Rubén Rada se fue y dejó una lección para los pibes que vienen: nunca quedarse quieto
El músico uruguayo murió a los 85 años y sus últimas reflexiones sobre los artistas jóvenes, la evolución del sonido y el lugar que ocupa cada uno en la escena quedaron como una especie de testamento artístico. Repaso de sus palabras más resonantes y de los nombres que él mismo destacó.

La fila para entrar al ensayo empezaba en la esquina y doblaba la cuadra. Eran puras caras jóvenes, muchas con buzos oversized y auriculares colgando del cuello. Cuando la puerta se abrió y Rubén Rada apareció con su sonrisa de siempre, el murmullo se transformó en un solo suspiro. No era un show: era un ensayo, pero para los pibes que se acercaban era algo parecido a una clase de historia de la música popular. Yo estaba ahí, con el grabador en la mano, porque tenía la intuición de que ese encuentro iba a terminar siendo uno de los últimos.
La música nueva como escenario propio
En las últimas entrevistas que dio, Rada no se refugió en la nostalgia ni en el lugar del viejo que todo lo sabe. Al contrario: se sentó a charlar con una frescura que contagiaba y fue nombrando uno por uno a los artistas que le parecían dignos de atención. Lo hizo con nombres propios y con una generosidad que a esta altura del partido no es tan frecuente.
- Tini
- Trueno
- Wos
- Conociendo Rusia
- Nafta
- Catriel
- Ricardo Mollo
- El Plan de la Mariposa
Esa lista no era un saludo protocolar. Era la forma que tenía Rada de decir que la música popular estaba viva, que había recambio y que él lo celebraba sin reservas. Lo dijo con una frase que a mí, personalmente, me quedó dando vueltas: "Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos".
“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada
Lo que más me llamó la atención fue su honestidad sobre el presente. Reconoció sin vueltas que la escena actual se mueve con otros recursos, otros sonidos y otras formas de producción. Y lejos de reclamar por eso, lo planteó como un hecho que hay que respetar y no como una comparación con su propia época.
Una advertencia que también era un abrazo
Después de los elogios vino el consejo, y acá Rada se puso el sombrero de maestro con la misma naturalidad con la que se lo sacaba cuando hacía un guiño a sus nietos. La frase, textual, fue la siguiente: "Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree".
No era un reto. Era, leído con atención, un acto de cuidado hacia los pibes que están empezando. Como si les estuviera diciendo: la primera explosión es hermosa, pero lo que sostiene una carrera es lo que hacés después.
El experimento con el rap y la reacción de los nietos
Para mostrar que él mismo practicaba lo que predicaba, contó una anécdota que es de las que se vuelven mito. Grabó una canción con un artista de rap y la tiró a la calle. Resultado: quince millones de reproducciones. Cuando le preguntaron cómo se había sentido, Rada tiró la pelota afuera con una carcajada: "Mis nietos me dijeron que recién ahí me había ido para arriba". Una manera perfecta de admitir que los códigos cambiaron y que aprenderlos nunca está de más, a cualquier edad.
También hubo lugar para la franqueza sobre su propio lugar. Con esa manera que tenía de decir las cosas sin golpes bajos, Rada reconoció que no había alcanzado la masividad de otros colegas de la región. Lo dijo con una frase que se volvió una de las más citadas de sus últimos años: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público".
“Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público.”Rubén Rada
Lo que no dijo, pero quedó flotando en el aire, fue que esa clase de reconocimiento es la que más pesa cuando uno se va. Los músicos saben lo que Rada les dejó: una manera de mirar el oficio sin soberbia, con el oído abierto y con la certeza de que la música se renueva o se muere.
Lo que queda después de la última función
Rubén Rada murió y, como pasa siempre con los que se van dejando huella, sus palabras sobre el presente cobraron otra densidad. Ya no son las declaraciones de un músico veterano opinando sobre los jóvenes: son la última lección de alguien que se tomó en serio la idea de que un artista nunca termina de formarse.
Mientras el café se enfría sobre la mesa y la playlist sigue sonando en algún rincón, lo que queda es eso: la certeza de que la evolución no es una opción para los que se dedican a la música, sino la única forma posible de sostenerse en pie. Y que un pibe que arranque hoy tiene en esas frases algo más valioso que cualquier manual: una guía que vino de alguien que la practicó hasta el último día.
La próxima fecha que tengo en la agenda, y que te quiero dejar como despedida, es la del homenaje que se prepara en Montevideo para los próximos meses, donde se espera que varios de los artistas que él mismo nombró se sumen a cantar sus temas. La confirmación oficial todavía no salió, pero los productores ya trabajan en el armado. Cuando se confirme, te lo cuento en esta misma sección.
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