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La pulseada por el billete verde: casi 45.000 millones de dólares comprados por argentinos desde la apertura del mercado

En poco más de un año, las personas se hicieron de USD 44.437 millones en divisas, mientras que apenas vendieron USD 6.557 millones; la brecha, de casi siete a uno, muestra hasta qué punto el dólar volvió a funcionar como refugio cotidiano de ahorro y no como herramienta de inversión productiva.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 31 DE AGO DE 2026 · 4 min de lectura

Arrancamos esta columna con el dato que más me quedó dando vueltas mientras revisaba las cifras del Banco Central: en apenas quince meses, desde abril de 2025 hasta julio de 2026, los argentinos compraron en el mercado formal de cambios algo así como 44.437 millones de dólares, una cifra que pone en perspectiva la magnitud del regreso del billete verde a la vida cotidiana de las familias. Pocas veces una decisión de política económica se traduce con tanta claridad en un número, y esta vez el número es elocuente: por cada dólar que alguien vendió en ese período, otros compradores adquirieron casi 6,78 dólares, una proporción que se mantiene estable desde hace meses y que revela, en mi lectura, que el ahorro en moneda extranjera dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad asumida.

Julio, el mes que revalidó la tendencia

El informe de Evolución del Mercado de Cambios que difundió la autoridad monetaria muestra que en julio de 2026 unas 1,7 millones de personas se acercaron a comprar divisas y se llevaron billetes por un total bruto de USD 3.319 millones, lo que dejó un resultado neto de USD 2.916 millones a favor de la demanda. Del otro lado de la ventanilla, apenas 697.000 personas vendieron dólares por USD 404 millones. Es decir, compraron casi siete veces más de lo que vendieron, una asimetría que se repite mes tras mes y que ya nadie mira como una rareza estadística sino como un dato estructural del nuevo escenario.

Mirando la serie completa, se ve un patrón claro: abril de 2025 arrancó con cerca de un millón de compradores y USD 2.077 millones adquiridos; mayo subió a USD 2.283 millones; junio, a USD 2.468 millones; y julio de ese año trepó hasta USD 3.473 millones, en lo que fue el primer gran pico. Tras la baja de agosto (USD 2.448 millones) y el récord de septiembre (USD 5.130 millones, empujado por la cercanía de las elecciones legislativas), el volumen mensual se estabilizó en una franja de entre USD 2.000 y USD 2.700 millones durante el verano y el otoño de 2026, hasta volver a tomar impulso en julio pasado.

  • Abril de 2025: unos 980.000 compradores ingresaron al mercado formal y se llevaron USD 2.077 millones en billetes.
  • Julio de 2025: pico inicial con USD 3.473 millones comprados por alrededor de 1,2 millones de personas.
  • Septiembre de 2025: récord histórico desde la apertura, con USD 5.130 millones netos a favor de la demanda.
  • Julio de 2026: 1,7 millones de compradores y USD 3.319 millones brutos, con un neto de USD 2.916 millones.
  • Acumulado abril 2025-julio 2026: USD 44.437 millones comprados contra USD 6.557 millones vendidos.

Quiénes venden y por qué el agro sostiene la oferta

Para que alguien pueda comprar dólares en el mostrador, alguien tiene que venderlos, y en julio de 2026 el principal oferente volvió a ser el sector agropecuario: el rubro Oleaginosas y Cereales registró ventas netas por USD 3.505 millones, una cifra que sostiene la liquidez del mercado y que muestra, una vez más, que la cadena agroexportadora sigue siendo la gran financiadora de la dolarización de los hogares argentinos. Mientras tanto, la cantidad de participantes en la compra creció en unas 300.000 personas respecto de mayo, lo que sugiere que nuevos ahorristas se están sumando al mercado formal en lugar de recurrir a otras alternativas, y eso es, en mi opinión, la novedad más relevante del último reporte.

Ahora bien, ¿va a seguir creciendo la demanda de dólares entre los ahorristas, o se trata de una meseta que ya tocó techo? La pregunta queda abierta porque hay un punto que el Estado todavía no resolvió y que condiciona cualquier proyección: en un país que produce alimentos para cuatrocientos millones de personas, no puede ser que la principal estrategia de ahorro de las familias siga siendo comprar el mismo bien que exportamos, sin que nadie ofrezca una alternativa financiera local en pesos que compita de verdad con la estabilidad percebida del billete extranjero. Mientras esa discusión no se dé en serio, de la hilera a la góndola y del productor al bolsillo del consumidor, el flujo de pesos hacia dólares seguirá siendo el termómetro más confiable de una economía que todavía no aprendió a confiar en su propia moneda.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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