Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Más de uno de cada tres jóvenes con crédito en Argentina entra en mora: el dato que expone el peso de los prestadores no bancarios

Un informe de la consultora Eco Go, elaborado sobre la Central de Deudores del Banco Central, muestra que la mora trepa al 38,8% entre los menores de 24 años con financiamiento, aunque ese grupo explica apenas el 3,1% del dinero irregular. En total, 5,52 millones de personas están en situación irregular y la deuda total en mora alcanza los 17,98 billones de pesos.

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Natalia GraffignaEconomía y minería · 20 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La economía argentina exhibe un mapa de la mora con fuertes contrastes por edad. De acuerdo con el último relevamiento de la consultora Eco Go, que procesó datos de la Central de Deudores del Banco Central, el 38,8% de los menores de 24 años que mantienen algún tipo de crédito se encuentra con pagos atrasados. La cifra resulta significativa porque representa la mayor proporción de incumplimiento entre todas las franjas etarias, y se ubica muy por encima del 35,7% que se observa entre los 25 y los 34 años, del 30% registrado en el tramo de 35 a 44 años y del 24% correspondiente a las personas de entre 45 y 54 años.

El peso del problema, sin embargo, cambia cuando se lo mide en pesos y no en cantidad de personas. El informe precisa que, en el segmento más joven, los saldos en situación irregular alcanzan los 0,55 billones de pesos, equivalentes al 3,1% del total de la deuda en mora del sistema. La franja que concentra el mayor volumen de montos impagos es la de 35 a 44 años, con 5,55 billones de pesos, que representan el 31% del dinero adeudado en condiciones irregulares. Le siguen de cerca los mayores de 45 y hasta 54 años, con 4,39 billones de pesos.

Bancos y no bancarios, una diferencia que se nota

El trabajo de Eco Go también pone la lupa sobre el tipo de entidad que otorgó el financiamiento. Los proveedores no bancarios, donde se incluyen a las empresas fintech (compañías de tecnología financiera) y a las casas de electrodomésticos, reúnen a 3,77 millones de personas con algún grado de incumplimiento, una cifra superior a los 3,08 millones que registran atrasos en bancos tradicionales. Esa diferencia se explica, en parte, porque las entidades no bancarias suelen atender perfiles con menor historial crediticio o con ingresos más bajos, y porque concentran créditos de menor monto, como adelantos en cuotas sobre consumos puntuales.

El relevamiento aclara que ambas cifras no pueden sumarse de manera directa, ya que una misma persona puede mantener compromisos en mora con un banco y, al mismo tiempo, con un proveedor no financiero. Esa superposición se repite en el universo total: de los 20,73 millones de deudores que contabiliza el informe, unos 7,7 millones mantienen financiamiento tanto en bancos como fuera de ellos, en tanto que 4,97 millones de usuarios concentran deudas exclusivamente con prestadores no bancarios.

  • 5,52 millones de personas registran algún grado de mora, el 26,6% del total de deudores relevados.
  • El saldo en mora al cierre de julio llega a 17,98 billones de pesos y equivale al 18% de la deuda total del sistema financiero considerado.
  • Las personas identificadas como morosas acumulan, además, 6,91 billones de pesos en deudas que se mantienen al día.
  • El grupo de 35 a 44 años concentra el mayor volumen de dinero en mora, con 5,55 billones de pesos (31% del total).
  • Los menores de 24 años presentan la mayor tasa de incumplimiento relativa (38,8%), aunque su peso en el total del dinero irregular es marginal (3,1%).

El cuadro general, que la especialista Natalia Graffigna (Economía y minería) describió como un escenario de incumplimiento transversal pero moderado, suma un dato adicional: tener un crédito en mora no significa haber dejado de pagar todo. De hecho, las personas registradas como morosas mantienen, en paralelo, 6,91 billones de pesos en compromisos financieros que se pagan en tiempo y forma. Esa coexistencia entre atrasos puntuales y deudas regulares es la que vuelve más fina la lectura del fenómeno y la que obliga a distinguir, en cualquier diagnóstico, entre la proporción de deudores con dificultades y el volumen concreto de dinero que el sistema no logra recuperar. Para los próximos meses, la atención estará puesta en cómo evoluciona la composición de esa mora: si los jóvenes, pese a su peso relativo acotado, seguirán sosteniendo la mayor tasa de incumplimiento, y si los proveedores no bancarios lograrán reducir la brecha que hoy los separa de los bancos en materia de calidad de cartera. En un contexto donde la cantidad de puestos de trabajo depende en gran medida de la dinámica del crédito al consumo, esa pulseada entre entidades financieras y operadores no tradicionales se vuelve un termómetro sensible del pulso económico del país.

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Natalia GraffignaEconomía y minería

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