Crimen en Villa Dorrego: un muerto frente a un lavadero y el dueño, prófugo
Juan Manuel Oviedo, de 36 años, recibió tres disparos en la cabeza. El fiscal Diego Rulli sospecha que el local funcionaba como punto de venta de drogas y que el propietario se fugó durante la inspección.

El viernes pasado, alrededor de las 18, en el cruce de las calles Saturnino Saraza y Donizetti, en el barrio Villa Dorrego del partido de La Matanza, dos hombres que viajaban en un Ford verde frenaron frente a un lavadero y abrieron fuego contra Juan Manuel Oviedo, de 36 años. El pintor de obra y padre de un adolescente de 13, oriundo de Laferrere, se encontraba en la vereda cuando recibió tres impactos en la cabeza. Fue trasladado de urgencia al Hospital Simplemente Evita, donde falleció poco después.
Según fuentes de la pesquisa, el fiscal Diego Rulli, de la UFI de Homicidios de La Matanza, calificó el expediente como "homicidio agravado por el uso de arma de fuego" y ordenó medidas de prueba que incluyeron una inspección en el lavadero. La causa se encuentra en etapa investigativa inicial.
“Lo balearon por atrás. Lo mataron de tres tiros en la cabeza.”Daiana Oviedo, hermana de la víctima
La versión del dueño y el colapso de su coartada
El propietario del lavadero, identificado como José, se presentó en la Comisaría 4ª de Villa Dorrego y declaró que el ataque había sido una represalia por el robo de una bicicleta que él mismo había intentado recuperar en otro sector del barrio. Sin embargo, la Policía Científica y la Gendarmería Nacional ingresaron al local y encontraron indicios que desmontaron esa versión: en el interior se hallaron vainas servidas calibre 9 milímetros, lo que confirmó que alguien respondió a los disparos desde adentro, y los discos rígidos de las cámaras de seguridad habían sido arrancados de antemano.
- Vainas servidas calibre 9 mm halladas dentro del lavadero.
- Grabadores de video retirados antes del procedimiento policial.
- El dueño del local abandonó la inspección y permanece prófugo.
- Su teléfono dejó de recibir mensajes y los vecinos se negaron a declarar.
- El lavadero ya había sido baleado en dos oportunidades anteriores.
- La hipótesis principal apunta a que el lugar operaba como punto de venta de drogas.
Durante el procedimiento, José les comunicó a los agentes que debía asistir a su madre, internada en un centro de salud, y que volvería acompañado por un abogado. No regresó. Para el fiscal Rulli, la suma de elementos refuerza la hipótesis de que el inmueble no funcionaba exclusivamente como lavadero, sino también como boca de expendio de estupefacientes, y que el ataque podría estar vinculado a disputas territoriales por la venta de droga en la zona.
Un segundo hombre, de 40 años, permanece internado en el Hospital Simplemente Evita tras recibir un disparo en la garganta. Su estado es estable, aunque sus explicaciones sobre el hecho tampoco conformaron a los investigadores, por lo que quedó bajo observación judicial. La hermana de la víctima amplió el contexto: "Al lavadero lo balearon no una, sino dos veces", sostuvo Daiana Oviedo.
La próxima instancia clave será la declaración testimonial del hombre herido, prevista para los próximos días, junto con el análisis de las vainas secuestradas y los registros de antenas telefónicas del dueño del lavadero. El fiscal Rulli aguarda resultados para resolver su situación procesal y solicitar, en caso de corresponder, su captura por obstrucción a la justicia.
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