Siete de cada diez argentinos ve la economía nacional como mala y proyecta un mayor deterioro en los próximos meses
Una encuesta de opinión pública de septiembre reveló que el 71 por ciento de los consultados calificó como mala la situación económica del país, mientras que el 55 por ciento anticipó un empeoramiento para los próximos seis meses. El mercado laboral recibió la evaluación más adversa, con el 75 por ciento de respuestas negativas.

La economía argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de percepción ciudadana, según los resultados de la encuesta Latam Pulse correspondiente a septiembre, elaborada sobre 2.067 personas en todo el territorio nacional. El relevamiento, que constituye una de las mediciones de opinión más amplias del período, dejó al descubierto un cuadro de extendido pesimismo que abarca tanto el diagnóstico sobre el presente como las expectativas hacia el futuro próximo, en un contexto en el que el indicador Atlas-CPI de percepción de inflación trepó a 30,6 puntos, el nivel más alto desde abril.
Al ser consultados por la situación económica general del país, el 71 por ciento de los encuestados la calificó como mala, el 21 por ciento como buena y el 9 por ciento como normal. El saldo entre respuestas positivas y negativas arrojó una diferencia de 50 puntos porcentuales a favor de la visión desfavorable, una magnitud considerable para una variable agregada como la marcha de la economía nacional.
El mercado laboral, el ámbito peor evaluado
La percepción sobre el funcionamiento del mercado de trabajo concentró las opiniones más adversas del sondeo. Tres de cada cuatro consultados, es decir el 75 por ciento, definieron al mercado laboral como malo, mientras que apenas el 13 por ciento lo valoró positivamente y el 12 por ciento lo consideró en una situación normal. La brecha entre percepciones favorables y desfavorables se estiró hasta los 62 puntos porcentuales, configurando la diferencia más pronunciada entre las dimensiones consultadas.
La economía del hogar, por su parte, recibió un veredicto igualmente negativo aunque con menor intensidad relativa. El 60 por ciento de los participantes la juzgó como mala, el 20 por ciento la calificó como normal y otro 20 por ciento la consideró buena, con un saldo desfavorable de 40 puntos. El indicador refleja las dificultades que atraviesan las familias para sostener su nivel de gasto frente a la dinámica de los precios.
Expectativas hacia los próximos seis meses
Las proyecciones de los encuestados para el semestre que se inicia replican, e incluso profundizan en algunos segmentos, el tono negativo del diagnóstico actual. En lo que respecta a la economía del país, el 55 por ciento de los consultados anticipó un empeoramiento, el 31 por ciento previó una mejora y el 14 por ciento no vislumbró cambios sustanciales. Respecto del mercado de trabajo, el 57 por ciento proyectó un deterioro, el 31 por ciento aguardó una mejora y el resto permaneció sin definición.
La economía familiar fue el plano en el que más encuestados se inclinaron por una expectativa positiva: el 32 por ciento consideró que su situación irá a mejor en los próximos seis meses, frente a un 48 por ciento que vislumbró un retroceso y un 20 por ciento que previó estabilidad. Se trata del único ámbito en el que la brecha entre optimistas y pesimistas se acorta a 16 puntos, aunque sigue siendo desfavorable.
El termómetro de los precios y el impacto en el consumo
El índice Atlas-CPI, que mide la percepción subjetiva de inflación (entendida como la forma en que los encuestados experimentan la suba de precios en su vida cotidiana, más allá de la cifra oficial), se ubicó en septiembre en 30,6 puntos, por encima de los 27,9 registrados en agosto y de los 23,7 de julio. La trayectoria ascendente del indicador sugiere que la sensación de pérdida de poder adquisitivo se ha intensificado en el último trimestre.
Ese malestar se traduce en decisiones concretas en el plano del consumo. El 58,5 por ciento de los consultados manifestó su intención de reducir la compra de bienes duraderos (es decir, productos de mayor valor y vida útil prolongada, como electrodomésticos, vehículos o muebles) en los próximos meses, una proporción que creció 11,3 puntos porcentuales respecto de agosto. En contraste, apenas el 14,2 por ciento de los encuestados expresó su voluntad de incrementar ese tipo de adquisiciones.
Desempleo y corrupción, en el tope de las preocupaciones
Cuando se les pidió a los encuestados que identificaran los problemas más acuciantes del país, la corrupción se posicionó en primer lugar con el 50,3 por ciento de las menciones, seguida por el desempleo con el 44 por ciento. Los altos precios y la inflación fueron señalados por el 27,8 por ciento de los participantes, ubicándose en el tercer puesto de las preocupaciones ciudadanas.
El cuadro descriptivo que arroja la encuesta Latam Pulse de septiembre configura un escenario en el que la desconfianza sobre las variables macroeconómicas se combina con un repliegue del consumo de bienes durables, en un marco en el que los puestos de trabajo del sector comercial e industrial se mantienen como una de las principales preocupaciones de la población, según se desprende de la jerarquía asignada por los encuestados al desempleo como problema nacional.
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