El mayorista se anota hacia los $1.645 a fin de año, pero la inflación corre más rápido y vuelve a licuar el tipo de cambio
Un consenso de 47 economistas consultado por FocusEconomics proyecta un dólar mayorista en torno a $1.645 para diciembre, con picos de hasta $1.850. El dato más sensible para el productor no es la cotización en sí, sino que los precios treparían 32% en 2026 y dejarían al tipo de cambio real otra vez en el peor promedio desde 2017.

La mañana se levantó con cielo limpio y una brisa que todavía deja la uva sin moverse demasiado en las hileras del este mendocino, y en ese mismo escenario de calma aparente es donde conviene mirar la pizarra: el dólar mayorista se mueve hace semanas en la zona de los $1.512, sin saltos bruscos, y por ahora el mercado no le asigna un sacudón de aquí a diciembre. Esa es, al menos, la lectura que deja el último relevamiento de FocusEconomics, que consultó a 47 economistas de bancos y consultoras de distintos países y los puso a pronosticar el tipo de cambio para fin de año.
El número central del informe es el $1.645 promedio para diciembre, lo que implica una suba cercana al 8,8% respecto del valor actual, un ritmo de del orden del 0,8% mensual que, como se ve, es un andar mucho más lento que el de los últimos años. Ahora bien, cuando uno se mete en los extremos del relevamiento, el panorama empieza a mostrar más voltaje: los 15 pronósticos más altos superan los $1.700 y la punta llega a $1.850, lo que representaría una suba acumulada del 27% en 2026, siempre medida contra la cotización de hoy, que es la que sirve como referencia inmediata para quien tiene que liquidar o pesificar contratos.
El techo del Central y lo que anticipa el mercado de futuros
Ese tope de $1.850 queda todavía por debajo de la banda máxima de flotación fijada por el Banco Central, que hoy se ubica en $1.892 y se va ajustando todos los meses. Es una manera elegante de decir que, por ahora, ninguno de los consultados está anticipando un desbande del esquema cambiario, aunque la amplitud de los pronósticos, que va de $1.611 en el Rofex hasta $1.850 en el relevamiento más osado, da cuenta de que tampoco hay un ancla firme sobre la cual todos coincidan. En el Matba-Rofex, el contrato de dólar mayorista para diciembre se negocia a $1.611, y para agosto de 2027 los futuros ya descuentan un mayorista en torno a $1.869,5, un 23,5% por encima de la cotización de hoy.
El dato que más duele: la inflación corre más que el dólar
Pero si uno se queda solo con la foto del tipo de cambio se pierde lo más relevante para el bolsillo y, sobre todo, para quien produce uvas y luego vende vinos en góndola, que es la comparación entre ese 8,8% proyectado de devaluación y el 32% de inflación que también pronostica FocusEconomics para todo 2026. La cuenta es simple y, a la vez, brutal: en la mayoría de los escenarios que barajan los analistas, los precios van a terminar subiendo más que el dólar, lo que significa una nueva rodada de apreciación cambiaria y, por lo tanto, más presión sobre los márgenes de toda la cadena, desde el viñatero que cobra en pesos hasta la bodega que tiene insumos dolarizados.
“El promedio para este año del tipo de cambio real multilateral está 22% por debajo del promedio histórico. De hecho, es el promedio anual más bajo desde 2017.”Florencia Fiorentín, economista jefe de Epyca Consultores
El dato que dejó Florencia Fiorentín es de esos que conviene subrayar, porque no es un comentario más: estamos hablando del tipo de cambio real multilateral, es decir, el ajuste del peso contra una canasta de monedas de socios comerciales, y eso quiere decir que el tipo de cambio efectivo que recibe la Argentina para exportar es el peor desde 2017. Para el vino, que es una de las economías regionales más expuestas a esa variable, la lectura es directa: se necesita más cantidad de dólares para comprar la misma cantidad de pesos que hace un año, y a la vez, los dólares que ingresan por exportaciones se traducen en menos pesos en el mostrador.
Qué esperan los analistas locales y cuánto pesa el superávit comercial
- Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, proyecta un deslizamiento del tipo de cambio en torno al 2% mensual de aquí a fin de año, parecido al ritmo de la inflación, y cierra diciembre en $1.670.
- Sebastián Menescaldi, de Eco Go, coincide con ese sendero mensual y ubica al mayorista en $1.659 para fin de año, al tiempo que advierte que el superávit comercial podría alcanzar los u$s28.000 millones en 2026, empujado por los precios altos del petróleo y de las matérias-primas.
- Juan Manuel Franco, del Grupo SBS, advirtió que si los flujos comerciales se moderan, el ritmo de acumulación del Central podría perder firmeza en los próximos meses.
- El Banco Central acumuló compras por unos u$s14.200 millones en lo que va del año, por encima de la meta anual de u$s10.000 millones, aunque en los primeros diez días de septiembre el ritmo cayó a poco más de u$s120 millones diarios.
La radiografía, si uno la mira desde la tranquera hacia adentro, deja una sensación conocida: el dólar se mueve a velocidad de inflación, la inflación se mueve a velocidad de expectativas y, mientras tanto, el productor que está mirando el cielo despeñado de septiembre empieza a hacer cuentas con la uva que todavía cuelga en la planta y con el precio en pesos que, otra vez, va a quedar por detrás de los costos. Es el viejo juego de la pulseada entre góndola y hilera, pero esta vez con un dato que lo hace más áspero: el tipo de cambio real va a cerrar 2026 como el más bajo desde 2017, según el promedio que relevan los analistas.
Y acá aparece la parte que todavía no se resolvió desde el Estado. El superávit comercial que mencionan los analistas puede sostener la oferta de dólares y, con ella, la calma cambiaria, pero no alcanza para responder la pregunta más incómoda: si los precios van a subir 32% y el dólar se va a mover entre 8,8% y 27%, ¿con qué herramienta piensa el Gobierno evitar que 2026 termine como otro año de retraso cambiario acumulado, especialmente para las economías regionales que viven del precio internacional en dólares y del costo interno en pesos? Por ahora, ni el Presupuesto ni el programa financiero muestran una respuesta concreta a esa pregunta, y el reloj, como siempre en estas fechas, corre del lado de la inflación.
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