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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Cae el gigante de los pallets en Misiones y arrastra a un pueblo entero a la espera de la liquidación

La Justicia declaró la quiebra de Linor SRL, un aserradero de Azara que llegó a tener 300 empleados y ahora deja a unos 130 trabajadores a la espera del pago de salarios e indemnizaciones. La crisis golpea a toda la cadena foresto-industrial del NEA.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · · 3 min de lectura
Cae el gigante de los pallets en Misiones y arrastra a un pueblo entero a la espera de la liquidación

Vengo siguiendo hace años el pulso de los aserraderos del NEA y lo que acaba de ocurrir en Misiones no es un episodio aislado, es la postal más cruda de un derrumbe que se viene anunciando desde hace rato. El Juzgado Civil y Comercial N° 8 de Posadas, a cargo de la doctora Adriana Fiori, declaró la quiebra de Linor SRL, el mayor productor de pallets de esa provincia y uno de los más relevantes del país, una empresa con 27 años de historia radicada en Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes, que en su mejor momento llegó a darle trabajo a 300 personas y que hoy deja a unos 130 empleados a la intemperie, esperando que la Justicia liquide bienes, maquinarias, vehículos y cuentas bancarias para ver si logran cobrar algo de los salarios atrasados y de las indemnizaciones que les corresponden.

El fallo, según lo que se conoció en las últimas horas, se apoya en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial al que la propia empresa había llegado en el marco de su concurso preventivo, un dato que muestra que la firma ya estaba en terapia intensiva antes de este desenlace y que la salida concursal tampoco alcanzó para salvarla. Lo que me importa remarcar, como alguien que recorre estas cuencas forestales desde hace años, es que la caída de Linor no se explica por un problema de management aislado ni por un mal año, se explica por una tormenta perfecta que combina caída del consumo, derrumbe de la construcción, conflictos laborales acumulados y una economía donde la inflación mensual sigue corriendo por encima del 2% mientras el tipo de cambio no se mueve, una combinación letal para cualquier industria que trabaja con márgenes finos y con mercadería pesada.

El sector en alerta roja

Las cámaras que nuclean a los aserraderos de Misiones y Corrientes, APICOFOM por el lado misionero y Amayadap por el correntino, vienen alertando que el sector atraviesa una de sus peores crisis históricas, y los números acompañan el diagnóstico: la construcción, que es el principal motor del mercado interno de la madera, redujo fuertemente la demanda de pallets y de productos derivados, el consumo general retrocedió y las ventas se desplomaron, mientras que las exportaciones, que en otros tiempos fueron una válvula de escape, hoy no ofrecen salida fácil porque los costos logísticos son tan elevados que, tal como lo reconoció públicamente la empresa ACON Timber, con sede a apenas 45 kilómetros de Azara, el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires termina costando más que llevarlo a China, a Estados Unidos o a España, una distorsión que describe a las claras por qué acá la madera sobra y afuera no llega.

  • Cierre de Linor SRL en Azara con 27 años de actividad y 130 empleados esperando la liquidación.
  • Caída de la construcción como principal demandante de pallets y productos de madera.
  • Costos logísticos internos más altos que un envío a China, Estados Unidos o España.
  • Alta informalidad, baja incorporación de tecnología y limitaciones de gestión en muchos aserraderos.
  • Riesgo concreto de cierre de aserraderos medianos y chicos sin acceso a financiamiento para reconvertirse.

Y si uno mira la película desde la hilera hasta la góndola, lo que ve es un esquema que lleva décadas sin rearmarse: escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y limitaciones serias en la gestión empresarial de muchas firmas chicas y medianas que no tienen espalda ni acceso a financiamiento para reconvertirse, lo que en un contexto de crisis las deja directamente en riesgo de desaparición. Por eso digo que lo de Linor no es un caso cerrado, es la primera ficha de un dominó que puede seguir cayendo si del otro lado no aparece nada, y ahí es donde entra la pregunta que por ahora nadie me supo responder, que es qué va a hacer el Estado nacional y qué van a hacer las provincias de Misiones y Corrientes para sostener a una cadena foresto-industrial que en el NEA le da de comer a miles de familias y que, sin políticas activas de financiamiento, de infraestructura logística y de promoción de exportaciones, va a seguir entregando quebraderos como este en bandejas de pino.

HE
Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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