Garbanzos con zamburiñas: un guiso rápido que rescata el sabor de las conservas
La propuesta combina legumbres ya cocidas con mariscos en lata y se completa en menos de media hora, con un aderezo fresco de ajo y perejil como toque final.

La cocinera y columnista Inés Baigorria presenta en su sección de Turismo una receta que combina garbanzos ya cocidos con zamburiñas en salsa de vieira, una preparación que se resuelve en menos de media hora y que parte de dos ingredientes listos para usar: una lata de legumbres y otra de mariscos en conserva. El plato se construye sobre una base de cebolla, ajo y tomate, y se completa con un aderezo de ajo, perejil y aceite de oliva virgen extra que se incorpora al final, sin cocción adicional.
El punto clave: el tiempo justo de los mariscos
El cuidado principal de esta receta pasa por el momento en que se suman las zamburiñas al guiso. Como la conserva ya contiene los mariscos cocidos en su salsa de vieira, alcanza con calentarlos apenas un par de minutos antes de servir. Ese breve pasaje por el fuego permite que los frutos de mar se entibien sin endurecerse y, al mismo tiempo, que su salsa se integre con el resto de los ingredientes.
Ingredientes y pasos de la preparación
- Reunir los ingredientes antes de empezar: garbanzos cocidos, una lata de zamburiñas en salsa de vieira, cebolla, ajo, tomate rallado, aceite de oliva, comino, una hoja de laurel, pimentón dulce, vino blanco y agua o caldo.
- Cocinar la cebolla con aceite de oliva a fuego bajo hasta que se ablande, sumar el ajo picado y continuar hasta que desprenda aroma.
- Incorporar el tomate rallado y mantenerlo al fuego hasta que pierda el agua.
- Verter un chorrito de vino blanco y dejar evaporar durante un par de minutos.
- Agregar comino, laurel y pimentón dulce, sumar los garbanzos con algo de agua o caldo y cocinar unos minutos a fuego medio para que tomen sabor.
- Incorporar las zamburiñas con la salsa de la lata y calentar apenas un par de minutos.
- Preparar por separado el aderezo con ajo y perejil picados mezclados con aceite de oliva virgen extra, y distribuirlo sobre el guiso al terminar.
El resultado es un guiso que puede servirse solo o acompañado con pan, una opción práctica para aprovechar la salsa que queda en el plato. Quienes busquen un maridaje pueden optar por un vino blanco gallego con buena acidez, como un albariño, que acompaña el perfil marino de las zamburiñas sin imponerse sobre el comino y el pimentón dulce de la base.
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