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El canto que quedó pendiente: Piñeiro vuelve con una novela tejida entre pájaros, amistad y un secreto guardado

La escritora presenta El canto invisible, una historia que sigue a una editora obligada a terminar el libro de su amiga bióloga muerta en un accidente y que, en el proceso, descubre que no la conocía tanto como creía.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
El canto que quedó pendiente: Piñeiro vuelve con una novela tejida entre pájaros, amistad y un secreto guardado

La novela arranca con una vereda de Buenos Aires que todavía guarda el calor de la tarde y con una editora que, en lugar de disfrutar los años que le vendrían bien sin sobresaltos, se topeta de golpe con un borrador y con la ausencia. Eso es básicamente lo que propone Claudia Piñeiro en El canto invisible, su nuevo libro que acaba de sacar Alfaguara y que se mete de lleno con el oficio de editar, con la amistad larga entre mujeres y con algo tan chico y, a la vez, tan enorme como el canto de los pájaros.

Una amiga, un manuscrito y un secreto

La protagonista se llama Julia Muntaner, tiene 64 años y trabaja como editora. Le llega el encargo de ordenar y publicar lo que dejó escrito Marina Martinelli, una bióloga muy reconocida que murió en un accidente de tránsito y que, entre otras cosas, investigaba nada menos que el canto de las aves. Julia se sumerge en esas páginas, en sus notas, en sus grabaciones, y mientras tanto va reconstruyendo recuerdos, charlando a la distancia con su amiga y, de a poco, dándose cuenta de que hay información sobre Marina que cambia todo lo que creía saber de ella.

A mí, lo que más me atrapó del planteo es esa mezcla rara que arma Piñeiro: el duelo de a ratos silencioso, los vínculos que vienen de hace décadas y un secreto que de pronto parece patear el tablero. La novela no se queda en el melodrama barato; va y vuelve entre el trabajo concreto de editar un libro y el viaje interno de una mujer que tiene que aceptar que a veces no sabemos todo de quienes queremos. Todo eso sin perder un tema que funciona como hilo conductor y como obsesión, que es el universo de las aves.

Cómo se mete el canto de las aves en una novela

Acá viene un costado que me parece de los más lindos del libro y que tiene su pequeña historia detrás. Piñeiro contó que el interés por los pájaros le nació de una aplicación para celulares que identifica especies por el sonido, una herramienta que conoció en una cena en Madrid y que después empezó a usar en el día a día para reconocer los cantos que le iban apareciendo. La aplicación se llama Merlin Bird ID y la desarrolla el Cornell Lab of Ornithology, de la Universidad de Cornell, lo que le dio a la autora una puerta de entrada a un mundo que, dice ella, estaba lleno de prejuicios.

Uno de los que más llamó su atención es la idea, bastante instalada, de que las hembras de las aves no cantan. Según lo que ella misma fue investigando, eso no es tan así, y por eso la novela se ocupa de poner en valor a mujeres ornitólogas que suelen quedar afuera de los manuales clásicos. El libro cierra con un glosario dedicado a esas figuras, una manera elegante de devolverles un lugar en la historia de la disciplina.

Editar, esa tarea que casi no se ve

Otro punto fuerte de El canto invisible es que mete el ojo adentro del trabajo editorial, ese que el lector promedio casi nunca ve y que sin embargo decide qué libro llega y cómo llega. Piñeiro explicó que Julia Muntaner es un personaje que junta pedacitos de editoras que la acompañaron a lo largo de su carrera. Mencionó, por ejemplo, los nombres de:

  • Julia Saltzmann
  • Julieta Obedman
  • Ana Laura Pérez
  • Gabriela Franco
  • Magalí Etchebarne

Detrás del personaje hay una declaración de amor al oficio y, también, una forma de reconocer a quienes muchas veces quedan en la trastienda. La novela va mostrando ese ida y vuelta entre un manuscrito y su editora como si fuera una partida donde las dos terminan modificándose: el libro porque se ajusta, se pule, se discute, y la editora porque se confronta con preguntas que la amiga muerta ya no puede responderle.

Para terminar, vale recordar que a Piñeiro este 2025 le viene movido. Además de El canto invisible, publicó Mi miedo xixi, un libro ilustrado pensado para chicas y chicos, y participó en adaptaciones teatrales que la tuvieron muy activa: Como bestias, de la francesa Violaine Bérot, y Maldición eterna a quien lea estas páginas, basada en la novela de Manuel Puig. Es decir, una autora que al mismo tiempo le habla a los pájaros, a los más chicos y al escenario, sin perder de vista esa obsesión por contar historias de gente común atravesada por secretos grandes.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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