futuro sin saber qué terminará pasando con los precios. La otra diferencia clave es que la paritaria no vuelve a discutirse hasta la segunda quincena de enero de 2027, lo que congela de hecho cualquier reclamo adicional por cuatro meses.
Ahora bien, el contraste con el resto del mercado laboral es lo que le da verdadera dimensión al dato. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino, el salario medio del empleo privado registrado creció 1,3% en términos reales en agosto respecto de julio, y el promedio de los principales convenios colectivos avanzó 0,9% en el mismo mes, en ambos casos por encima de la inflación. Pero la foto cambia cuando se corre el foco hasta noviembre de 2023: el promedio del empleo privado formal está apenas 1,2% arriba de ese piso, y el promedio de los principales convenios acumula una pérdida real del 6,9%.
Las ramas con mayor recuperación desde aquel noviembre son entidades deportivas (15%), la actividad gráfica (13,2%) y gastronomía, hotelería y farmacias (11% cada una). En el otro extremo, textiles registra la mayor caída de poder adquisitivo (32%), seguido por comercio (18%) y transporte, en un listado que muestra cómo algunos sectores vienen capeando el temporal y otros todavía lo están sufriendo como viñedos golpeados por una granizo tardío.
Mientras tanto, los bancarios siguen navegando con un patrón de actualización mensual que les asegura, al menos en lo nominal, no perderle pisada al índice de precios. La pregunta que me llevo escrita en el cuaderno, y que por ahora el Estado no termina de resolver, es por qué ese mismo mecanismo de defensa automática contra la inflación no se replica para todos los trabajadores registrados del país, sobre todo para los más de dos millones de empleados formales que en los últimos dos años vieron cómo su sueldo perdía terreno frente a la variación del costo de vida. Hasta que esa discusión no se abra en serio, la banca seguirá siendo una excepción ordenada en un mercado laboral que, en general, todavía rema contra la corriente.
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