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Proyectan una inflación de agosto en torno al 1,5% y alimentos casi congelados, pero crece el peso de las deudas en los hogares

Las consultoras privadas ubican el índice de precios entre 1,5% y 1,6%, el registro más bajo del año, mientras el Banco Central advierte que uno de cada cuatro pesos comprometidos por las familias ya se destina a cuotas o deudas con atrasos.

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Natalia GraffignaEconomía y minería · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura
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Las estimaciones privadas difundidas en las últimas horas ubican la inflación de agosto entre 1,5% y 1,6%, lo que, de confirmarse, la convertiría en la marca más baja de 2026. En paralelo, los alimentos habrían subido apenas entre 1% y 1,1%, e incluso algunas categorías como carnes mostraron leves bajas, un comportamiento poco habitual en los últimos meses.

El dato surge del relevamiento que realizaron las principales consultoras del país. EcoGo proyectó un índice de precios al consumidor (IPC, es decir, la variación mensual promedio de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares) del 1,5% para agosto, en tanto que el estudio de Orlando Ferreres lo calculó en 1,6%. La diferencia entre ambas mediciones se explica, en gran parte, por la ponderación que cada firma asigna a los distintos componentes de la canasta.

Alimentos por debajo del promedio general

El comportamiento del rubro alimenticio constituye el aspecto más destacado del informe. EcoGo estimó una suba de entre 1% y 1,1% para el conjunto de los alimentos, un ritmo inferior al promedio general. Dentro de ese segmento, las carnes registraron leves caídas de precios durante el mes, un fenómeno que, según los analistas, responde a una combinación de factores estacionales y de dinámica de oferta en el sector frigorífico.

Para dimensionar el movimiento, basta comparar con lo ocurrido en los meses previos. En julio, los alimentos habían mostrado subzas sensiblemente mayores, impulsadas por las verduras y los productos estacionales. La desaceleración de agosto, de confirmarse con los datos oficiales del INDEC, marcaría un punto de inflexión respecto de la tendencia observada en la primera parte del año.

El dólar cruza los 1.500 pesos y las tasas se mantienen altas

En el plano cambiario, el dólar mayorista (es decir, la cotización de referencia que opera el mercado entre bancos y entidades autorizadas) cerró el jueves en 1.512 pesos, por encima del umbral de 1.500 que había operado como referencia durante las semanas previas. Ese nivel de tipo de cambio introduce un piso a la dinámica de precios, ya que parte de los bienes y servicios que integran la canasta del IPC están dolarizados de manera directa o indirecta.

Las tasas de financiamiento a corto plazo para empresas llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas. Si bien retrocedieron hacia el 28%, siguen en niveles que muchos economistas consideran incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad. Para una PyME industrial, por ejemplo, financiar capital de trabajo a esas tasas implica un costo financiero que erosiona los márgenes y limita la inversión.

La presión financiera sobre las familias

Mientras los precios muestran señales de desaceleración, la situación financiera de los hogares exhibe una presión creciente. Datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA, el organismo que regula el sistema financiero y monetario del país) indican que uno de cada cuatro pesos que comprometen las familias en sus ingresos ya está destinado al pago de cuotas con entidades financieras o corresponde a deudas con atrasos. Esa carga acumulada restringe la capacidad de los hogares para seguir accediendo al crédito y, en la práctica, opera como un tope al consumo.

La expansión del crédito al consumo (préstamos personales, financiaciones con tarjeta y planes de pago en comercios) frenó su ritmo y la morosidad (es decir, la proporción de préstamos con cuotas vencidas más allá de los plazos pactados) viene en alza. Sectores con alto peso en el empleo, como construcción, industria y comercio, muestran caídas frente al año anterior, lo que contribuye a enfriar el consumo en términos agregados.

Qué puede pasar con los salarios

Para los hogares, una inflación por debajo del 2% mensual puede representar una pausa en la pérdida de poder adquisitivo, esto es, en la capacidad de compra que tiene el salario frente a la evolución de los precios. Cuánto de esa desaceleración se traduzca en un alivio concreto depende, en buena medida, de cómo evolucionen las paritarias (negociaciones colectivas entre sindicatos y empleadores que fijan los aumentos salariales por rama de actividad) y los ingresos en los próximos meses.

En la comparación interanual (agosto de 2026 contra agosto de 2025), la inflación acumulada sigue siendo elevada, y la brecha entre el ritmo de suba de los precios y el de los salarios formales continúa siendo uno de los ejes centrales del debate económico. Los analistas coinciden en que, sin una recomposición sostenida del ingreso real, la desaceleración del IPC tendrá un impacto limitado sobre el consumo de los hogares y, por extensión, sobre la recuperación de la actividad.

En síntesis, el cuadro que dejan las proyecciones privadas muestra una economía en la que los precios minoristas empiezan a dar señales de moderación, pero en la que persisten rigideces estructurales: tasas de interés elevadas, crédito restringido y un endeudamiento familiar creciente que condiciona cualquier proceso de reactivación. Para los próximos meses, la mirada de los analistas estará puesta en la dinámica salarial, en la evolución del tipo de cambio y en el comportamiento de la morosidad, variables que, en conjunto, definirán si la desaceleración inflacionaria se traduce o no en una mejora efectiva del bienestar de los hogares. En este escenario, los puestos de trabajo en sectores sensibles como construcción, industria y comercio resultan determinantes: según datos del INDEC, esas tres ramas concentran cerca de 7,5 millones de empleos formales en todo el país, y su desempeño resulta clave para que la menor inflación se traduzca en una recuperación efectiva del consumo.

NG
Natalia GraffignaEconomía y minería

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