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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana clave donde el cuerpo empieza a avisar

Un estudio británico con casi 97.000 pacientes revela que el azúcar en sangre y el peso se disparan mucho más rápido al inicio del tratamiento; los especialistas piden controlar antes de empezar y durante ese primer trimestre.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana clave donde el cuerpo empieza a avisar

Volvió a pegar el sol fuerte en la vereda de casa y uno se imagina, mientras arrastra la silla hasta la sombra, que cualquier conversación seria sobre salud empieza con el cuerpo dando señales. Esta vez las señales vienen de afuera, de un trabajo enorme que se acaba de publicar en The Lancet Psychiatry y que pone la lupa sobre algo que en los consultorios suele quedar medio tapado: qué les pasa a las personas cuando arrancan un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación, esos medicamentos que se usan para cuadros como la psicosis, el trastorno bipolar o algunas depresiones difíciles de abordar.

La investigación revisó datos de casi 97.000 adultos ingleses que empezaron a tomar alguno de estos fármacos entre 2000 y 2023. Los investigadores no se quedaron en el promedio general: miraron con detalle la velocidad con la que subían el azúcar en sangre y el peso, y compararon el ritmo anterior al tratamiento con el posterior. Lo que hallaron es, cuanto menos, digno de prestar atención, y por eso se volvió tapa en el ámbito de la psiquiatría y la medicina interna en estas semanas.

Los primeros 90 días marcan la diferencia

Durante los primeros 90 días de tratamiento, el azúcar en sangre subió aproximadamente 14 veces más rápido que en el período previo, mientras que el peso se incrementó unas 9 veces más rápido. La aceleración no es parecita para todos los medicamentos analizados: olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol se comportaron de manera despareja.

  • Olanzapina fue la que más movió el amperímetro: el azúcar creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido en los primeros 90 días.
  • Las personas que ya tenían prediabetes al comenzar el tratamiento desarrollaron diabetes tipo 2 en un 19% de los casos dentro de los dos años siguientes.
  • Entre quienes partían con niveles normales de glucosa, ese porcentaje bajó al 3%.
  • Las mujeres mostraron cambios más acelerados: su azúcar subió unas 24 veces más rápido en el primer trimestre, contra unas 10 veces en los hombres.

Acá, en la charla cotidiana con vecinos en la farmacia o en la sala de espera del centro de salud, uno escucha la misma duda que resume Gladys, paciente diabética de Morón: "yo mientras tomo la pastilla para el sueño, ¿me van controlando el azúcar o tengo que pedirlo yo?". Esa pregunta, que parece chica, es exactamente la que los autores del trabajo buscan que se tome en serio a gran escala.

“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en mente, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

La idea de fondo es simple y, al mismo tiempo, cambia rutinas clínicas: si uno detecta a tiempo la suba del azúcar o del peso, hay margen para ajustar la dosis, cambiar de molécula o sumarle hábitos que amortiguen el golpe. Bazo-Alvarez lo planteó de manera directa: "al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante". En criollo: el problema se ve venir, y quien lo ve antes, lo puede atajar.

El trabajo se publicó el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry y se apoya en registros del sistema de salud británico, una fuente que permite mirar miles de historias clínicas con un mismo patrón. Los autores no inventan una receta única: hablan de monitorear, hablar con el paciente y no naturalizar el "le subió un poco de peso" como si fuera un dato menor. Para el médico de cabecera y para el psiquiatra, el mensaje es claro: el primer trimestre no se controla solo, se acompaña. Como me decía el viernes pasado, mientras esperábamos el colectivo bajo el sol de las cuatro de la tarde, Ernesto, del barrio de Once: "uno empieza una medicación esperando sentirse mejor de la cabeza, no se imagina que de golpe le están moviendo el azúcar; por eso sirve que te lo expliquen antes de empezar".

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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