Euro blue arrancó la rueda con seis pesos arriba y volvió a quedar lejos del oficial
La moneda europea se ofreció a 1.855,75 pesos en el circuito informal, mientras que la pizarra del Banco Nación se mantuvo en 1.780; el euro tarjeta se sostuvo en 2.331,69 como referencia para gastos con plástico.

La mañana del miércoles se presentó con cielo cubierto y una humedad que no terminaba de irse, de esas que en la viña suelen complicar la sanidad de los racimos cuando se repiten varios días seguidos, y mientras en el campo los productores miraban el termómetro con atención, en el frente cambiario porteño el euro blue abrió con una suba de seis pesos respecto de la rueda anterior. Esa diferencia, que en una conversación de café parece menor, se traduce de manera directa en el bolsillo de quien necesita comprar moneda extranjera en el circuito informal, sobre todo porque la distancia con el euro oficial volvió a ser marcada. Como me decía hace unos días, en una charla en la puerta de su bodega, Marcelo, viñatero de Maipú: a uno le suben los insumos en dólares, le suben el euro, y después le dicen que la góndola tiene que tener precios cuidados; así no se puede armar una cuenta que cierre de la hilera a la góndola.
En concreto, el euro blue se ofreció este miércoles 23 de septiembre a 1.816,75 pesos para la compra y a 1.855,75 pesos para la venta, según la apertura informada por las cuevas del microcentro porteño. En paralelo, la pizarra del Banco de la Nación Argentina mostró 1.680 pesos en la punta compradora y 1.780 pesos en la vendedora, con lo que la brecha entre ambas cotizaciones se volvió a estirar. Para tener una referencia más, el euro tarjeta —el que se aplica a los gastos efectuados con tarjeta en el exterior y suele ser el más salado del lote— se mantuvo en 2.331,69 pesos, un número que en cualquier familia que haya programado un viaje a Europa funciona como un baldazo de agua fría.
Cómo se repartieron las cotizaciones en la jornada
- Euro blue: 1.816,75 pesos compra y 1.855,75 pesos venta, con una suba de seis pesos en la apertura respecto del día previo.
- Euro oficial (Banco Nación): 1.680 pesos compra y 1.780 pesos venta, sin cambios significativos en la pizarra de la entidad.
- Euro tarjeta o turista: 2.331,69 pesos, tomado como referencia para consumos con tarjeta y para paquetes turísticos en el exterior.
- Dólar blue: 1.535 pesos compra y 1.555 pesos venta en el mercado paralelo, dentro del rango que viene mostrando en las últimas semanas.
La diferencia entre puntas, vale la pena recordarlo cada vez que aparecen estos movimientos, no es un dato decorativo: quien necesita hacerse de euros va a tener que pagar el valor de venta, es decir los 1.855,75 pesos del blue o los 1.780 de la pizarra del Nación, mientras que quien entrega sus billetes europeos recibe, como máximo, la cotización de compra. Por eso, antes de comparar cifras conviene tener claro qué operación se quiere hacer, porque si uno se queda con el primer número que cruza en una pantalla puede llevarse una sorpresa de varios miles de pesos cuando pasa por el mostrador o cuando le debitan el resumen de la tarjeta. En el caso del euro tarjeta, además, se aplican percepciones y retenciones que suelen encarecer todavía más el gasto final, algo que muchos viajeros descubren recién cuando llega el resumen y no cuando planifican el viaje.
El otro dato que miré con atención fue el del dólar blue, que se ubicó en 1.535 pesos para la compra y 1.555 para la venta en el circuito informal, un valor que volvió a quedar bastante por debajo de la cotización del euro en la misma plaza. Esa diferencia, que a veces pasa inadvertida, ayuda a dimensionar por qué para muchos argentinos resulta más razonable pensar en dólares a la hora de resguardar ahorros, aunque sea para hacer frente a compromisos en moneda extranjera, mientras que el euro queda reservado para gastos puntuales, como un pasaje aéreo a Madrid, una estadía en Roma o la compra de un insumo importado para la bodega, como me lo planteaba hace poco un enólogo de San Rafael que sigue de cerca los movimientos de la pizarra chaque jour.
Ahora bien, más allá del número de la jornada, lo que a mí me sigue preocupando como columnista de temas de campo y vitivinicultura es lo que el Estado todavía no resolvió: la convivencia desordenada entre un dólar oficial, un dólar blue, un euro oficial, un euro blue y un euro tarjeta que termina funcionando como un quinto impuesto invisible. Mientras esa maraña siga vigente, cualquier productor que importa tecnología, cualquier pyme que compra insumos del exterior y cualquier familia que sueña con unas vacaciones afuera va a tener que armarse su propia ingeniería financiera para no quedar atrapada entre las cotizaciones. Por eso, más allá de si hoy el euro blue subió seis pesos o se quedó quieto, lo que sigue pendiente es una política cambiaria que le devuelva algo de previsibilidad al circuito, desde la hilera hasta la góndola, y desde el mostrador del banco hasta el resumen de la tarjeta.
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