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Lebocar, el medicamento para el Parkinson que se hace esperar: Pfizer promete regularizar las entregas recién en marzo de 2027

Pacientes y familiares peregrinan por farmacias de Buenos Aires y el conurbano para conseguir algunas presentaciones de levodopa/carbidopa. Un neurólogo de referencia explica por qué no se puede suspender el tratamiento ni cambiar las dosis por cuenta propia, y qué alternativas existen mientras tanto.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 21 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El termómetro de la ciudad ya marca cuarenta grados y la vereda de la farmacia de turno todavía tiene gente esperando, con la receta en la mano y una pregunta que se repite de mostrador en mostrador: ¿les queda Lebocar? Lo que empezó como un run run entre pacientes con Parkinson se fue transformando, de a poco, en una preocupación concreta para miles de familias que dependen de ese comprimido para atravesar el día con un mínimo de autonomía. Y acá, en este rincón del país, donde todo se sabe por cadena de mensajes y por el comentario en la sala de espera del médico, la novedad cayó como un baldazo de agua fría: Pfizer, el laboratorio que lo produce, reconoció oficialmente el faltante y calculó que las entregas recién se normalizarán hacia marzo de 2027.

Un medicamento central para el día a día

La levodopa, combinada con carbidopa en el caso de Lebocar, es la piedra angular del tratamiento del Parkinson. Lo explica con claridad el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en la enfermedad: tiene un rol central no sólo en el control de la lentitud de movimientos, la rigidez y los temblores, sino también en el funcionamiento anímico y conductual de los pacientes. Por eso, la advertencia del especialista es directa y no admite matices: la medicación no se puede interrumpir de golpe y cualquier reemplazo o cambio de dosis tiene que pasar sí o sí por la consulta con el médico tratante.

En las últimas semanas, la escena se repite en diferentes barrios porteños y del conurbano bonaerense. Beatriz, paciente de La Matanza, cuenta que dio quince vueltas antes de encontrar la concentración que necesitaba. Carlos, de Lanús, pasó por cinco farmacias y sólo consiguió un solo blister. Y la incertidumbre no se limita a las farmacias privadas: también se reportaron faltantes en algunas obras sociales que entregaban la medicación en forma directa a sus afiliados, lo que suma un dolor de cabeza extra a un cuadro ya de por sí complejo.

Qué dijo Pfizer y qué opciones quedan en el mercado

Desde Pfizer confirmaron que el desabastecimiento responde a demoras de manufactura y que estiman normalizar las entregas hacia marzo de 2027. La empresa no dio precisiones sobre el origen del problema de producción ni aclaró si la dificultad se replica en otros países. Para responder consultas de pacientes y profesionales, puso a disposición la línea 0800 444 3333.

Ahora bien, que falte Lebocar no significa que se haya terminado la medicación para el Parkinson en la Argentina. Etcheverry recordó que existen otras marcas en plaza que cumplen una función terapéutica equivalente, aunque aclaró que la tolerancia puede variar de un paciente a otro. Entre las alternativas disponibles mencionó a Parkinel, que combina levodopa y carbidopa, y a Madopar, que asocia levodopa con benserazida.

Por qué no se debe cambiar la medicación por cuenta propia

Cuando no se consigue una concentración puntual, una estrategia que los neurólogos suelen evaluar es recurrir a comprimidos de otra concentración para preservar la cantidad total de levodopa indicada. Pero acá viene el punto clave: esa definición la tiene que tomar el profesional que sigue al paciente, porque una modificación mal hecha puede descompensar a una persona que venía estabilizada. Como resumió Etcheverry con una frase que muchos cuidadores tatúan en la memoria: "La levodopa no se suspende de un día para el otro ni se cambia como si fuera un caramelo; es el eje del tratamiento y cualquier movimiento en falso se paga caro en calidad de vida".

Mientras la regularización prometida por Pfizer no llegue, la Red Argentina de Parkinson pidió información detallada sobre las existencias disponibles en farmacias de todo el país para tratar de orientar a quienes peregrinan buscando su caja. Es un escenario incómodo, hecho de llamados, de whatsapp reenviados y de idas y vueltas con la receta bajo el brazo. Pero la recomendación de fondo es la misma a la que adhieren médicos, obras sociales y organizaciones de pacientes: no automedicarse, no abandonar el tratamiento y consultar antes de cualquier cambio. Como me dijo esta semana María, de Morón, mientras esperaba en la puerta de otra farmacia con la esperanza de encontrar su dosis: "Mientras haya alguien del otro lado que nos explique qué hacer, uno sigue bancando". Y esa, en el fondo, es la mejor manera de atravesar este presente que, según el laboratorio, recién se destrabará dentro de un año y medio.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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