Iván Ramírez se prueba como cantante en televisión y empieza a mostrar la voz que siempre le puso a otros
El humorista concursa en el ciclo de Guido Kaczka con su propia voz y sin las prótesis que lo hicieron conocido. Mientras arma un unipersonal en Mar del Plata y sostiene su rutina en eventos, ensaya con un equipo vocal y repasa sus más de 150 personajes.

Lo que me pasó esta semana fue raro y a la vez lógico: un humorista al que conozco desde hace tiempo me dijo, mientras tomábamos un café en Palermo, que la televisión lo llamó otra vez, pero esta vez para algo distinto. No quería que imitara a nadie. Querían que cantara con su propia voz. Me lo dijo con la misma cara de sorpresa con la que probablemente se lo dijeron a él cuando lo convocaron, y entonces entendí por qué decidió sumarse a un programa de canto donde lo único que se pone en juego es él mismo, sin maquillaje ni peluca, sin la careta que lo volvió conocido durante años.
El llamado que cambió la idea
Iván Ramírez integra desde hace algunas semanas el ciclo Es mi sueño, que conduce Guido Kaczka, y lo hace en un rol que no esperaba. Según contó, cuando le ofrecieron participar imaginó que le iban a proponer sumar intervenciones humorísticas dentro del programa, como suele ocurrirles a muchos artistas conocidos que aparecen en distintos formatos.
Sin embargo, la propuesta fue otra: concursar. Y no como imitador, sino como cantante. Lo primero que pensó, según sus propias palabras, fue que no sabía cantar con su propia voz, una confesión que en su caso pesa de manera particular, porque su carrera estuvo siempre asociada a ponerse en el lugar de otros, con todo el despliegue físico y vocal que eso implica.
El vínculo entre Ramírez y Kaczka no es nuevo. Cuando tenía diecisiete años participó en Hacelo feliz, el ciclo que marcó a toda una generación, y en esa oportunidad imitó a Dread Mar-I, un antecedente que él mismo recuerda como un punto de partida. Esta vez, casi dos décadas después, regresa al mismo conductor, pero en un papel completamente distinto, lo que habla tanto de la evolución del humorista como de la lectura que el equipo del programa hizo de su perfil.
Aprender a cantar después de haber imitado a todos
Aunque asegura que tomó clases de canto durante mucho tiempo, Ramírez reconoce que nunca había probado ese tipo de exposición en vivo y en directo, delante de un jurado y de cámaras, hasta ahora. Por eso, desde que se confirmó su participación, ensaya con el equipo de entrenamiento vocal del concurso.
Según explicó, ese cuidado técnico resulta especialmente necesario en su caso por una razón muy concreta: como parte de su trabajo diario modifica la voz al interpretar a personajes tan distintos entre sí como cantantes, conductores, deportistas o incluso dibujos animados. Cada cambio deja huella en las cuerdas y en la manera de respirar, y por eso buscar un sonido propio requiere un trabajo específico.
“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez
Más allá del concurso: streaming, eventos y Mar del Plata
La participación en el programa coincide con una agenda cargada, porque Ramírez sostiene en paralelo varios proyectos que le consumen energía y tiempo. Entre ellos se destaca Viralizados, el ciclo de comedia por streaming en el que comparte cartel con otros creadores de contenido, y también Iván y vienen, una propuesta más reciente que acaba de estrenar y que le permite desplegar su universo humorístico por fuera de la pantalla chica.
A esa lista se suma, además, una propuesta concreta para presentar un espectáculo unipersonal en Mar del Plata durante la próxima temporada, un destino clásico de la escena nacional para los shows en vivo, y la continuidad de sus presentaciones en eventos privados y corporativos, donde sigue parando el truco en distintos puntos del país.
De la peluca a la canción propia, sin soltar a los 150 personajes
Mostrar su faceta como cantante en televisión no significa, según aclaró, que vaya a dejar de hacer lo que sabe hacer. El humorista calcula que su repertorio de personajes supera los ciento cincuenta, repartidos entre figuras del espectáculo, deportistas y personajes de dibujos animados, un caudal enorme para alguien de su edad y que además escribe y produce casi todo lo que muestra.
Para prepararlos, según contó, empieza por observar cómo piensa cada figura, qué le interesa y cómo se comporta, y solo después pasa a trabajar la voz y los gestos. Recién al final de ese proceso aparecen el vestuario y la caracterización, una decisión metodológica que muestra que la imitación, en su caso, se construye desde lo psicológico y no desde la apariencia.
Esa construcción tiene un costo físico y económico que pocas veces se dimensiona desde afuera. El propio Ramírez explicó que colocar una prótesis puede demandar un mínimo de cuatro horas, y que retirar todo el maquillaje suma otras dos, a lo que hay que sumarle pelucas de cabello natural y un equipo de costura que se encarga de la ropa de cada personaje, una estructura que se parece más a la de una pequeña compañía teatral que a la de un humorista que sube solo a un escenario.
Su historia con el escenario, de todos modos, arrancó mucho antes de la televisión. A los catorce años interpretó a Lía Crucet en el cumpleaños de una amiga, con un vestuario que su bisabuela había cosido especialmente para la ocasión. Aquella primera presentación, casi adolescente, le abrió tres contrataciones para otros eventos, lo que confirma que su vínculo con el público viene de muy temprano y se fue construyendo a fuerza de ensayos caseros antes que de contratos grandes.
Una voz propia en construcción
El gran atractivo del Ramírez de esta temporada pasa por ahí: por primera vez se lo ve buscando un sonido que no pertenece a nadie más que a él, en un medio acostumbrado a mostrarlo como un catálogo ambulante de voces ajenas. Esa búsqueda, que arrancó con clases tomadas hace mucho tiempo y que ahora se cristaliza en los ensayos del programa, es la apuesta más arriesgada de su carrera y al mismo tiempo la más esperada por quienes lo siguen desde hace años, porque les permite conocer al hombre que está detrás de los personajes.
Lo que todavía no se resolvió, en lo inmediato, es cómo impactará esta exposición en el resto de su carrera, porque abrirse a cantar con su propia voz en un programa masivo puede reposicionarlo en un lugar completamente distinto dentro del mapa del espectáculo nacional, y obligarlo a reorganizar una agenda que ya estaba al límite entre televisión, streaming, giras y un inminente debut como protagonista absoluto de un unipersonal en la costa atlántica.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Disney vuelve a la ciencia ficción con 'TRON: Ares', liderada por Jared Leto

“Yellowjackets 3”: Sophie Thatcher y Kevin Alves hablan sobre la temporada “más impactante y emocionante”

Harada arranca una nueva etapa en SNK y deja a los fans de Tekken con la intriga de su próximo juego
