Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Jubilaciones de octubre: la movilidad corre, el bono se queda quieto y la diferencia la paga el que menos tiene

El ajuste del 1,65% lleva la mínima a poco más de 435 mil pesos y la máxima a casi tres millones. El refuerzo de 70 mil no se actualiza desde marzo de 2024 y eso licúa la mejora efectiva para los sectores más bajos.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El cielo sobre las fincas de la zona vitivinícola amaneció con esa brisa fina de septiembre que todavía no se decide entre el verano y el otoño, y mientras las uvas terminan de madurar en las parrales uno se pregunta de qué manera se traduce en el bolsillo de los jubilados el movimiento de precios que el INDEC acaba de confirmar. Lo concreto es que en octubre las jubilaciones y pensiones de la Anses se actualizarán un 1,65%, porcentaje que sale de aplicar la fórmula de movilidad a la inflación de agosto, que el organismo oficial midió en 1,7% mensual. Con ese 1,7% ya se acumuló un alza del 21,3% en los primeros ocho meses del año y del 33,5% en los últimos doce, una carrera que sigue dejando atrás a los haberes más bajos de la pirámide previsional.

El mecanismo, como recordarán quienes siguen estos temas, toma como referencia la evolución de precios de dos meses antes para fijar el ajuste de cada período. Es una fórmula automática, escrita por ley, que no requiere una decisión adicional del Ejecutivo ni un decreto ni una firma especial: corre sola, como corre el viento entre las hileras cuando empieza a refrescar. Y eso, en parte, es una buena noticia, porque al menos le saca al debate político la discusión de si se aplica o no se aplica el aumento.

Los nuevos montos, de la mínima a la máxima

  • Jubilación mínima: $435.662,86. Con el bono extraordinario de $70.000, el ingreso total para quienes cobran ese piso llega a $505.662,86.
  • Haber máximo: $2.932.174, sin refuerzo extraordinario.
  • PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor): $348.530,28.
  • Pensiones No Contributivas: $304.965,61.
  • Pensión Madre de 7 Hijos: toma como referencia la mínima, fijada en $435.662,86.
  • Asignación Universal por Hijo (AUH): $156.552,29.
  • AUH por Discapacidad: $509.748,28.

Ahora bien, conviene mirar estos números con la misma atención con la que un viñatero de Rivadavia mira el cielo antes de la cosecha, porque las cifras, aisladas, dicen una cosa, y el conjunto dice otra. Cerca de tres millones de personas dentro del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cobran la mínima y reciben el complemento. A ese grupo se suman alrededor de 1,5 millón de beneficiarios de la PUAM y las pensiones no contributivas, que también forman parte del esquema de refuerzos. Es decir, el universo que depende en alguna medida de la asistencia extraordinaria del Estado supera los cuatro millones y medio de personas, y para ellas el bono de 70 mil pesos es mucho más que un número: es la diferencia entre llegar a fin de mes o empezar a elegir qué pagar.

Y acá aparece el dato que a mí, como trabajador de prensa que recorre zonas productivas y habla con vecinos, me parece central: ese complemento permanece en el mismo valor desde marzo de 2024. Como el haber sube mes a mes por la movilidad pero el bono no se mueve, el porcentaje de aumento efectivo para los beneficiarios de menores ingresos resulta inferior al que indica la fórmula. Es más, el refuerzo ni siquiera se incorpora al haber ni entra en el cálculo del aguinaldo, lo que significa que cuando en diciembre llegue el medio sueldo, el medio aguinaldo se calculará sobre el haber puro, sin el plus. Son decisiones de diseño del esquema que, vistas desde la tranquera de cualquier campo o desde la puerta de cualquier casa de clase media, pesan como una piedra en el bolsillo.

Lo que el Estado todavía no resolvió

La continuidad del bono de 70 mil pesos es, justamente, la variable todavía abierta. A diferencia de la movilidad mensual, que corre por fórmula, el complemento requiere una definición específica para cada período: hay que decidir si se mantiene, si se sube, si se ajusta, si se segmenta. Esa decisión todavía no está tomada y, como tantas otras cosas que quedan pendientes del lado del Estado, se resolverá sobre la marcha, casi siempre a último momento, cuando los beneficiarios ya organizaron su mes con la expectativa de cobrar lo que venían cobrando. De la hilera a la góndola, como se dice en la actividad, lo que cuenta es el precio final, y acá lo que cuenta es el ingreso final que efectivamente llega a la cuenta.

Porque, seamos francos, el debate de fondo no es técnico, es político. La fórmula de movilidad ajusta los haberes por la inflación pasada, lo que de entrada significa que los jubilados siempre corren un poco detrás de los precios: lo que perdieron en agosto lo recuperan, en parte, en octubre. Y cuando se trata de la mínima, la recuperación llega incompleta, porque el bono que debería acompañar esa carrera quedó clavado en marzo del año pasado. Mientras tanto, las asignaciones familiares y la AUH también se mueven por la misma regla, y para una familia con chicos la suba de la asignación es, en la práctica, la suba del ingreso disponible. En un país donde la inflación, aunque cedió, todavía marca 1,7% por mes, eso es mucho y es poco al mismo tiempo.

“El bono de 70 mil pesos sigue congelado desde marzo de 2024, no se incorpora al haber y no entra en el cálculo del aguinaldo, por lo que el aumento efectivo para los jubilados de la mínima termina siendo menor al 1,65% que indica la fórmula.”Hugo Elizondo
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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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