Martes, 8 de septiembre de 2026
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La pizarra del lunes dejó al blue a 1.545 pesos y al oficial clavado en 1.530 en el Nación

El feriado en Estados Unidos licuó a la mitad el volumen operado en el mercado mayorista y dejó a las reservas internacionales del Banco Central en 50.733 millones de dólares, con una caída diaria de 23 millones.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 8 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

La mañana del lunes se levantó con una humedad fina sobre los viñedos cuyanos y la térmica todavía sin definirse, una de esas jornadas en que el productor mira el cielo antes que la pizarra, porque sabe que de la hilera a la góndola hay decisiones que se toman en la parra y no en la city. Pero mientras el campo sigue esperando la lluvia que recomponga el perfil de los suelos, en las mesas de cambio el día pintó con movimientos acotados y una sola certeza: el dólar blue subió cinco pesos y cerró a 1.545 para la venta, aunque en el balance de septiembre todavía carga una caída acumulada de diez pesos.

En las ventanillas del Banco Nación, en tanto, el dólar al público se mantuvo sin variantes y quedó en 1.530 pesos, un número que funcionó como ancla para los ahorristas que todavía se acercan a la sucursal a consultar de palabra antes que por la pantalla del teléfono. El promedio del sistema financiero terminó en 1.529,19 para la venta y 1.477,63 para la compra, según los datos que difunde el Banco Central, y dejó en evidencia que la diferencia entre el mostrador del banco público y las demás entidades se redujo a centavos, algo impensado hace apenas unos meses.

Mayorista con suba leve y un mercado paralizado por el feriado

El tipo de cambio mayorista cerró en 1.511,50 pesos, con una ganancia de 3,50 en la jornada, equivalente a un avance del 0,2 por ciento, una variación que en cualquier otro contexto hubiera pasado inadvertida pero que en este mercado se celebra como un dato a favor de la estabilidad. En lo que va de septiembre acumula una suba de apenas tres pesos, y desde el arranque de 2026 el avance es de 56,50 pesos, un 3,9 por ciento que muestra a las claras la decisión oficial de administrar la suba del tipo de cambio cambio con bisturí y no con machete.

  • Volumen operado en contado: 299,4 millones de dólares, menos de la mitad de lo registrado la rueda anterior.
  • Causa principal de la baja de operaciones: el feriado en Estados Unidos dejó sin contrapartes a buena parte de los operadores.
  • Reservas internacionales brutas: 50.733 millones de dólares, con una caída de 23 millones respecto del viernes.
  • Dólar blue en septiembre: acumula una baja de diez pesos desde el inicio del mes.

Las razones que, según los analistas, ayudan a sostener la calma

Las consultoras privadas que relevan el mercado coinciden en que septiembre arrancó con condiciones más favorables para la estabilidad cambiaria, y enumeran una serie de factores que se potencian entre sí: una menor demanda de dólares para importar energía en plena transición estacional, las liquidaciones del sector agropecuario que vuelven a la plaza después de las ventas de la cosecha gruesa, una mayor oferta vinculada a colocaciones de deuda externa y la reducción de algunas presiones que habían complicado el escenario en los meses previos. Es una conjunción que no resuelve los problemas de fondo, pero que por ahora le da aire al equipo económico y, sobre todo, le permite mostrar un número cercano al 1,50 en el mayorista sin sobresaltos.

Yo lo miro desde Mendoza, con la cepa todavía esperando que eltermómetro termine de acomodarse y los productores haciendo cuentas con la calculadora en una mano y el parte meteorológico en la otra, y no puedo dejar de notar que el mercado cambiario viene caminando con el freno de mano puesto: la suba del mayorista es milimétrica, la brecha con el blue se mantiene en valores manejables y las reservas cedieron apenas 23 millones en un día, cuando en otros momentos del año una cifra así hubiera sido festejada como una victoria. El problema, como bien sabe cualquier viñatero que haya pasado más de una vendimia, es que la estabilidad cambiaria es tan frágil como una flor de Malbec cuando se anuncian heladas tardías: alcanza con que cambien las condiciones externas para que todo se dé vuelta, y hoy por hoy las condiciones externas son las que mandan, empezando por el humor de la Reserva Federal y terminando por el precio de la soja en Chicago.

La pregunta que me queda dando vueltas, mientras el sol empieza a ganarle a la neblina sobre los cuarteles de Maipú y de San Martín, es si esta calma cambiaria es el preludio de un nuevo escenario de apreciación del peso o apenas una pausa entre dos tormentas, y la respuesta, me temo, la vamos a tener recién cuando se conozca el próximo dato de inflación y cuando el Banco Central decida si convalida la suba del techo de la banda o si, como adelantó en agosto, vuelve a intervenir para que el tipo de cambio no se le escape de las manos. Lo concreto es que, en lo que va de septiembre, el blue cedió diez pesos, el mayorista subió apenas tres y las reservas cayeron 23 millones, y ese combo es, por ahora, lo mejor que el Gobierno puede mostrar en una pizarra que sigue sin terminar de conformar a nadie. De acá a fin de año, la pulseada entre la oferta de dólares del agro, la deuda externa y la demanda importadora va a definir si el 1,55 del blue se consolida como techo o si vuelve a quedar corto, y mientras tanto el Estado todavía no resolvió cómo va a administrar la transición hacia un régimen cambiario más flexible sin que el costo lo paguen, como siempre, los mismos de siempre.

“Cuando se cosecha en setiembre con la parra todavía verde, el viñatero ya sabe que la mano viene complicada; lo mismo le pasa al tipo de cambio, que sigue verde mientras el mercado espera una señal que no llega.”Hugo Elizondo, Vitivinicultura y campo
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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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