Saltar al contenido
Sábado, 10 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Nodo SJ

Nodo SJ

Sarah, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando, consiguió la ciudadanía italiana y abrió una puerta hacia Europa

La niña obtuvo el pasaporte europeo por descendencia, tras años de trámites consulares. Franco lo celebró en redes y describió el recorrido como una lucha familiar que finalmente dio sus frutos.

HE
Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · · 4 min de lectura
Sarah, la hija de Barby Franco y Fernando Burlando, consiguió la ciudadanía italiana y abrió una puerta hacia Europa

Hay noticias que no nacen en el campo ni se leen sobre el lomo de un surco, pero que igualmente merecen una columna porque atraviesan la vida cotidiana de cualquier argentino que lleva un apellido con raíz en el viejo continente. Es el caso de Sarah, la hija de la modelo Barby Franco y el abogado Fernando Burlando, que esta semana obtuvo la ciudadanía italiana por descendencia, un trámite que en nuestro país se vuelve una verdadera odisea burocrática para miles de familias que todavía conservan la llama de un bisabuelo que cruzó el Atlántico buscando un destino mejor.

Fue la propia Barby Franco quien lo comunicó a través de sus redes sociales, donde publicó fotografías de la niña sosteniendo el flamante pasaporte europeo en brazos de su padre, y acompañó las imágenes con un texto en el que repasó, con la emoción a flor de piel, el derrotero que significó conseguir ese documento. Después de tantos años de lucha, finalmente llegó este día, escribió la modelo en el posteo, y describió el proceso como una etapa de trámites, esperas interminables, papeles y paciencia, una síntesis que cualquier compatriota que haya pisado un consulado italiano reconocerá al instante como propia.

Un trámite que es carrera de larga distancia

  • La ciudadanía italiana por descendencia permite que hijos, nietos o bisnietos de ciudadanos italianos accedan a esa nacionalidad y, con ella, a los beneficios de residir y trabajar en cualquier país de la Unión Europea.
  • El proceso suele extenderse durante años por la revisión de documentación genealógica, la traducción y apostilla de partidas de nacimiento, matrimonio y defunción, y las demoras propias de los consulados, sobre todo en la sede de Buenos Aires.
  • Para acceder al beneficio es necesario acreditar el vínculo genealógico directo con un antepasado italiano, sin saltos generacionales, y demostrar que ese linaje no se interrumpió con renuncias a la ciudadanía ni con naturalizaciones en terceros países.
“Es historia, raíces, identidad, familia y el legado de nuestros antepasados que sigue vivo en ella.”Barby Franco

Lo que más me llamó la atención al leer el anuncio de Franco es la manera en que la modelo eligió darle a este papel un significado que excede largamente lo administrativo, porque en su mensaje queda claro que para ella ese pasaporte es, ante todo, la certificación de una pertenencia que se transmite de generación en generación, como se transmiten en mi pago las historias de los viejos gringos que se afincaron en la pampa húmeda y le pusieron apellido a la cosecha. Hoy se abre una puerta más para tu futuro, le dedicó a su hija, con nuevas oportunidades y un pedacito de tu historia reconocido para siempre, una frase que a mí, que vengo de la viña y el campo, me suena a esos momentos en que una nueva generación toma la riendita del establecimiento familiar y el Estado todavía no resolvió cómo simplificarle la vida.

Las imágenes que acompañaron el posteo muestran a Sarah levantando el pasaporte mientras Burlando la sostiene en brazos y celebra junto a ella, una postal íntima que condensa lo que cualquier padre o madre siente cuando ve a un hijo acceder a un derecho que se cocinó a fuego lento, de la hilera a la góndola diríamos los del rubro, porque acá también hay una cadena que va del antepasado al documento y del documento al futuro. Detrás de este logro hay años de esfuerzo, ilusión y perseverancia, cerró Franco, antes de agregar que la espera terminó y el sueño se hizo realidad, un cierre que resume lo que sienten miles de argentinos que todavía aguardan su turno en el consulado.

Ahora bien, más allá de la buena nueva que atraviesa a esta familia, lo que esta historia deja a la vista es una cuenta pendiente que el Estado italiano arrastra hace décadas y que el Estado argentino, con sus propios mecanismos de reconocimiento de doble nacionalidad, tampoco termina de ordenar: la necesidad de dotar de mayor previsibilidad, plazos razonables y trazabilidad digital a un trámite que para muchos compatriotas representa la diferencia entre emigrar con un derecho consolidado o quedar a la vera del camino con una carpeta perdida en algún escritorio. Mientras esa discusión llega, Sarah ya tiene su pasaporte, y con él, la llave de un continente entero.

HE
Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo