Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Los CEOs miran el reloj del dólar y la inflación, y la mayoría opta por no mover los precios

Un relevamiento entre 355 directivos de empresas argentinas muestra que casi la mitad mantendrá sus listas sin cambios y que, para fin de año, proyectan una suba del tipo de cambio muy por debajo de la inflación que ellos mismos estiman.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 11 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La mañana arranca con un cielo gris y una brisa fría que se mete entre los alambres del viñedo, y mientras reviso la humedad de las hojas pienso en lo que acaba de publicar el último relevamiento empresarial: casi la mitad de los CEOs argentinos decidió no mover los precios en los próximos meses, pese a que el reloj macroeconómico sigue corriendo. La foto es la de un empresariado que prefiere aguantar el resultado antes que arriesgarse a perder volumen en las góndolas, y eso, mirado de la hilera a la góndola, termina definiendo cómo llegan los productos a la mesa de los argentinos.

El sondeo, hecho entre 355 directivos entre los que hay CEOs, gerentes generales y dueños de compañías, arroja un dato que llama la atención: el 49 por ciento mantendrá sus listas sin cambios, el 34 por ciento proyecta aumentos y el 17 por ciento restante anticipa bajas. En paralelo, el 51 por ciento conservará su dotación actual de personal, el 26 por ciento planea incorporar gente y el 23 por ciento prevé recortes. En inversión en activos fijos, la mitad sostiene lo que ya tiene, el 31 por ciento apuesta a crecer y el 20 por ciento prefiere achicar.

Las cifras que miran los directivos para fin de año

  • Inflación anual proyectada para diciembre de 2026: 31 por ciento, tres puntos menos que en la medición anterior.
  • Tipo de cambio oficial estimado para el 31 de diciembre: 1.665 pesos, unos 130 pesos por encima del valor actual en el Banco Nación.
  • Suba implícita del dólar en lo que resta del año: cerca del 8 por ciento, muy por debajo de la inflación esperada.
  • Variación interanual del INDEC para agosto: 33,5 por ciento, con desaceleración mes a mes.
  • Índice de confianza empresaria: pasó de 89 a 94 puntos entre enero y junio, todavía lejos de los 124 de fines de 2024.

En el despacho de cualquier pyme del conurbano o de una bodega del Sur mendocino, esa combinación se traduce en un cálculo muy concreto: si los precios se mantienen y el dólar sube apenas un 8 por ciento hasta diciembre, la moneda extranjera seguirá perdiendo terreno frente a la inflación que ellos mismos proyectan. En criollo: los CEOs están apostando, quiéranlo o no, a que el peso seguirá ajustándose más lento que los precios, y eso erosiona el margen de quien produce, importa o vende algo atado al tipo de cambio.

Porque el dato más incómodo del relevamiento es el que aparece cuando se pregunta por la rentabilidad. El 53 por ciento de los directivos espera vender más unidades y el 52 por ciento proyecta mayor facturación, pero solo el 20 por ciento cree que su rentabilidad aumentará el próximo año. El 44 por ciento la ve estancada y el 36 por ciento anticipa una caída directa. Vender más y ganar menos: la paradoja que hoy atraviesa a buena parte del empresariado argentino, golpeado por un combo de problemas donde el flujo de caja manda: el 28 por ciento señala los temas financieros, rentabilidad y financiación, como su principal dolor de cabeza, seguido por la incertidumbre económica, con 22 por ciento, y los costos de energía, salarios e insumos, con 20 por ciento.

Lo que todavía queda sin resolver

Héctor, viñatero de San Martín con quien hablé esta semana mientras revisábamos el estado de los racimos, me decía, con la cautela que ya le conozco, que el problema de fondo no es cuánto sube el dólar ni cuánto marca el INDEC, sino que cuando una empresa congela precios para defender volumen termina financiando con su propio bolsillo la brecha entre inflación esperada y tipo de cambio proyectado, una diferencia que el Estado todavía no resolvió ni en los papeles ni en los hechos.

Y en eso estamos: en un país donde la mayoría de las empresas elige no tocar precios para no perder ventas, donde los empresarios creen que van a vender más pero ganar menos, y donde el desfasaje entre la inflación proyectada y la suba del dólar estimada promete seguir comiendo margen durante todo el segundo semestre, sin que nadie, hasta ahora, haya movido una sola ficha para cerrarlo.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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