La vereda de La Boca se prende fuego con las lunas de Amalia Amoedo y hay tiempo hasta octubre para ir a verla
La coleccionista y mecenas abre una ventana íntima a su obra propia en Ungallery: pinturas y videos que ella misma emparenta con imágenes de la infancia, en pleno corazón del barrio.

Le cuento de entrada porque sino no se entiende bien lo que vale la pena: acá en Buenos Aires ya entró un calor que pega de lleno en la vereda, de ese que te seca la garganta antes de llegar a la esquina, y uno termina buscando cualquier sombra con tal de que el día tenga un respiro. Así me pasó ayer cuando bajé hasta La Boca con la idea de ver, en serio, la muestra que Amalia Amoedo acaba de colgar en Ungallery, ese espacio que queda a pocas cuadras del Riachuelo y que siempre suma una nota distinta al recorrido del barrio. La invitación dice "entre Dos lunas" y se puede visitar hasta el 18 de octubre, algo que vale la pena anotar porque no son tantas las veces que Amoedo se muestra a sí misma como artista.
Un trabajo propio que se lee en clave autobiográfica
La exposición reúne pinturas y piezas de video que la propia Amalia vincula con recuerdos de su infancia, y eso es lo primero que uno advierte al recorrer las salas: que no estamos frente a una muestra decorativa ni frente a un capricho de coleccionista, sino frente a un ejercicio bastante personal, donde cada cuadro parece funcionar como una puerta a una memoria. La artista ya publicó en 2017 el libro de poesía "Cruz del sur" y viene explorando también la actuación y el canto, de modo que la pintura y el video aparecen como una estación más dentro de un recorrido creativo que ella entiende como totalidad.
Treinta años coleccionando, una fundación que mira al Río de la Plata
Para entender quién es Amalia Amoedo alcanza con mirar los números: en 2026 cumple 30 años desde que compró su primera obra, una pintura de Gachi Hasper que le regaló su hermano Alejandro Bengolea cuando ella tenía 19. Desde entonces juntó más de 800 piezas de arte argentino y latinoamericano, preside la Fundación Ama Amoedo —que sostiene un programa de residencias artísticas en la Casa Neptuna de José Ignacio, Uruguay, un edificio diseñado por Edgardo Giménez— y forma parte de los comités consultivos de Americas Society, del Centre Pompidou de París y del Museo de Arte Moderno de Nueva York. El año pasado, además, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada de la Cultura. Visto así, que se anime a mostrar su propio trabajo es casi un regalo.
- La muestra "entre Dos lunas" puede visitarse en Ungallery, en el barrio de La Boca, hasta el 18 de octubre.
- La entrada a la colección de Amoedo este año fue "Monitor Yin Yang", la instalación de Matías Duville que representa a la Argentina en la Bienal de Venecia: una pieza transitable hecha con sal y carbón que se destruye al cierre de cada exhibición.
- La Fundación Ama Amoedo colabora además en la gestión de la Colección AMALITA, el museo de Puerto Madero encargado por Amalia Lacroze de Fortabat y diseñado por Rafael Viñoly, que hoy presenta una muestra sobre la colección particular del curador Marcelo Pacheco.
Mientras caminaba por la sala, me crucé con Marta, vecina del departamento de un ambiente que da justo frente a Ungallery, que me dijo casi sin pensarlo: "yo a Amalia la conozco de toda la vida, esto es verla en una versión que no esperábamos, más íntima". Esa sensación de estar ante una cara menos pública de una figura central del circuito cultural porteño es, quizás, la mejor razón para acercarse antes del 18 de octubre y dejar que el calor de la calle se corte, por un rato, con dos lunas colgadas en La Boca.
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