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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El deshilo entre Paula Chaves y Zaira Nara y la pregunta de siempre: cuando la reconciliación se vuelve un acto público

Cuatro años de distancia, un desfile como escenario y un viaje en camioneta ofrecido entre cámaras: las modelos dejaron atrás el quiebre y reabrieron un vínculo que el ambiente artístico argentino había convertido en uno de sus temas predilectos. Un repaso por los gestos, las frases y lo que todavía se guardan.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · · 4 min de lectura
El deshilo entre Paula Chaves y Zaira Nara y la pregunta de siempre: cuando la reconciliación se vuelve un acto público

El jueves arrancó con una mañana fresca en la Ciudad de Buenos Aires, con esa brisa de fines de agosto que se mete en la campera y obliga a apurar el primer café, y a la tarde, cuando la luz se empezó a ir, lo que se vio en un desfile fue algo que hacía rato no se veía: Paula Chaves y Zaira Nara juntas frente a las cámaras, riéndose, abrazándose y subiéndose a una misma camioneta como si los casi cuatro años de distancia fueran apenas un malentendido del que ahora pudieran reírse a carcajadas, porque en este oficio uno aprende que las reconciliaciones públicas tienen su propio protocolo y su propia coreografía, y lo que ocurrió en ese pasillo de pasarela lo respetó al pie de la letra.

Yo sigo este tipo de historias con la misma atención con la que sigo una poda en espaldero: mirando qué ramas se cortan, cuáles se dejan y qué fruta queda visible del lado del sol, porque detrás de cada cruce de declaraciones hay un oficio del que se habla poco, el de gestionar vínculos en público sin terminar de perder del todo la intimidad que queda, y lo de Chaves y Nara es un caso testigo de ese aprendizaje, con condimentos de sobra: fueron amigas íntimas, comadres, y dejaron de verse alrededor de 2021, en uno de los distanciamientos más comentados del ambiente artístico argentino, de esos que en las redacciones se miden por la cantidad de portadas que fueron generando mientras la grieta entre ellas se iba agrandando en silencio.

El cruce en vivo y la coreografía del reencuentro

El momento llegó durante una entrevista que Paula Chaves estaba dando en el marco de un desfile, cuando un periodista hizo notar que Zaira Nara estaba en el lugar y propició el encuentro al aire. Chaves lo recibió con naturalidad y, antes de que se sumara su comadre, aclaró que la reconciliación ya tenía historia previa: "Nos juntamos, hablamos, todo muy bien", dijo, y agregó que ese contexto no era el más apropiado para una conversación profunda, pero que esa conversación ya había tenido lugar en otro lado y en otro momento.

“No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor.”Paula Chaves

Cuando Nara se sumó a la transmisión, el tono fue de complicidad abierta. "Nos amamos", lanzó ante la insistencia de las preguntas, en un registro que sonaba a verdad y a defensa al mismo tiempo, como suele pasar cuando dos personas que se conocen mucho deciden dejar de esquivar el tema. Poco después, Chaves le ofreció acercarla en su camioneta hasta su auto, que había quedado estacionado a unas veinte cuadras por un operativo policial, y ambas le propusieron al periodista "la exclusiva" del trayecto, en clave de humor, con esa manera que tienen las celebridades argentinas de transformar un trámite en un número mediático sin perder del todo la elegancia.

  • El primer acercamiento había ocurrido meses antes, en el atelier de una diseñadora que viste a las dos. Nara lo contó así: "Hubo un acercamiento, a veces la vida te cruza en momentos puntuales. Fue lindo para las dos, hay mucho cariño".
  • Chaves describió ese primer cruce como obra "del destino" y pidió reservar los detalles: "Es un tema nuestro y queremos preservarlo".
  • El distanciamiento se había extendido por casi cuatro años, con evitación de coincidencias en eventos públicos y un sinfínido de versiones en revistas y portales.
  • El reencuentro del jueves terminó con abrazo, risas y traslado compartido. "Está todo muy bien, por suerte", cerró Chaves antes de subirse a la camioneta.

La pregunta que sobrevuela todo: qué hay de genuino y qué hay de cámaras

A mí, que vengo siguiendo estas historias desde hace años, lo que más me interesa de este tipo de reconciliaciones no es el abrazo en sí, sino el después: cómo se sostiene en el tiempo un vínculo que se rearmó delante de un micrófono, si la risa cómplice se mantiene cuando se apagan las luces del desfile, si el afecto sobrevive a la próxima tapa que una de las dos tenga que dar sobre algún otro tema, y sobre todo si las dos están dispuestas a bancarse la nueva oleada de curiosidad que ahora, otra vez, las va a poner en el centro de la escena, porque en el ambiente del espectáculo argentino las reconciliaciones públicas suelen tener un período de gracia breve y un escrutinio posterior muy largo, de esos que pesan.

Lo concreto es que, por ahora, ambas cerraron filas cuando alguien intentó profundizar en los detalles de la relación. "Basta, no nos gusta hablar de nuestra vida privada", dijo Nara, con ironía, y Chaves fue más directa en su balance, con aquella frase que ya dio vueltas por todas las redacciones: "No hay orgullo. No hay rencor. Hay mucho cariño y mucho amor", una síntesis que, como todo buen resumen público, deja afuera todo lo que no se puede contar en vivo y que en definitiva termina siendo el verdadero contenido de la historia, ese que va de la pasarela a la intimidad y de la intimidad otra vez a la pasarela, en un loop que en estas lonas mediáticas no tiene fecha de vencimiento.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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