El QR se come la escena: las transferencias saltaron 67,5% interanual y la tarjeta sintió el golpe
El último informe de medios de pago minoristas del Banco Central muestra un cambio de hábitos que ya nadie puede ignorar: crece todo lo digital, cae el plástico y el efectivo pierde terreno. Acá, la lectura completa de los números y lo que dejan entrever.

Vengo siguiendo estos reportes del Banco Central desde hace años, como quien mira el pulso de un paciente, y lo que muestran los últimos números de medios de pago minoristas es un movimiento que ya no se puede leer como una rareza estadística: es una mudanza de costumbres. Las transferencias inmediatas y los pagos con código QR interoperable avanzaron a paso firme, mientras las operaciones con tarjetas de débito y crédito, así como las extracciones de efectivo en cajeros automáticos, retrocedieron con claridad. La foto combina datos de agosto, para lo que es transferencias y envíos de dinero, y de julio, para tarjetas y retiros, una mezcla que el propio informe aclara para que nadie confunda peras con manzanas.
El dato que más ruido hace es el de los pagos con transferencia iniciados mediante QR interoperable: en agosto se contabilizaron 117,2 millones de transacciones por algo más de 2,9 billones de pesos, con subas interanual del 67,5% en cantidad y del 62,9% en montos reales. Para ponerlo en castellano de la calle: casi todo lo que se paga por transferencia ya pasa por un cuadrado de pixeles en la pantalla del celular, y ese cuadrado se multiplicó por dos tercios en un año. El resto de las transferencias, las que no van por QR, tiene una participación marginal y explica por qué los pagos con transferencia totales llegaron a 118,3 millones de operaciones por alrededor de 3 billones de pesos.
La financiación del QR: CBU, CVU y un ecosistema que se agranda
Una de las preguntas que siempre me hago cuando un medio de pago crece así es de dónde sale la plata que lo alimenta. El relevamiento del BCRA lo responde: el 52,7% de los pagos con transferencia se fondeó desde cuentas bancarias tradicionales, identificadas con CBU, y el 47,3% restante salió de cuentas de pago abiertas en billeteras digitales, las que usan el alias o el CVU. Casi un empate técnico, con leve ventaja del banco clásico, lo que confirma que la gente reparte su confianza entre el sistema financiero tradicional y las fintech sin hacer distingos significativos.
El ecosistema, además, se muestra más poblado: el informe registra 92 billeteras digitales y 67 aceptadores habilitados para operar con QR interoperable. Cada vez hay más jugadores y más comercios que levantan el código en la puerta del local, lo que termina de explicar la suba: cuando la herramienta está en todas partes, la adopción se acelera.
También crecen los envíos inmediatos de pesos, la otra cara de la transferencia entre personas. En agosto se hicieron 779 millones de operaciones por 96 billones de pesos, con un alza del 20,3% en cantidad y del 5,5% en montos reales. Es el segundo número que sostiene la tendencia: ya no es solo pagar, sino también pasarse plata entre cuentas de manera instantánea, una costumbre que en pocos años reemplazó al clásico "te hago una transferencia bancaria y tarda dos días hábiles".
Las tarjetas sienten el golpe, pero no todo es lo que parece
- Pagos con débito: 172 millones de operaciones en julio por 5,7 billones de pesos, con caídas interanual del 8,4% en cantidad y del 14,7% en montos reales.
- Pagos con crédito: 159,3 millones de operaciones por 10 billones de pesos, con retrocesos del 9,2% en transacciones y del 17,6% en montos reales.
- Extracciones en cajeros: 41 millones de operaciones en julio por 4,8 billones de pesos, con caídas del 28% en cantidad y del 16% en montos reales, y un promedio de 118.300 pesos por extracción.
- AclARACIÓN del BCRA: parte de la baja en tarjetas responde a un cambio en los criterios de reporte, que excluyó operaciones con tarjetas prepagas, por lo que las variaciones no reflejan únicamente cambios de hábito.
Lo que cuenta este menú de cifras es que el débito sigue siendo el plástico más usado en cantidad de operaciones, aunque quedó lejos de los picos que supo tener, y que el crédito, con menos transacciones pero montos más altos, también muestra una merma relevante. La explicación oficial del Central ayuda a no leer estos números como un derrumbe puro: si se sacaron del conteo ciertas operaciones con prepagas, parte de la baja es contable y no de comportamiento. Aun así, cuando se la mira en conjunto con el salto del QR, la lectura de fondo se mantiene: hay plata que se está moviendo por otros canales y los plásticos perdieron volumen.
En el caso del efectivo, la caída es la más brusca: las extracciones en cajeros retrocedieron 28% en cantidad y 16% en montos reales, con un ticket promedio de 118.300 pesos. El cajero sigue siendo el canal casi excluyente, con el 88,4% de las extracciones, pero la gente pasa menos por el cajero o retira menos cuando lo hace, lo que suele indicar que cada vez se paga más en el momento y se necesita menos cash en el bolsillo.
Lo que yo veo, recorriendo locales y hablando con comerciantes, es que la transición ya está instalada de la góndola para abajo: el QR interoperable dejó de ser una opción nueva y pasó a ser la opción preferida, sobre todo en montos chicos y medianos, donde la diferencia de segundos frente a la tarjeta marca el día. Las tarjetas no van a desaparecer, ni mucho menos, porque el crédito sigue siendo una herramienta clave para compras grandes y para financiar cuotas, pero el centro de gravedad del pago minorista se corrió hacia la pantalla del teléfono. Y mientras las fintech y los bancos sigan sumando funciones, no hay motivos para pensar que la curva se va aplanar.
Lo que el Estado todavía no resolvió de manera definitiva es cómo encuadrar fiscalmente este nuevo ecosistema de pagos, porque las billeteras digitales, los CVU y los QR interoperables mueven un volumen que ya no admite zonas grises: crecen más rápido que la normativa que los regula, y cualquier política tributaria, de seguridad informática o de protección al usuario llega tarde respecto del uso real que la gente ya les da. Ahí, en ese desfasaje, está la próxima discusión que el Central y el Ministerio de Economía tendrán que sentarse a ordenar.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

La inflación de agosto se sostuvo en 1,7% y el acumulado anual ya roza el 21,3%

Dólares "cara chica": la nueva fecha límite para que los bancos los acepten

Hayden Davis, el cerebro detrás de $LIBRA, dijo que el proyecto era un experimento y que espera instrucciones del Gobierno para devolver el dinero
