Hayato Date, el director que le dijo que no al mundo para salvar a Naruto
El realizador japonés reveló que hubo presión internacional desde la primera conferencia de prensa para que el anime se reformateara hacia el público extranjero. Optó por lo contrario: pensó en los ninjas de su país y dejó intacta la obra de Kishimoto, aun a costa de las quejas que llegaron desde Estados Unidos.

Arrancamos la semana con un tema que, reconozco, me sacó del calendario agrícola y me llevó directo a una mesa de debate que llevaba años pendiente. Porque si algo conozco, después de tantos años siguiendo esta industria, es que cuando una obra cruza las fronteras y se vuelve masiva, el primer debate que se instala es si hay que tocarla para que guste afuera o si hay que dejarla tal cual es. Y esa pregunta, que parece nueva, ya tuvo una respuesta muy concreta a principios de los 2000, cuando un director japonés tomó una decisión que hoy, veinte años después, sigue dando que hablar.
El protagonista de esta historia es Hayato Date, el director del anime de Naruto, que acaba de romper el silencio sobre cómo se gestó aquella serie. Lo hizo en una presentación en Anime India, y lo que contó deja en evidencia algo que muchos intuíamos pero nadie había puesto en palabras con tanta franqueza: desde el mismísimo día uno, existió una presión enorme para que la producción se reformateara hacia el mercado extranjero.
La presión estaba sobre la mesa desde la primera conferencia
Según contó el propio Date, cuando el equipo de producción convocó a la primera conferencia de prensa, se sorprendieron con algo inusual para la época. Medios de Estados Unidos y de otros países se sentaron en la sala y mostraron un interés voraz por la serie animada. Ese interés, que en los papeles era una buena noticia, en la práctica se transformó en presión: la cadena ya sentía el peso de la proyección internacional que había alcanzado el manga de Masashi Kishimoto, y con ese peso llegaba la exigencia de que el producto se pensara para vender afuera.
“Para ser sinceros, cuando hicimos Naruto, incluso entonces, ya había una gran presión para hacer que la serie vendiese bien fuera de Japón.”Hayato Date, director del anime de Naruto
Frente a ese escenario, el director optó por una postura contraria a la esperada por los propios ejecutivos del estudio. La frase que eligió para explicarlo fue tajante y, me permito agregar, bastante valiente para alguien que depende de los números: "Simplemente no se puede crear algo si te estás preocupando constantemente sobre gustar a la audiencia extranjera".
La pregunta central que se hizo el equipo
La estrategia que adoptó el equipo fue, en los hechos, una declaración de principios. Antes de tomar cualquier decisión creativa, según reconstruyó el propio Date, se hicieron una sola pregunta y dejaron todo lo demás en segundo plano: qué se necesitaba para que la serie funcionara en Japón. Nada más. El público local fue la brújula, y el resto del mundo quedó para más tarde.
Esa decisión tuvo consecuencias visibles y, sobre todo, tuvo un costo. En el mercado estadounidense, la serie empezó a recibir quejas por el uso de kunai y de otras armas de filo por parte de los personajes. Date las miró, las evaluó y eligió dejarlas exactamente donde estaban. Su justificación fue tan breve como inapelable: "Si quitas los kunai, ya no es Naruto". Y agregó algo que a mí, personalmente, me parece la definición más cabal de respeto por la obra original: su objetivo era que el público extranjero viera la serie tal como era, sin adaptaciones que le diluyeran la identidad.
- La presión internacional existía desde la primera conferencia de prensa, con medios estadounidenses presentes de manera inusual para la época.
- El equipo de Date se preguntó qué necesitaba la serie para funcionar en Japón y dejó al público extranjero en segundo plano.
- Las quejas desde Estados Unidos por el uso de armas de filo fueron recibidas y descartadas por decisión consciente del director.
- Date concibió su tarea como una forma de presentar la obra de Kishimoto intacta al resto del mundo, no como una versión diluida de ella.
- La estrategia rindió sus frutos: Naruto se convirtió en uno de los animes de mayor alcance global, junto a Dragon Ball y One Piece.
La película en acción real reaviva el debate
Hoy, con una película en acción real en desarrollo bajo la dirección de Destin Daniel Cretton, la pregunta sobre hasta dónde adaptar la obra vuelve a estar sobre la mesa. Date construyó Naruto desde la autenticidad de la fuente; el equipo de la producción estadounidense tendrá que decidir si sigue ese camino o toma otro. Y ahí, colegas, está el nudo de la cuestión: o se replica la filosofía del director japonés o se cede a la tentación de reformatear la historia para que sea más digerible en Occidente.
Lo que me llevo de esta historia, y se los dejo como reflexión de cierre, es que Date demostró algo que en el campo vitivinícola conozco bien de la hilera a la góndola: un producto que se piensa para gustarle a todo el mundo termina sin carácter, y un producto que se piensa desde su terroir, desde su identidad más profunda, tarde o temprano conquista las góndolas más lejanas. Naruto es la prueba. La pregunta que queda flotando, y que el Estado creativo de Hollywood todavía no resolvió, es si está dispuesto a respetar la fuente o si volverá a caer en la vieja costumbre de adaptar lo que no le pertenece.
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