Viernes, 4 de septiembre de 2026
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Cerró una semana sin sobresaltos en el tipo de cambio, pero la calma no se siente en las góndolas

El oficial terminó en $1.530, el blue a $1.545 y el dólar tarjeta en $1.989, mientras el riesgo país se sostiene arriba de los 490 puntos y el INDEC se prepara para dar a conocer el IPC de agosto el jueves 10. La brecha cambiaria, la quita del impuesto PAIS y la presión sobre los costos del viñedo, de la hilera a la góndola, siguen condicionando al productor y al consumidor.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El viernes 4 de septiembre cerró como tantas otras jornadas recientes: con un dólar oficial que se movió apenas y un mercado paralelo que acompañó esa quietud casi sin ruido. El minorista se vendió a $1.530 en el Banco Nación, con la compra en $1.480, mientras el blue operó a $1.545, apenas $15 por encima del canal formal. Esa estabilidad relativa contrasta con lo que se vive en la economía real, donde los precios de la canasta de insumos, los fletes y la energía acumulan ajustes que el tipo de cambio todavía no refleja.

Para quienes viajan o consumen en el exterior, el dato que miran es otro: el dólar tarjeta quedó en $1.989, ya sin el peso del impuesto PAIS que rigió hasta hace pocas semanas. Su cálculo actual se compone únicamente del 30% de percepción a cuenta de Ganancias aplicado sobre el tipo de cambio minorista. Es un valor más bajo del que rigió durante meses, pero sigue siendo inalcanzable para cualquier trabajador que cobre en pesos y pretenda ahorrar en dólares con su sueldo.

Las otras dos vías legales para hacerse de dólares billete, el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL), se mueven por la rueda bursátil y suelen mostrar valores cercanos al oficial más un spread, que este viernes se mantuvo contenido. En el resto de las monedas, el real brasileño se comercializó a $285 para la compra y $307 para la venta, una referencia útil para los productores de la frontera vitivinícola con Brasil y para los exportadores de vinos y mostos.

El termómetro de la deuda y la cuenta pendiente de los precios

El riesgo país, ese indicador que elabora JP Morgan para medir cuánto más paga un país por financiarse respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, terminó la jornada en 495 puntos. Es un número que sigue alto en términos históricos, aunque en las últimas semanas se haya movido en un rango que el mercado empieza a leer como un techo provisorio. La lectura fina es la de siempre: mientras el indicador no baje de forma sostenida, el costo de financiarse seguirá siendo un peso extra sobre cada proyecto productivo, desde un viñedo en Mendoza hasta una bodega cooperativa en el interior profundo.

  • Dólar oficial minorista: $1.480 compra / $1.530 venta, sin variaciones durante la jornada.
  • Dólar blue: $1.498,65 compra / $1.545 venta, con una brecha de apenas $15 frente al oficial.
  • Dólar tarjeta (sin PAIS): $1.989, calculado con el 30% de percepción a cuenta de Ganancias.
  • Real brasileño: $285 compra / $307 venta en el Banco Nación.
  • Riesgo país: 495 puntos básicos.
  • Próximo dato clave: IPC de agosto, publicado por el INDEC el jueves 10 de septiembre a partir de las 16 horas.
“Acá lo sentís de la hilera a la góndola: el dólar puede estar quieto, pero el gasoil, los agroquímicos y la mano de obra siguen subiendo al ritmo del IPC que todavía no conocimos. Cuando el INDEC publique el número de agosto, vamos a ver si esta calma cambiaria se traduce en alguna tregua real para el viñatero.”Gerardo, viñatero de San Martín, Mendoza

El INDEC tiene en agenda una cita clave: el jueves 10 de septiembre, a partir de las 16 horas, difundirá el Índice de Precios al Consumidor de agosto. Será la primera lectura oficial de cómo se movieron los precios en un mes atravesado por la salida del cepo, los reacomodamientos post electoral y el arrastre de la inflación heredada del primer semestre. Para el productor vitivinícola, ese dato es casi tan relevante como el tipo de cambio: define cuánto le costará reponer lo que ya gastó, cuánto podrá pagarle al cosechero en diciembre y a cuánto deberá vender el kilo de uva para no perder plata.

Mientras tanto, el Estado tiene todavía algunas cuentas pendientes que el campo y la industria vitivinícola miran con atención. La actualización del régimen de exportaciones, el tratamiento diferencial para las economías regionales, la devolución de retenciones a productores de uvas y mostos y un esquema financiero acorde a los ciclos de la vid son temas que llevan meses en carpeta y que todavía no encuentran una resolución firme. La estabilidad cambiaria es una buena noticia, pero sin reglas estables y sin un horizonte de inflación que ceda de manera sostenida, el viñatero sabe que esta quietud puede ser tan engañosa como una helada tardía en pleno noviembre.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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