Lunes, 14 de septiembre de 2026
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La industria chica se achica: dos años de pérdida de empleo pyme y un final de año que asoma menos frío

Desde agosto de 2023 se borraron unos 50.000 puestos asalariados registrados en pequeñas y medianas manufactureras, con la producción acumulada en rojo y la búsqueda de nuevos servicios como paliativo. Aun así, los empleadores miran el último tramo del año con menos ánimos de recorte.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La mañana arrancó con una neblina espesa sobre los campos del sur mendocino y una brisa que todavía no termina de definirse, de esas que en la viña sabemos leer como un anticipo de cómo vendrá la campaña; y ese clima cambiante, que a veces trae granizo y a veces trae alivio, me sirve para ordenar lo que está pasando en otra geografía productiva, la de las pymes industriales, porque en ambos casos lo que se decide en estos meses es si se sostiene la estructura o se la deja a la intemperie. Les quiero contar una historia que me parece importante para entender por qué la calle industrial, esa que va de la hilera a la góndola pero también del taller al puerto, viene acumulando pérdidas desde hace más de dos años y por qué, sin embargo, hay empleadores que prefieren resignar margen antes que desprenderse de un operario ya formado.

De acuerdo con los datos que difundió esta semana la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, desde agosto de 2023 se destruyeron alrededor de 90.000 puestos asalariados registrados en el sector industrial en su conjunto; de ese total, unos 50.000 corresponden a pequeñas y medianas empresas, lo que en términos relativos implica una caída del 8% para toda la industria y del 15% cuando se mira exclusivamente el universo pyme. La cifra no es un ruido estadístico: es la traducción laboral de un escenario donde las ventas están estancadas, los costos suben y los pedidos no alcanzan para llenar los turnos.

La producción, en rojo

El Índice de Producción Industrial Pyme que elabora CAME registró en julio una baja interanual del 3,8%, con una leve recuperación del 0,6% frente a junio que no alcanzó para compensar el acumulado: en los primeros siete meses del año la producción pyme cayó 6,5%. Los rubros con peores resultados fueron químicos y plásticos, con un retroceso del 11,3%; alimentos y bebidas, con 9,1%; metal, maquinaria, equipos y material de transporte, con 5,4%; papel e impresiones, con 3,7%; y textil e indumentaria, también con 3,7%. Maderas y muebles fue la única rama con saldo positivo, una mejora acumulada del 0,5% en el período, casi un suspiro en el balance general.

“El 70% de la producción de las pymes industriales se destina al mercado interno. Si este no tracciona, las fábricas tampoco tienen demanda.”CAME

Menos turnos, más servicios

Frente a ese panorama, muchas empresas ajustaron su operación sin llegar a despidos masivos, una decisión que en el interior productivo se repite como un credo: antes de perder gente, se recortan turnos. Redujeron la cantidad de jornadas diarias y empezaron a ofrecer servicios de reparación y mantenimiento de equipos para generar ingresos con la capacidad instalada ociosa, una movida que en San Martín, Mendoza, me describía hace poco un viñatero mientras revisábamos una bomba de riego, y que en el universo fabíl replica la lógica de no dejar parada la herramienta. También flexibilizaron condiciones de cobro y salieron a buscar clientes fuera de sus zonas habituales para mantener el flujo de caja.

  • Reducción de turnos diarios para ajustar producción a la demanda.
  • Desvío de capacidad instalada hacia servicios de reparación y mantenimiento.
  • Flexibilización de condiciones de cobro para sostener ventas.
  • Búsqueda de clientes en zonas no habituales para sostener el flujo de caja.

La decisión de retener personal tiene una lógica concreta y, si me permiten, casi gremial: capacitar y entrenar a un operario lleva tiempo y dinero, y reemplazarlo después de una desvinculación resulta costoso. Datos de la Secretaría de Trabajo indican que el 65% de las empresas industriales mantiene estabilidad en sus nóminas incluso en períodos de ajuste, un número que muestra que, aun en caída, la industria pyme prefiere aguantar a sus equipos antes que rearmarlos desde cero cuando el viento cambie.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Hay, sin embargo, señales algo más optimistas para los próximos meses, según un relevamiento de ManpowerGroup sobre Expectativa Neta de Empleo, que muestra una intención de contratación menos negativa para el último tramo del año. Pero acá me quiero detener, porque ese optimismo moderado convive con un dato que me sigue preocupando como chaqueño del trabajo ajeno: en dos años se borraron 50.000 puestos pyme y la producción lleva siete meses en negativo, y nada de eso se revierte solo con intención empresarial. El Estado todavía no resolvió lo central, que es ordenar un mercado interno que no tracciona, bajar la inflación de costos que pesa sobre las facturas de luz, gas y logística, y dar señales estables para que una pyme metalúrgica de Avellaneda o una alimenticia de Tres Arroyos puedan planificar el próximo turno sin tener que adivinar el calendario. Mientras esa parte siga pendiente, la niebla de la mañana seguirá siendo, para la industria chica, una metáfora demasiado literal.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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