Bella Ramsey se anima a la adultez después del cáncer en "Sunny Dancer", la película que su director sintió muy de cerca
George Jaques vuelve a ponerse detrás de cámara con una historia rodada en la Escocia rural sobre jóvenes que intentan recuperar la vida cotidiana después de un diagnóstico. La estrella de "The Last of Us" lidera un elenco que se completa con Ruby Stokes, Daniel Quinn-Toye y Earl Cave.

Confieso que me acerqué a "Sunny Dancer" con una mezcla de curiosidad y respeto. La curiosidad venía de saber que Bella Ramsey, esa actriz que muchos tenemos en la cabeza como la intrépida Ellie de "The Last of Us", se metía en la piel de una chica de 17 años que intenta volver a la normalidad después de una leucemia. El respeto aparecía apenas leía que la historia tenía al cáncer como telón de fondo y que, además, estaba cruzada por la experiencia personal del director, George Jaques, cuya madre atravesó un cáncer de mama durante la adolescencia de él. Con esos mimbres, uno se sienta frente a la pantalla esperando algo sensible, y la película, en gran medida, lo es.
La propuesta, que se rodó en un entorno rural de Escocia, es la segunda que Jaques firma como director y lo encuentra consolidado en una idea que repite en entrevistas: no le gusta que le cuelguen el cartel de "película sobre el cáncer". La enfermedad está, claro, porque marca los cuerpos y la cabeza de los protagonistas, pero el relato se organiza en torno a otras urgencias: hacer amigos, enamorarse, discutir con los padres, proyectar un futuro. Esa decisión, que se nota en el ritmo y en los encuadres, hace que la historia se corra del drama enfermo y se acerque al coming of age más clásico, solo que con cicatrices adentro.
Un campamento con reglas propias
La trama pone el ojo en Ivy, la chica que Ramsey interpreta, una adolescente que lleva diez meses en remisión y que llega con cara larga a un campamento de cuatro semanas pensado para pibes que pasaron por lo mismo. Sus padres la empujaron a anotarse, ella no tiene muchas ganas de socializar y, al principio, se la pasa con la guardia alta. Ahí la película muestra su mejor pulso: la de la convivencia forzada entre pibes que cargan mochilas parecidas pero las cargan como pueden.
En la habitación le toca compartir con Ella, el personaje que Ruby Stokes (a quien muchos recordarán de "Bridgerton") resuelve con una energía más luminosa. Con el correr de los días, Ivy empieza a cruzarse con Jake, a quien Daniel Quinn-Toye le da cuerpo y una vulnerabilidad que se nota en los silencios más que en las palabras. Después aparece Ralph, al que Earl Cave le imprime un humor negro que funciona como mecanismo de defensa y como alivio cómico en medio de tanto tema pesado. Los tres muchachos, más el resto de los campantes, terminan armando esa pequeña tribu de verano que tantas veces vimos en el cine, solo que acá las fogatas se mezclan con ataques de pánico, controles médicos a deshora y la duda constante de si el cuerpo va a volver a fallar.
La música, los colores y el elenco
Uno de los hallazgos de "Sunny Dancer" está en el oído. La banda de sonido se apoya en composiciones de Este Haim y Zachary Dawes, y se da el gusto de colar temas de Scissor Sisters y Goldfrapp que funcionan como pequeñas máquinas del tiempo para el público adulto y como descubrimiento para los más jóvenes. Esos temas enmarcan las fiestas y los bailes, que en la película no son meros decorados: son el espacio donde los pibes prueban ser, otra vez, adolescentes comunes. La paleta de colores cálidos, por su parte, ayuda a que el campo escocés se vea menos gris de lo que uno imaginaría y más parecido a una postal de verano eterno.
Me gustó especialmente que Jaques haya decidido rodearse de jóvenes que de verdad atravesaron un cáncer para algunos roles secundarios y que haya tenido terapeutas en el set. No es un dato menor: cuando una historia toca heridas reales, la responsabilidad pasa por cómo se filma, y acá se nota que se pensó dos veces cada toma para no caer en el golpe bajo. La película habla de la enfermedad sin dejar que la enfermedad se la trague, y ese equilibrio es, a mi entender, su mayor mérito.
Si te atraen las historias de adolescentes que crecen en contextos difíciles, te recomiendo mirar "The Fault in Our Stars", la adaptación de la novela de John Green que en español se conoce como "Bajo la misma estrella", y "Now Is Good", el drama con Dakota Fanning sobre una chica que enfrenta una leucemia y arma una lista de cosas para hacer antes de irse. Ambas comparten con "Sunny Dancer" la idea de que la enfermedad no define a los personajes, pero sí condiciona la manera en que se animan a vivir. Si te copa el costado más coming of age con campamentos, "Moonrise Kingdom" de Wes Anderson y la australiana "The Way, Way Back" también pueden ser buenas compañía de streaming para una noche de manta y pochoclo.
“No me gusta pensar en esto como una película sobre el cáncer. La enfermedad atraviesa a los personajes, pero sus deseos y sus relaciones también organizan el relato.”George Jaques, director de "Sunny Dancer"
"Sunny Dancer" todavía no tiene fecha de estreno confirmada para la Argentina, así que por ahora queda en la lista de pendientes y en la cuenta de la nostalgia de un verano que, por lo que cuenta la crítica internacional, bien vale la pena esperar. Cuando se confirme la próxima función o el desembarco en alguna plataforma, lo voy a estar siguiendo de cerca.
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