Cinco años en baja: el Día de la Madre volvió a dejar flotando a la librería y con la persiana baja a los electro
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa relevó una caída real del 1,4% en las ventas minoristas pyme y un ticket promedio de 63.197 pesos. Cosméticos, calzado y electrodomésticos encabezaron las pérdidas, mientras que solo indumentaria y librería lograron quedar en verde.

Soy Hugo Elizondo, y otra vez me toca abrir la columna contando qué hizo el clima en el Día de la Madre, porque este 2026 las lluvias que descargaron sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires y buena parte del interior se cruzaron con un dato que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) terminó de confirmar en las últimas horas: las ventas minoristas pyme cayeron un 1,4% en términos reales respecto al mismo domingo del año pasado, y de esa manera se completó el quinto año consecutivo en rojo para una fecha que supo ser el punto más alto del calendario comercial del segundo semestre. La merma se produjo aun cuando el 88,9% de los locales relevados ofreció descuentos, promociones bancarias, cuotas sin interés o combinaciones tipo 2x1 y 3x2, lo que muestra que en esta Argentina de la góndola cara la herramienta promocional ya perdió el efecto de levantar el volumen y solo está sirviendo para defender el precio.
Un ticket promedio que se mueve entre los 37 mil y los 88 mil pesos
El ticket promedio a precios corrientes se ubicó en 63.197 pesos, una cifra que sirve para entender de qué hablamos cuando decimos que el comprador se cuidó. Por encima de esa media quedaron tres rubros: cosméticos y perfumería cerraron en 88.000 pesos, electrodomésticos y artefactos de hogar en 72.581 pesos y calzado y marroquinería en 67.332 pesos. Por debajo, en cambio, se ubicaron equipos periféricos, accesorios y celulares (60.089 pesos), indumentaria (55.416 pesos) y, en el piso de la tabla, librería con 37.638 pesos, un número bajo que sin embargo fue el más rendidor del fin de semana.
Los rubros que más cayeron muestran una radiografía bastante elocuente del bolsillo de este 2026: electrodomésticos y artefactos de hogar retrocedió 3,6% interanual, con los consumidores inclinándose por pequeños electrodomésticos y líneas de entrada en lugar de los productos de mayor valor, y con una merma notoria en la concurrencia a los locales físicos frente a la opción digital. Cosméticos y perfumería, por su parte, perdió 3,2%, golpeado por las lluvias que redujeron la circulación en las zonas comerciales; y equipos periféricos, accesorios y celulares bajó también 3,2%, con una demanda que postergó la renovación de equipos y se quedó en los accesorios más baratos.
- Electrodomésticos y artefactos de hogar: -3,6% interanual, con caída en la concurrencia a locales físicos y migración al canal digital.
- Cosméticos y perfumería: -3,2%, afectados por las lluvias previas al domingo en el AMBA y el interior.
- Equipos periféricos, accesorios y celulares: -3,2%, con renovación de equipos postergada y venta enfocada en accesorios accesibles.
- Calzado y marroquinería: -2,2%, sostenidos casi exclusivamente por la financiación en cuotas.
- Librería: +3,4%, único rubro con suba relevante y reafirmado como regalo económico.
- Indumentaria: +0,1%, suba marginal atada a promociones agresivas en locales.
La promoción ya no alcanza y el Estado mira de costado
Lo que cuenta el informe de CAME, al menos en el tramo que llegó a esta redacción, es que el 51,3% de los comerciantes consultados consideró que las ventas estuvieron en línea con sus expectativas —un dato que por sí mismo habla de un comercio que aprendió a sobrevivir con poco y a no ilusionarse— y que el resto se repartió entre los que quedaron por debajo y por encima de lo que habían proyectado. La fotografía general es la de una pyme que ofrce promociones para mantener al cliente adentro del local, pero que no logra traducir ese esfuerzo en una mejora real del volumen: se sigue vendiendo menos, en unidades, que en cualquier Día de la Madre de la década anterior. Y acá, de la hilera a la góndola, lo que veo es que cuando un rubro como librería —puro papel, cuaderno y lapicera— logra ser el más ganador, es porque el resto del mostrador está imposible.
“Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance: descuentos, cuotas sin interés, combos con bancos. La gente venía, miraba, preguntaba, pero se iba con algo más chico que el año pasado. La madre siempre se festeja, pero se festeja distinto cuando la plata no alcanza.”Mariana, dueña de una perfumería de barrio en el departamento de San Lorenzo, Santa Fe
Como cada vez que repasamos estas cifras, lo que el Estado todavía no resolvió es la parte de fondo: el poder de compra de las familias argentinas lleva años perdiendo contra los precios y la informalidad, y mientras no aparezca una política macroeconómica que ordene ingresos, inflación y crédito, vamos a seguir abriendo esta columna repitiendo que el Día de la Madre —y mañana el Día del Padre, y después las fiestas— cae en unidades aunque la voluntad de regalar siga intacta. La CAME puede relevar y los comerciantes pueden estirar la promo, pero nadie va a sostener una fecha comercial cinco años seguidos sin respuestas desde arriba.
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