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Las aulas que viajan: Neuquén lleva oficios con nombre y apellido a los pueblos más apartados

Siete unidades móviles del Ministerio de Educación y el INET recorren la provincia con talleres de soldadura, tornería, gas y energía solar; ya son 463 los vecinos que terminaron su capacitación en once localidades desde 2025.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 30 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

El sol pega de lleno sobre la ruta neuquina y la térmica ya pasó los treinta grados cuando una de las siete aulas móviles que recorre la provincia se acomoda en una plaza o en un playón municipal para empezar el taller del día. La imagen se repite, con otros nombres y otros oficios, en parajes donde hasta hace poco no había ni un curso de capacitación a mano y la salida laboral más cercana quedaba a cientos de kilómetros, en alguna ciudad que uno visitaba de tarde en tarde y a la que no siempre podía mudarse. Esa es, justamente, la idea que motoriza al programa: llevar el oficio hasta la puerta de la casa, y no al revés.

La propuesta la llevan adelante en conjunto el Ministerio de Educación de Neuquén y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, y se sostiene con acuerdos que se firman pueblo por pueblo. Por el lado provincial participan el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano y la Dirección de Educación Técnica, y del otro lado se sientan los intendentes y los equipos locales que conocen de memoria qué saberes hacen falta en cada rincón. El Centro de Formación Profesional N°43 es el que teje esos acuerdos y el que decide, sobre el terreno, qué taller se monta en cada parada.

Un mapa de oficios pensado a la medida de cada pueblo

Porque acá lo interesante es que las aulas no llegan con un menú fijo: se adaptan a lo que cada comunidad necesita, y eso se nota cuando uno repasa la lista de localidades que ya pasaron por el programa. En Huinganco, por ejemplo, funcionan talleres de mecánica de motores fuera de borda y nafteros, algo que tiene toda la lógica en una zona lacustre donde el trabajo con lanchas es moneda corriente. En Aluminé, en cambio, la oferta se concentra en energías renovables, con cursos de instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos. San Patricio del Chañar apostó por gasista domiciliario y soldadura. Plaza Huincul abrió un curso de tornería, y Mariano Moreno se inclinó por la moldería y el patronaje de indumentaria, un oficio muy pedido por el rubro textil regional. San Martín de los Andes, por su parte, combina soldadura con formación orientada a docentes técnicos.

  • Soldadura y tornería, dos clásicos de la metalmecánica que siguen pidiendo empresas y talleres.
  • Mecánica automotriz y de motos, pensando en un parque vehicular que no para de crecer.
  • Mecánica de motores fuera de borda y nafteros, a la medida de las localidades cordilleranas y lacustres.
  • Instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos, en línea con el boom de las energías limpias.
  • Gasista domiciliario, una salida laboral con demanda estable en cualquier pueblo.
  • Moldería y patronaje de indumentaria, para apuntalar al sector textil neuquino.
  • Formación de docentes técnicos, un pedido que vino de San Martín de los Andes.

Desde que las unidades empezaron a rodar en 2025, el recorrido ya toca once localidades: Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. Hasta acá, 463 personas completaron alguna de las capacitaciones, una cifra que muestra que la movida no es testimonial sino que se traduce en certificados y, sobre todo, en chances concretas de inserción laboral.

“Yo me anoté sin pensarlo, porque si no tenía que bajar a la capital y dejar a los chicos. Acá lo tuve a veinte minutos del pueblo, con las herramientas y todo.”Vecina de Huinganco, departamento de Minas

Las aulas están montadas sobre estructuras móviles que se trasladan por la provincia y llegan equipadas con todo lo que hace falta para trabajar: herramientas, maquinaria específica y un espacio acondicionado para que el taller funcione, se haga frío o calor. La unidad se instala, se conecta a los servicios básicos del lugar y empieza a dictar el curso con docentes que viajan con el aula o que son de la zona y se capacitan para dar clases.

Para los intendentes y los equipos de desarrollo social locales, el programa cambió la conversación. Antes, cuando un joven preguntaba qué podía estudiar cerca de su casa, la respuesta era casi siempre la misma: mudate a Neuquén capital, a Cutral Có o a Zapala. Ahora, con estas aulas que llegan y se quedan el tiempo que dura la capacitación, hay otra opción sobre la mesa. Y lo mismo vale para los adultos que quieren reorientar su trabajo, para las mujeres que buscan un oficio con salida rápida y para los propios municipios, que muchas veces necesitan gasistas, soldadores o torneros para mantener en pie los servicios públicos.

Una herramienta que también pelea contra la migración

En pueblos chicos como los del norte neuquino o los de la zona cordillerana, cada joven que se va es un pueblo que se achica un poco más. Por eso la lectura más amplia del programa pasa por ahí: además de formar en un oficio concreto, las aulas móviles funcionan como un argumento para quedarse, una manera de decirle a la gente que no hace falta emigrar para acceder a una capacitación de calidad. Las comunidades, a su vez, ponen el territorio, el conocimiento de su propia matriz productiva y el compromiso de acompañar al cursante hasta que termine.

El desafío que viene, según admiten en el propio Centro de Formación Profesional N°43, es sostener el ritmo de viajes por una provincia tan extensa como Neuquén, donde las distancias se miden en horas y no en kilómetros. Pero el punto de partida ya está: once localidades visitadas, 463 personas capacitadas, oficios que van desde la soldadura hasta la confección de indumentaria, y una idea simple que ordena todo, que es la de no esperar a que el alumno vaya a la escuela sino llevarle la escuela a la casa.

“Si te quedás en el pueblo y aprendés un oficio acá, no tenés que elegir entre la familia y un trabajo digno. Eso no tiene precio.”Vecino de San Patricio del Chañar, departamento de Añelo
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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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