Banco Nación recalienta la venta de autos con préstamos en UVA: hasta cien millones sin prenda y con la cuota inicial a la mitad
La nueva línea permite financiar el ciento por ciento del valor del vehículo, en 0 km o usados de hasta diez años, con plazos de hasta cinco años y un mecanismo de tope atado a los salarios para morigerar el ajuste de la cuota.

La mañana del lunes 7 de septiembre arrancó con una novedad en la vidriera de Banco Nación que, me animo a decir, la conversación que cualquier concesionario venía teniendo con quien se acercaba a preguntar por un 0 km: a partir de esa fecha, la entidad financiera más grande del país puso en calle una línea de préstamos en UVA destinada a la compra de automóviles, pickups y utilitarios, con la particularidad de que el financiamiento puede cubrir el ciento por ciento del valor del vehículo y no requiere prenda, lo que en la práctica significa que el cliente se lleva el rodado sin tener que dejar otro bien a modo de garantía prendaria.
Hasta dónde llega el préstamo y qué se puede comprar
El monto máximo por solicitante es de cien millones de pesos, una cifra que, traducida a la oferta real del mercado automotor argentino, abre la puerta a prácticamente toda la gama de modelos nacionales e importados que se consiguen hoy en las redes oficiales, y la operatoria alcanza tanto a unidades 0 kilómetro como a usadas con hasta diez años de antigüedad, un segmento donde, vale recordarlo, la oferta suele ser más amplia y los valores, más negociables.
- Monto máximo: $100.000.000 por persona, con financiación de hasta el 100% del valor del vehículo.
- Vehículos habilitados: autos, pickups y utilitarios, 0 km o usados de hasta 10 años.
- Canales: más de 1.400 concesionarios adheridos y 1.800 puntos de venta, con DNI y trámite online.
- Plazos: 12 a 60 meses, con cuota tope del 25% de los ingresos netos del solicitante.
Cómo se calcula la cuota y qué lugar ocupa el tope salarial
Para quien cobra haberes o jubilación en el Banco Nación, la tasa es de UVA más diecinueve por ciento nominal anual, mientras que para el resto de los clientes la tasa trepa a UVA más veinticinco por ciento nominal anual; en paralelo, la línea suma una prima adicional de un punto porcentual anual que le da acceso al tomador a un mecanismo de tope de cuota atado al Coeficiente de Variación Salarial, una herramienta que, en criollo, intenta poner un techo al ajuste mensual para que la cuota no se vaya de las manos cuando la inflación muestre los dientes.
La diferencia concreta, en pesos
Para dimensionar de qué estamos hablando, el banco publicó ejemplos orientativos sobre un préstamo de diez millones de pesos a sesenta meses: un cliente con haberes en la entidad arrancaría pagando doscientos noventa y dos mil seiscientos cincuenta y seis pesos en UVA, contra cuatrocientos veinticuatro mil trescientos treinta pesos en la línea tradicional a tasa fija; para clientes sin haberes, la primera cuota sería de trescientos cuarenta y tres mil trescientos treinta y tres pesos en UVA frente a quinientos ocho mil seiscientos sesenta y cuatro pesos en pesos, es decir, una diferencia inicial que ronda el treinta y un por ciento en el primer caso y el treinta y dos por ciento en el segundo.
Ahora bien, como cada vez que se habla de UVA, conviene leer la letra chica con la misma atención con que un viñatero revisa la sanidad de las hileras antes de la vendimia, porque la cuota inicial más baja tiene como contrapartida que el capital se ajusta por la evolución del índice, de modo que el valor mensual a pagar puede modificarse a lo largo del préstamo, mientras que la línea tradicional en pesos mantiene tasa fija, con treinta y seis por ciento nominal anual para clientes de haberes y previsional, cuarenta y seis por ciento para el resto, plazos de hasta setenta y dos meses y un tope de cuota sobre ingresos de entre el treinta y el treinta y cinco por ciento según el perfil.
Qué falta resolver y por qué la decisión no es automática
El propio banco aclaró que los ejemplos publicados son meramente orientativos y que cada solicitud queda sujeta a evaluación crediticia y a las condiciones vigentes al momento de pedir el préstamo, un recordatorio que, en tiempos de tasas que se mueven más rápido que el precio de la uva en la semana de cosecha, no es un detalle menor.
A esta altura, lo que todavía no termina de resolver el Estado es algo que sigue pesando en cualquier mesa familiar argentina que evalúe meterse en un crédito de estas características: si la dinámica del Coeficiente de Variación Salarial logrará correr a la par de la inflación real que pegan los autos, los service y los seguros, porque una cosa es que la cuota arranque amigable y otra muy distinta es cómo termine el boleto cuando se cumplan los cinco años y haya que devolver el ciento por ciento de un bien que, como todo vehículo, mientras tanto, también perdió valor de la hilera a la góndola.
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