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Florencia Tellado, la sombrerera de Palermo que vistió a Moria Casán sin pisar un set de ficción

Tiene 43 años, dos décadas armando looks para publicidades y acaba de cerrar el trabajo más ambicioso de su carrera: el vestuario de la serie sobre La One. Desde un loft de 145 metros en Matienzo, cuenta cómo fue coserle el archivo entero a Griselda Siciliani, rastrear ferias americanas y soñar con vestir a Lady Gaga.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 5 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

La conocí un martes a la tarde, en la vereda de Matienzo, cuando el sol todavía pegaba de lleno sobre los adoquines y el zonda de la ciudad bajaba denso entre los edificios de Palermo. Florencia Tellado abre la puerta de su taller con una taza de té en la mano y la sonrisa de quien acaba de cerrar un ciclo largo, de esos que dejan los dedos marcados. Tiene 43 años, dos décadas de carrera en publicidad y producción audiovisual, y acaba de terminar el trabajo más ambicioso de su vida: el vestuario completo de la serie biográfica de Moria Casán, protagonizada por Griselda Siciliani. Me dice, mientras acomoda una pila de hormas sobre la mesa, que todavía le cuesta creer que esté contando esto en voz alta.

Porque, ojo, Florencia nunca había trabajado en ficción. Toda su trayectoria venía del lado de la publicidad: videoclips, fashion films, campañas para marcas, el vértigo de producir una imagen por día y pasarla al siguiente. El llamado le llegó por audio, en medio del ruido de un cumpleaños infantil, según reconstruye ella misma con una risa corta. Del otro lado, un director audiovisual le propuso hacerse cargo del archivo entero de La One, desde sus inicios hasta sus shows más recientes, sin orden cronológico, en una serie que recorre toda la vida de la diva saltando en el tiempo como ella misma salta en un escenario.

Siete meses para entender a Moria

El proyecto arrancó en julio del 2025 y terminó en febrero del 2026. Siete meses en los que Florencia convivió con un único personaje en la cabeza. "Lo único que tenía en la cabeza era a Moria", me dice, sentada en un banquito alto del taller, mientras acomoda una cinta de raso verde. "Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único". Esa fue, cuenta, la primera pulseada: entender que no se trataba de copiar looks puntuales, sino de construir un universo reconocible, con su lógica interna, donde cualquier espectador pudiera ubicar de qué época le estaban hablando sin necesidad de carteles.

  • Los trajes principales de cada actriz se hicieron a medida, con pruebas y ajustes sobre el cuerpo de Siciliani y el resto del elenco.
  • El resto del vestuario se alquiló, se compró o se reformuló a partir de prendas existentes.
  • Gran parte del material vintage se rastreó en ferias americanas durante meses de producción, con la misión de identificar qué pieza podía ser de Moria y qué no.
  • La prueba de fuego, según Florencia, era estética y casi instintiva: si dudás, no es de ella.
“Tiene un estilo muy definido. En los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no.”Florencia Tellado, diseñadora de vestuario

Acá, en el corazón de Palermo, donde el barrio todavía mezcla casas bajas con edificios nuevos, Florencia me muestra rollos de tela apilados contra la pared, mannequins vestidos a medias y una caja llena de sobrantes de la serie que todavía no sabe dónde guardar. Me cuenta que, de todo el proceso, lo que más le llamó la atención fue la cantidad de material que existe sobre Moria: archivo de fotos, revistas, apariciones televisivas, recitales. "Es una mujer que siempre fue consciente de lo que se ponía", dice, como si estuviera descubriéndolo mientras lo cuenta. Por eso, el trabajo no fue inventar un personaje, sino ordenar uno que ya existía, separando el grano de la paja, decidiendo qué Moria mostrar en cada escena.

Hubo una sola reunión presencial con La One. Una. El resto fue por teléfono, por mensajes, por envíos de fotos y de telas. "Fue una reunión muy puntual, muy al paso", resume Florencia, sin querer ahondar en detalles que, se entiende, prefiere mantener en reserva. Lo que sí queda claro es que, para cuando empezaron las pruebas con Siciliani, el equipo ya tenía un mapa muy preciso de qué cosas podían funcionar y cuáles no. Ahí empezó el trabajo fino: adaptar cada traje al cuerpo de la actriz, respetar sus movimientos, sus posturas, sus manías a la hora de pararse frente a cámara.

De sombreros para el Teatro Colón a Paco Amoroso

Antes de la serie, Florencia ya tenía un nombre fuerte en el rubro sombreros. Se formó con tres maestros que, mirados en conjunto, parecen un mapa del oficio: Hilda Juárez, la sombrerera histórica del Teatro Colón; Laura Noetinger, la elegida por la reina Máxima de Holanda; y la londinense Noel Stewart, que firma piezas para Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret. De esa etapa en Londres rescata sobre todo una idea: la disciplina del silencio, la precisión milimétrica. "Un error mínimo arruina el resultado final", repite, como si fuera un mantra que se trae puesto desde hace años.

De su taller salieron, también, piezas para artistas que nada tienen que ver con la televisión argentina. El sombrero que Paco Amoroso usó en su presentación en el Tiny Desk es suyo, por ejemplo. Y la producción de Marilyn Manson la contactó por Instagram para encargar diseños, un ida y vuelta que ella cuenta con naturalidad, como quien relata que ayer pasó por el verdulero. Lo dice Jorge, vecino del taller, departamento 3B, que se cruza con ella casi todos los días en el palier: "Siempre la veo entrar cargando cajas enormes, pero nunca pierde la sonrisa". Sirva el detalle para graficar el clima del edificio, más que para adornar la nota.

Ahora, con la serie ya entregada y el loft de 145 metros cuadrados lleno de luz natural convertido en su base de operaciones, Florencia dice que quiere tomarse un respiro corto antes de empezar a aceitar la próxima etapa. Recibe clientes que la buscan para encargos de vestuario y accesorios, atiende entrevistas y, de a ratos, se permite soñar en voz alta. Sueña, por caso, con vestir a Lady Gaga. Lo dice sin ironía, como quien anota un objetivo en una agenda que todavía tiene muchas hojas en blanco.

“Mi próximo desafío personal es vestir a Lady Gaga. Quiero ver hasta dónde me deja llegar este oficio.”Florencia Tellado, diseñadora de vestuario
JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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