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El metro cuadrado ya se come 1,41 sueldos y la vivienda propia se aleja un paso más del bolsillo asalariado

Con el RIPTE de junio en 1.590.179 pesos netos y el metro cuadrado de Apymeco en 2.254.981 pesos, la relación entre ingresos y costo de obra tocó su piso en cinco años; sin crédito hipotecario, la cuenta no cierra para la mayoría de los trabajadores.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 27 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura
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Junio volvió a dejar una postal que, lejos de aliviar, ratifica un diagnóstico que arrastro nota tras nota: el salario argentino promedio ya no alcanza ni siquiera para costear, con su neto completo, un solo metro cuadrado construido. Cuando uno se sienta a mirar los números con la calma que merece el asunto, la aritmética se vuelve incómoda: un asalariado registrado necesita hoy mes y medio de sueldo, liso y sin descuento, para pagar apenas un metro cuadrado de obra, según el cruce entre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) y los valores que releva todos los meses la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco). El dato, de por sí elocuente, llega en un contexto donde acceder a la casa propia dejó hace rato de ser una meta alcanzable con el mero esfuerzo del ahorro individual, y donde el crédito hipotecario —cuando aparece— vuelve a aparecer con la cuota inicial como una montaña frente al bolsillo de cualquier familia de clase media que todavía sueñe con escriturar.

Los números de junio, en frío

El RIPTE bruto de junio se ubicó en 1.915.878 pesos y el neto en 1.590.179 pesos. Mientras tanto, el metro cuadrado que publica Apymeco trepó hasta 2.254.981 pesos, lo que convertido al dólar oficial arroja unos 1.503 dólares. Para cubrir ese costo sin resignar un solo peso a ningún otro gasto —ni comida, ni transporte, ni servicios, ni colegios— un trabajador tendría que resignar su sueldo completo más un 41 por ciento extra. Es decir, ni comiendo afuera todos los días, ni pagando alquiler, ni sosteniendo una familia tipo, podría siquiera juntar lo suficiente para un metro cuadrado en un solo mes. La conclusión cae sola, y duele.

Pero la foto actual no es un rayo en cielo sereno: es el desenlace de una película que viene escribiéndose desde hace cinco años. En junio de 2021, con un salario neto de apenas 70.146 pesos y un metro cuadrado a 109.693 pesos, hacían falta 1,56 sueldos para costearlo, una cifra ya de por sí alta. Entre aquel año y noviembre de 2023 la brecha se abrió todavía más, hasta tocar un pico de 1,99 sueldos: el costo de la obra crecía más rápido que los ingresos y la distancia entre el bolsillo y el techo propio se hacía casi sideral. Recién a partir de entonces la tendencia empezó a invertirse: los salarios, muy de a poco, empezaron a ganarles carrera a los precios de la construcción, y la relación cayó cerca de un 29 por ciento hasta el 1,41 actual. Es, en el mejor de los casos, una mejora relativa: la casa, en valores absolutos, sigue tan lejos como hace un lustro.

La UVA, otra vez, como única puerta de entrada

Porque aquí no se termina la discusión: la diferencia entre lo que el salario puede pagar y lo que cuesta construir se financia, en la enorme mayoría de los casos, con un crédito hipotecario ajustado por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), ese instrumento que ajustaba cuota por inflación y que durante años estuvo congelado en su oferta. Una simulación que difundió el Ministerio de Economía, y que vale la pena repasar con lupa para dimensionar el esfuerzo que implica, muestra que un préstamo de 120.920.000 pesos a tasa UVA más un 7 por ciento, a devolver en 25 años, arrancaría con una cuota inicial de 865.098 pesos: algo más de la mitad del salario neto promedio que hoy cobra un trabajador registrado. Es decir, ni siquiera tomando la deuda más larga que ofrece el sistema, el primer recibo del mes ya queda hipotecado a la vivienda antes de que el asalariado pague el alquiler, el colectivo, la luz o el supermercado.

“Construir un metro cuadrado cuesta hoy 1,41 veces el salario neto mensual de un trabajador en relación de dependencia, lo que vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de fondo: cuántos sueldos más habrá que resignar antes de que acceder a la vivienda propia deje de ser una excepción y vuelva a ser una posibilidad razonable.”Hugo Elizondo, Vitivinicultura y campo
  • Salario neto promedio de junio (RIPTE): 1.590.179 pesos; metro cuadrado de construcción (Apymeco): 2.254.981 pesos, equivalente a unos 1.503 dólares al tipo de cambio oficial.
  • Para pagar un metro cuadrado sin gastar en nada más, hoy se necesitan 1,41 sueldos netos, el nivel más bajo en cinco años aunque todavía por encima de cualquier umbral razonable.
  • En junio de 2021 la relación era de 1,56 sueldos; llegó a un pico de 1,99 en noviembre de 2023 y desde entonces cayó cerca del 29 por ciento por la recuperación relativa de los salarios frente al costo de obra.
  • Un crédito hipotecario UVA de 120.920.000 pesos a 25 años, con tasa UVA más 7 por ciento, arranca con una cuota inicial de 865.098 pesos: más de la mitad del salario neto promedio actual.
  • El Estado todavía no resolvió la cuestión de fondo: cómo hacer que un asalariado registrado pueda pensar en su casa sin tener que entregar la mitad de su ingreso antes de fin de mes.
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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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