La Anses oficializó el calendario de pagos de octubre con una suba del 1,66 por ciento y ya hay fecha para cada DNI
El organismo difundió el cronograma completo de jubilaciones, pensiones y asignaciones para el décimo mes del año, que contempla la actualización por la inflación de agosto y un esquema escalonado de acreditaciones según la terminación del documento. Paso a paso, cómo consultar el lugar y la fecha de cobro.

Les confieso una preocupación que me viene rondando desde hace varias semanas, mientras recorro fincas en el sur mendocino y dialogo con productores que esperan la próxima vendimia: del otro lado de la tranquera, la inmensa mayoría de los adultos mayores que conozco cobra su jubilación o su pensión a través de la Anses, y cualquier movimiento en el calendario de pagos impacta de lleno en la economía cotidiana de los pueblos vitivinícolas, donde la helada temprana, la falta de mano de obra y la suba de los insumos ya complican de sobra el cierre del mes. Por eso, cuando el organismo previsional difundió el cronograma de acreditaciones correspondiente a octubre de 2026, con una actualización del 1,66 por ciento en los haberes, decidí sentarme a leerlo en detalle y compartirlo con los lectores que, como yo, se organizan alrededor de la fecha en que les cae la prestación para pagar el alquiler, comprar el pan o, simplemente, decidir si este mes se puede comprar el medicamento que falta.
Lo primero que hay que entender, y que a veces se pierde entre tanta cifra suelta, es que el porcentaje de aumento no es un número inventado por la Anses ni una decisión política aislada, sino que toma como referencia directa la inflación de agosto, que el Indec informó en 1,7 por ciento. La diferencia entre ese 1,7 y el 1,66 que finalmente se aplica a las prestaciones responde, según explicó el propio organismo, a la precisión con la que se trabaja el cálculo mes a mes: para actualizar jubilaciones, pensiones y asignaciones se utiliza la variación de precios expresada con dos decimales, y esa operación matemática cierra en el 1,66 que ya figura en las pantallas de consulta y en las carteleras de las sucursales.
Qué prestaciones están incluidas en el cronograma de octubre
El esquema difundido por la Anses no se limita a las jubilaciones y pensiones mínimas, como muchos creen, sino que abarca un abanico bastante amplio de prestaciones que llegan, en muchos casos, a los mismos hogares rurales donde se cosechan las uvas. En concreto, quedan comprendidas en el calendario las jubilaciones y pensiones que superan el haber mínimo, la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación Universal por Embarazo (AUE) y las Pensiones No Contributivas (PNC), que la única fuente de ingresos para muchas personas mayores de los departamentos viñateros que nunca pudieron jubilarse.
- Jubilaciones y pensiones de haberes mínimos y superiores al mínimo.
- Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Universal por Embarazo (AUE).
- Pensiones No Contributivas (PNC) y las asignaciones familiares para sus titulares.
- Seguro por Desempleo, en sus distintas modalidades y etapas.
- Asignaciones de pago único por matrimonio, nacimiento y adopción.
A ese listado hay que sumarle, como me recordaba esta semana Marta, una viñatera de setenta y dos años del departamento San Rafael, que todavía cobra la asignación familiar de una hija que estudia en la ciudad, que las fechas exactas de acreditación se organizan, como ocurre desde hace años, según la terminación del DNI del titular de cada prestación. Esa organización escalonada a lo largo del mes tiene como objetivo, al menos en los papeles, evitar la saturación de las sucursales y los cajeros automáticos, y al mismo tiempo permitirle al organismo distribuir el flujo de fondos sin colapsar el sistema bancario, sobre todo en las localidades del interior donde la presencia física de la Anses es limitada y la gente depende, en buena medida, de los corresponsales bancarios o del cajero del pueblo.
Cómo consultar fecha y lugar de cobro paso a paso
Para saber, concretamente, qué día y en qué lugar se cobra cada prestación en octubre, el procedimiento que recomienda la Anses es bien sencillo y se puede hacer desde cualquier teléfono celular con conexión a internet, sin necesidad de moverse del domicilio ni de soportar colas bajo el sol, algo que no es un detalle menor para los adultos mayores que viven en zonas rurales alejadas de las cabeceras departamentales. Lo que hay que tener a mano es el número de beneficio o, en su defecto, el número de CUIL del titular, y completar el formulario de consulta que está disponible en la página oficial del organismo. Una vez enviados los datos, el sistema devuelve tres datos clave: la fecha exacta de acreditación, el lugar habilitado para el cobro y el período durante el cual el beneficiario puede retirar el dinero, que va desde el primer día previsto hasta el último que figure en el cronograma para esa prestación en particular.
“Yo antes esperaba el telegrama o me llegaba el rumor de un vecino, pero ahora entro a la página con el CUIL de mi marido y en dos minutos ya sé qué día caemos al cajero, y eso te cambia la vida cuando vivís a cuarenta kilómetros de la sucursal más cercana.”Marta, viñatera de San Rafael
Ahora bien, dicho todo lo anterior, y antes de cerrar esta columna que tiene más de cuaderno de campo que de análisis financiero, quiero señalar lo que el Estado todavía no resolvió y que, en mi recorrida por viñedos y localidades del interior, aparece una y otra vez en cada charla con los jubilados: la diferencia entre el 1,66 por ciento de aumento y la inflación real que golpea la canasta básica, sobre todo en pueblos donde el precio del gasoil, del flete y de la comida está muy por encima de lo que marca el Indec para el Gran Buenos Aires. A eso se suma la falta de sucursales móviles que acerquen el pago a las zonas más alejadas, la demora en los trámites para acceder a las pensiones no contributivas y la ausencia de un esquema claro de actualización para los haberes más bajos, que son los que menos margen tienen para absorber una pérdida del poder de compra que se viene acumulando mes a mes, de la hilera a la góndola, del bolsillo del jubilado al mostrador de la farmacia de turno.
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