Ian Lucas deja los delantales de concursante y se sube al estrado del jurado en MasterChef Junior
El cocinero y youtuber, campeón de la edición de famosos, ahora evaluará a chicos junto a Martitegui y Maru Botana. Asegura que su público tiene la misma edad que los participantes y pide que se lo tomen en serio, aunque sea un juego.

El clima en los estudios de MasterChef Junior viene templado, con esa calidez que suelen tener los sets cuando cocinan chicos: risas que cortan el cuchillo en la tabla, madres que miran de reojo y un jurado que tiene que fingir dureza sin lograrlo del todo. En ese marco se mueve ahora Ian Lucas, el youtuber y cocinero que dejó de competir para sentarse a juzgar, en una decisión que la producción de Telefe venía masticando desde que se consagró campeón de la edición de famosos.
La mesa quedó completa: Germán Martitegui, Maru Botana y el propio Lucas, con la conducción de Vero Lozano. Tres nombres que, en el ecosistema gastronómico argentino, marcan tradiciones y corrientes distintas, y que ahora comparten la responsabilidad de mirar a nenes de entre ocho y doce años mientras cortan, saltean y, a veces, revientan un merengue.
De concursante a jurado, con la misma mochila
Lucas habló desde la experiencia: dijo que ya estuvo del otro lado de la cocina y que por eso puede juzgar y ayudar a los chicos desde un lugar vivido. La frase, casi un manual de redacción de realities, esconde una operación más compleja: la de construir empatía sin perder el aire de autoridad.
“La mayoría de mi público es de esa edad, así que estoy muy contento, en serio.”Ian Lucas
El vínculo con la audiencia infantil aparece como el argumento principal del cocinero para explicar el entusiasmo con el proyecto. Es un razonamiento práctico: si los chicos que miran sus videos son los mismos que cocinarán en el ciclo, la pantalla se cierra sobre sí misma y el flujo de seguidores se retroalimenta.
“Es raro juzgar. Quiero que los nenes, por más que sea diversión, se lo tomen en serio.”Ian Lucas
La trastienda: shows, vuelos y una agenda que no para
Lo dijo él mismo y vale la pena subrayarlo: Arranco a grabar un día y ese mismo día me tomo un avión y me voy a San Juan y Mendoza porque tengo un show. La confesión describe un cronograma que excede a cualquier otro conductor o jurado del canal: producción musical en paralelo, canal de YouTube al día y giras por el interior profundo del país. Es la de la hilera a la góndola del entretenimiento masivo: de la cocina del estudio al escenario del Litoral, sin pausa.
“Poder estar ahí con Maru y con Germán... la verdad es que estoy en un momento muy feliz.”Ian Lucas
Lo que el Estado todavía no resolvió
Mientras la pantalla se llena de chicos cocinando para jurados celebrities, queda afuera del cuadro una discusión que la Argentina alimenticia arrastra hace rato: cómo se enseña a comer bien en las escuelas, qué pasa con los contenidos de educación alimentaria en los planes de estudio y por qué la gastronomía de autor sigue siendo patrimonio de unos pocos. MasterChef Junior muestra nenes que cocinan tremendo, como dijo Lucas, y al mismo tiempo deja a la vista que en los comedores escolares la formación es otra. Es la deuda silenciosa que el Estado todavía no resolvió: convertir la ficción televisiva en política pública, y la timba del merengue en una materia escolar.
Mientras tanto, Lucas se acomoda en el sillón, mira a los nenes y les pide que se lo tomen en serio. Una paradoja que, en realidad, es el motor del formato entero: que la cocina se viva como juego y como aprendizaje, aunque a la vuelta del estudio, en la calle, los platos sigan viéndose muy distinto.
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