Martín Bossi deja la carcajada y se mete en la piel de seis hombres que solo tienen en común el amor
Estrena en Disney+ la serie "Amores inesperados", escrita y dirigida por Marcos Carnevale, donde el actor se anima a papeles dramáticos después de décadas de brillar con sus imitaciones. Una apuesta íntima, rodada hace cuatro años, que muestra otra cara de un artista acostumbrado a hacer reír.

El cielo en Buenos Aires amaneció con esa nubosidad baja que no termina de decidir si va a llover o se va a disipar, y en la rambla porteña la gente camina apurada como si la humedad ya hubiera anunciado algo. Mientras tanto, en las plataformas de streaming se mueve una historia que también se cocinó durante años: "Amores inesperados", la serie que Disney+ acaba de estrenar y que reúne a Martín Bossi en seis papeles distintos, uno por episodio, con el amor como único hilo conductor. La propuesta no es menor para un artista que construyó su carrera sobre el humor, la imitación y el cuerpo desmesurado. Ahora, en seis capítulos independientes, se anima a otra cosa: a construir personajes desde la psicología, no desde la mueca.
Seis historias, un mismo actor
La serie fue escrita y dirigida por Marcos Carnevale, un director con el que Bossi ya había cruzado caminos en el cine y que aquí vuelve a confiar en él para una comedia dramática de tono adulto. Los seis episodios funcionan como relatos autónomos, sin arco común: en uno el actor encarna a un ladrón, en otro a un enfermero, más adelante a un mozo, a un empleado de peaje, a un profesor de tenis y a un hombre encerrado en un departamento durante las fiestas. Cada historia plantea una forma distinta de vínculo amoroso: el amor obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente y, según la sinopsis oficial, también el temido. Esa variedad le permite a Bossi un registro por capítulo: cambia la voz, cambia la postura, cambia la mirada. La idea es que el espectador no encuentre al imitador famoso, sino a seis hombres cualesquiera que se tropiezan con el mismo sentimiento.
- Ladrón, en un episodio de tono abiertamente cómico.
- Enfermero, en uno de los capítulos de mayor carga dramática.
- Mozo, en el centro de un encuentro inesperado.
- Empleado de peaje, en una de las historias más livianas.
- Profesor de tenis, con el humor como vehículo.
- Hombre aislado en su departamento durante las fiestas, en el cierre más íntimo.
El elenco acompaña esa rotación con nombres de peso: Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández, entre otros. Esa cantera de actrices y actores le da a cada episodio un partenaire distinto, y le ahorra a Bossi el riesgo de quedar pegado a un único partenaire, que es uno de los lugares comunes del formato. Para mí, lo más interesante de la serie no es tanto la idea conceptual de "un actor, seis personajes", que ya se vio varias veces en el cine, sino la decisión de rodar de a un episodio por vez y dedicarle a cada uno el tiempo que necesitaba. La producción se filmó hace cuatro años, lo que habla de un proyecto que fue guardando en cajón hasta encontrar la ventana de estreno, y eso en la industria argentina no es algo menor.
“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes.”Martín Bossi
Esa declaración del propio Bossi resume una manera de trabajar que él define como opuesta a la del actor técnico. Dice que su método consiste en internalizarse a tal punto que deja de "actuar" para simplemente "ser" el personaje, algo que, según contó, sus propios profesores de teatro le marcaron como excesivo. En los capítulos cómicos, el del ladrón, el del peaje y el profesor de tenis, esa intensidad queda disimulada por el gag y por el ritmo, pero en los tres de carga más dramática, el enfermero sobre todo, el método se nota: hay silencios, hay cuerpos quietos, hay un Bossi al que no le reconocemos la mandíbula. El propio actor lo explica con una frase que le dijo Graciela Borges y que dice llevar consigo: "Enano, no tenés que estar cómodo, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa". La incomodidad, en su lectura, no es un defecto: es la señal de que el personaje está vivo.
El que sigue de cerca a Bossi sabe que el salto no es menor. Durante décadas fue el hombre de las imitaciones en el teatro de revista, el cuerpo inflado de latex, la voz deformada, el showman que se animaba a todo. Que hoy se presente con una serie dramática, rodada hace cuatro años, en una plataforma global, habla de un proceso largo de pulido interno, y de una confianza del director en que el público iba a acompañarlo. "Es como un respiro", dijo el actor sobre la elección del amor como eje, en contraste con la tendencia al suspenso y la violencia que predomina en los catálogos. Y adelantó que su próximo espectáculo teatral también va a girar sobre ese tema, lo que vuelve a poner al amor, otra vez, en el centro de la escena. En un mercado donde las plataformas empujan hacia el thriller y el policial, esa elección es, cuanto menos, una declaración de principios.
El recorrido de la serie, de la hilera de capítulos a la góndola del streaming, deja algunas preguntas abiertas sobre el oficio y sobre el país. ¿Por qué un proyecto argentino de seis episodios con un actor popular y un director con oficio tardó cuatro años en encontrar pantalla? ¿Por qué terminó en una plataforma internacional y no en la televisión abierta que, se supone, sería su lugar natural? El Estado, que en otras épocas reguló cuotas de producción nacional y financiamiento para ficciones locales, todavía no resolvió del todo cómo se financian hoy estas series ni de qué manera se asegura de que el público argentino pueda verlas sin pagar un abono en dólares. Mientras tanto, "Amores inesperados" ya está en la grilla de Disney+, y Martín Bossi, finalmente, se sacó la careta y dejó que se le viera, también, la cara.
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