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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Milán le puso broche de oro a la moda del hemisferio norte y ya piensa en la primavera del 27

Las casas italianas mostraron sus apuestas para la próxima temporada cálida: brillos, transparencias, maximalismo y un repaso por la lencería de los años 70. También hubo despedidas y debuts en los estudios creativos.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Milán le puso broche de oro a la moda del hemisferio norte y ya piensa en la primavera del 27

La Semana de la Moda de Milán bajó el telón con una postal que ya se viene repitiendo desde hace varias ediciones: las pasarelas piensan en serio en la próxima primavera-verano 2027, y esta vez lo hicieron con una mezcla deación y nostalgia que me dejó pensando varias horas. Acá, del otro lado del mundo, uno escucha el runrún de las redes y trata de imaginarse qué se va a llevar en las vidrieras de la calle Florida o en los shoppings de la calle Arenales cuando lleguen los primeros calores de septiembre. Mientras tanto, en Lombardía, las grandes casas italianas mostraron sus cartas y dejaron en claro que el brillo, la sensualidad y las referencias históricas van a ser los grandes ejes de la temporada.

Prada abrió el juego con la falda como protagonista

La semana arrancó con Prada, donde Miuccia Prada y Raf Simons volvieron a poner a la falda en el centro de la escena. La dupla creativa propuso siluetas para todos los gustos: plisadas, rectas, con aberturas profundas, estampados florales, lazos, lentejuelas y hasta apliques que parecían joyas. Fue una colección que transitó del clasicismo al exhibicionismo más calculado, sin perder la elegancia fría que caracteriza a la casa.

Después llegó el turno de Fendi, que se mandó con una propuesta directamente ligada a la lencería y a los años 70. Transparencias, encajes y prendas que evocaban camisones y corpiños se mezclaron en una puesta que funcionó como homenaje a Raffaella Carrà, la icónica figura italiana que supo cruzar la música, la televisión y la moda como pocas.

Marni, Cavalli y el regreso al maximalismo

En Marni, la directora creativa Meryll Rogge apostó por el cruce inesperado: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres amplios con pantalones de cuero. Una colección que parecía gritar que las reglas de combinar prendas ya no existen, y que lo único que cuenta es la actitud personal y la discreción a la hora de elegir cada pieza.

Roberto Cavalli, mientras tanto, volvió a las fuentes que lo hicieron famoso en los 2000. Estampados animales, denim de tiro bien bajo y transparencias formaron parte de un repertorio que volvió a poner al cuerpo en primer plano, sin demasiados pudores.

  • Gucci presentó su segunda colección con Demna al frente, en una puesta en escena que simulaba una boutique de lujo. Sastrería entallada, referencias ecuestres y abrigos de piel sintética convivieron con faldas de corte noventero.
  • Dolce & Gabbana se inspiró en los guardarropas de las grandes familias sicilianas: encajes, estampados de leopardo, bordados y joyas de herencia familiar.
  • Armani cerró la semana con una colección a cargo de Silvana Armani que mantuvo la elegancia de la casa e incorporó cristales, lentejuelas y tejidos metalizados. Vestidos fluidos en blanco y negro, escotes pronunciados y siluetas ligeras brillaron bajo una bola disco.

La semana también dejó movimientos importantes en los escritorios creativos. Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años al frente de la marca, en lo que fue una despedida con todos los honores. En paralelo, Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia asociados a la firma desde sus orígenes. Cambios que muestran que el mapa de la moda italiana se sigue reconfigurando, incluso cuando las cámaras ya se apagaron.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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