Seis años atrapado en el limbo de DC: la frustración de Manganiello como Deathstroke
El actor repasó ante el conductor Rich Roll la cadena de anuncios, llamadas y proyectos que nunca llegaron para su versión del villano más letal del universo cinematográfico, un recorrido que atravesó la caída de la saga de Affleck y terminó con la cancelación definitiva del personaje en la gran pantalla.

Amaneció templado en las fincas del sur mendocino, con esa brisa que ya empieza a mover el racimo en las uvas más adelantadas, y mientras los viñateros hacen cuentas sobre los grados Brix y el calendario de cosecha, del otro lado del continente un actor terminó de confesar lo que muchos en Hollywood sospechaban en voz baja: que hay papeles que no se pierden por falta de talento sino por la parálisis del estudio que los encarga.
Porque eso fue lo que contó Joe Manganiello en una conversación con el conductor Rich Roll, al repasar punto por punto lo que vivió tras quedar atrapado durante seis años en el limbo del universo cinematográfico de DC. La historia arranca con su aparición como Slade Wilson, Deathstroke, en la escena poscréditos de Liga de la Justicia (2017), la versión dirigida por Joss Whedon, donde el personaje quedaba plantado como el antagonista principal de una futura película de Batman que iba a tener a Ben Affleck detrás de cámara.
Una promesa tras otra
Cuando ese filme se canceló, el papel de Manganiello quedó suspendido sin fecha ni destino, como tantas partidas de fruta que quedan a la intemperie esperando un comprador que nunca pasa a buscarlas. El actor recordó que pudo regresar al personaje durante unos dos minutos en el rodaje adicional de Justice League, pero después se abrió un limbo que se estiró por seis años.
“Durante los seis años siguientes no pararon de lloverme proyectos y llamadas a mi agente, una tras otra. Vas a ser el villano en Aquaman 2. Vas a salir en Escuadrón Suicida 2 con este director. No, con este otro. No, tú contra Will Smith. Va a ser una película independiente.”Joe Manganiello
La cadena de, disculpen, de versiones y contramarchas fue tan larga como un surco mal trazado: primero un director, después un reemplazo, después un cambio de planes, después la nada. Manganiello resumió esa montaña rusa con una frase que retrata el sinsabor que le quedó: soy un tipo con suerte por haber conseguido ese papel, pero en aquel momento me sentí con mala suerte porque me dieron ese proyecto que luego se canceló y se esfumó, reconoció.
Un villano sin película y un futuro en Netflix
- El universo extendido de DC cerró su ciclo en 2023 con Aquaman y el reino perdido, sin que Deathstroke volviera a aparecer en pantalla de manera significativa.
- Manganiello aseguró que la cancelación del filme de Batman fue el punto de quiebre que dejó a su personaje sin un vehículo cinematográfico concreto.
- El actor sigue activo: participa en la próxima temporada de One Piece, la adaptación en acción real producida por Netflix, donde interpreta a Sir Crocodile.
- La experiencia funciona como caso testigo de cómo DC manejó a sus villanos en esa etapa: piezas pensadas para un rompecabezas que se desarmó antes de terminar de armarse.
Lo que me queda dando vueltas, y lo digo desde esta columna donde cada tanto se cruzan el cine y la política, es la misma pregunta que le daría forma a una buena nota de investigación: qué responsabilidad le cabe al estudio que encarna a un personaje, lo presenta como la próxima gran amenaza del cine de superheroes y después lo abandona seis años en un freezer a la espera de un llamado que nunca llega. La promesa de la hilera a la góndola, como diría cualquier viñatero del este sanjuanino cuando le preguntan por qué no se animó a fraccionar, exige que alguien firme el contrato y respalde la apuesta hasta el final.
Porque acá también hay un Estado que sigue sin resolver algo elemental: un mínimo de continuidad y seriedad en los acuerdos que firma. Manganiello aceptó un papel, se mudó al universo que le ofrecieron, posó para los posters, grabó escenas poscréditos y se sentó seis años a esperar. Del otro lado, la compañía cambió de timón, cambió de guionistas, cambió de planes y dejó al actor con el traje colgado en el perchero y la palabra incumplida flotando en el aire. Mientras tanto, nosotros nos quedamos con la duda de si aquella película de Deathstroke, centrada y a la altura del cómic, habría valido la pena, y con la certeza de que DC, en aquella etapa, no supo qué hacer con sus mejores villanos.
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