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Ir al médico sin estar enfermo: por qué ese trámite que muchos saltean puede cambiarlo todo

En una época en la que sobran las consultas por dolor y faltan los chequeos preventivos, los especialistas insisten con un mensaje simple: sentirse bien no alcanza. Qué se controla, cada cuánto y por qué la edad y la historia familiar pesan más de lo que parece.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Ir al médico sin estar enfermo: por qué ese trámite que muchos saltean puede cambiarlo todo

A veces uno pasa meses sin pisar un consultorio, convencido de que si no le duele nada ni le falta el aire, no hay mucho para hablar con un médico. Error. Esa es justamente la trampa que detectan los profesionales que trabajan en atención primaria: las enfermedades más comunes de este siglo son las que avanzan en silencio. La hipertensión no avisa. La glucemia alterada tampoco. Y para cuando aparecen las primeras señales, a veces el cuerpo ya pagó un precio que se podría haber evitado con un análisis a tiempo.

La idea del chequeo preventivo es exactamente esa: cortar el problema antes de que crezca. En una visita de este tipo, el equipo de salud registra peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria. Además, revisa ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa primera fotografía, el profesional decide qué estudios complementarios tienen sentido según la edad, el sexo y el historial de cada paciente. No es un paquete único: cada indicación se ajusta a la persona sentada en el consultorio.

Qué miran los análisis de laboratorio

Los análisis de sangre cumplen un rol central. Permiten evaluar el funcionamiento renal y hepático, los valores asociados con diabetes y riesgo cardiovascular, la presencia de anemia o de procesos inflamatorios. Tampoco en este punto hay una receta única: la indicación cambia según la consulta clínica y los antecedentes de cada uno. De ahí que la frecuencia y el tipo de estudio no se decidan en abstracto, sino en la charla con el médico de cabecera.

Cada cuánto conviene controlarse

  • Entre los 20 y los 30 años, si no hay antecedentes, un chequeo cada uno a tres años puede ser suficiente.
  • A partir de los 40, la recomendación general tiende a ser un control anual.
  • Entre los 45 y los 75 años se incorpora la detección de cáncer colorrectal; la colonoscopia cada diez años es una de las opciones, pero los antecedentes familiares pueden adelantar el inicio.
  • Desde los 50 hasta los 59, los controles anuales son los más frecuentes.
  • Durante el embarazo, las consultas prenatales regulares apuntan a detectar preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal y otras complicaciones que pueden aparecer sin síntomas claros.

La historia familiar pesa más de lo que uno imagina. Si en la familia directa hubo enfermedades cardíacas, diabetes o determinados tipos de cáncer, es probable que los controles deban comenzar antes o repetirse con mayor frecuencia. Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah, lo resumió en términos que vale la pena recordar: los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual. Es decir, no se trata de hacer estudios porque sí ni de copiar la rutina del vecino: se trata de encontrar la propia.

La edad, los antecedentes y el estado actual

En el consultorio de Carlos, en pleno centro porteño, la escena se repite cada mañana. Madres jóvenes con sus chicos, jubilados que van por la receta, algún deportista que se hace el control precompetitivo. Pero también, cuenta Carlos, aparecen personas que llegan derivadas por un análisis poco feliz y reconocen que hacía años no pisaban un profesional. Para él, el mensaje es simple y lo repite cada vez que puede: sentirse bien no es lo mismo que estar bien. Un chequeo a tiempo no reemplaza la vida saludable, pero muchas veces la completa. Como suele decir, mientras guarda la planilla en la carpeta: más vale una visita corta hoy que una internación larga mañana.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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