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El diafragma también se cansa: por qué entrenarlo cambia la forma en que el cuerpo rinde y respira

Licenciados en actividad física y especialistas clínicos coinciden en que los músculos que participan de la respiración pueden entrenarse como cualquier otro, con efectos concretos sobre el esfuerzo, la postura y la presión arterial.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 26 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura
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La mañana en Buenos Aires llega con ese calor espeso que se pega a la vereda y obliga a buscar la sombra de los jacarandás. En las plazas, la gente camina más lento de lo habitual y, aunque parezca una exageración, muchos se quedan sin aire antes de lo previsto. No siempre es el termómetro: a veces el cuerpo viene arrastrando una deuda con su propia respiración, esa que nadie entrena y que termina pasando factura en el rendimiento y hasta en la postura.

Un músculo que se agota como cualquier otro

El diafragma, esa lámina grande que tenemos debajo de las costillas y que se encarga de la mayor parte del trabajo de inspirar, es un músculo más. Como el cuádriceps o el bíceps, se fatiga, pierde fuerza y, cuando lo hace, arrastra al resto del sistema. Domingo Sánchez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y máster en Actividad Física y Salud, lo explica con una imagen sencilla: durante el ejercicio intenso o prolongado, el cuerpo prioriza mandar sangre a los músculos que están moviendo el cuerpo, y los que sostienen la respiración quedan relativamente desatendidos. El diafragma pierde eficiencia, la sensación de esfuerzo se dispara antes de tiempo y el rendimiento cae.

Trabajar sobre esa musculatura puede revertir el proceso. Una revisión sistemática publicada en 2026 en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation encontró indicios favorables sobre la fuerza de los músculos inspiratorios en deportistas de equipo, aunque los propios autores aclaran que la evidencia todavía es limitada y que hacen falta estudios con muestras más grandes.

Las horas sentado dejan huella en el tórax

Acá, en la Argentina de las jornadas laborales extensas y del home office que se quedó para siempre, hay un dato que pesa: pasar muchas horas sentado y mantener la postura encorvada favorece lo que los especialistas llaman síndrome cruzado. Los músculos del cuello, el pecho y la cadera se acortan, los opuestos se debilitan, y el cuerpo queda como tironeado hacia adelante. Esa tracción rigidiza el tórax y complica la mecánica de la respiración.

Cuando el tórax se comprime por inactividad prolongada, los pulmones trabajan con menos volumen de aire en cada respiración. Con el tiempo, eso se traduce en falta de aire, cansancio y menor tolerancia al esfuerzo, según advierte la Clínica Mayo.

La herramienta más accesible: respiración abdominal

La reversión, sin embargo, no requiere gimnasio ni aparatología. La respiración abdominal es la técnica más recomendada por los profesionales: al inhalar se expande el vientre mientras el pecho queda relativamente quieto. Para comprobar si se hace bien, alcanza con apoyar una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen y observar cuál se mueve primero.

  • Practicar la respiración abdominal entre tres y cuatro veces por día.
  • Dedicarle entre cinco y diez minutos en cada sesión.
  • Apoyar una mano en el pecho y otra en el abdomen para verificar la técnica.
  • Respirar de manera lenta y profunda, priorizando la expansión del vientre.
  • Incorporarla antes de la actividad física para preparar la musculatura respiratoria.

La Clínica Cleveland recomienda sostener esa frecuencia durante varias semanas para conseguir resultados sostenidos. Con el tiempo, la técnica fortalece el diafragma, reduce la frecuencia cardíaca en reposo y ayuda a bajar la presión arterial, un combo que no es menor para los adultos que pasan la frontera de los cuarenta y empiezan a sentir el cuerpo distinto.

“Entrenar la respiración es entender que el aire es el primer suplemento del deportista y, también, del que nunca pisó un gimnasio.”Domingo Sánchez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y máster en Actividad Física y Salud
JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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