Jueves, 17 de septiembre de 2026
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Supergirl en HBO Max: qué cambia entre el cómic y la película y por qué Krypto es la clave

La nueva entrega que dirige Craig Gillespie adapta la etapa de Tom King y Bilquis Evely, pero toma decisiones propias para la pantalla. La historia del perro kryptoniano modifica el sentido del viaje de Kara.

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Melina CortezCultura y espectáculos · 17 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Imaginate la fila del cine una hora antes de la función: gente hablando del tráiler, otros comentando que leyeron la etapa de Tom King y Bilquis Evely en viñetas, y un par de chicos preguntándose qué hace Lobo en una historia de Supergirl. Esa mezcla define bastante lo que se siente al sentarse a ver esta nueva película que acaba de desembarcar en HBO Max, dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, que adapta la saga Supergirl: la mujer del mañana. La propuesta parte de una idea fuerte: meter a Kara en una road movie cósmica junto a una niña llamada Ruthye, con la urgencia de encontrar a un villano llamado Krem.

El arranque es tan seco como emotivo. Krem ataca, dispara un dardo envenenado contra Krypto mientras escapa en la nave de Supergirl, y deja al perro kryptoniano malherido. Kara no tiene opción: si quiere conseguir un antídoto, tiene que embarcarse en una persecución que la lleva por distintos planetas. Es ahí donde la película se separa del material original y deja su propia marca.

La diferencia central: qué pasa con Krypto

En el cómic, el golpe de efecto es demoledor. La historia se cuenta desde la voz de Ruthye y, hacia el final, se revela que Krypto estaba a salvo: lo habían trasladado a un lugar con sol amarillo. La búsqueda entera, entonces, nunca fue por el perro. Como leí en varias entrevistas y reseñas, el verdadero viaje era enseñar a la niña a diferenciar la venganza de la justicia. La película decide no ir por ahí.

La decisión del guion es plantear que mover a Krypto resulta demasiado riesgoso mientras esté envenenado. Por eso, conseguir el antídoto sigue siendo una necesidad concreta para Kara durante toda la aventura. Ese cambio no es menor: modifica los motivos de la protagonista y, sobre todo, redefine el enfrentamiento final con Krem, que ya no termina de la misma manera que en las páginas de Tom King.

Más allá de Krypto, la película trabaja otra capa de Kara que también le da espesor propio. La protagonista todavía rechaza la Tierra, no se siente en casa y no termina de ocupar el lugar de protectora que el mundo le pide. Menos heroína de manual y más alguien que está aprendiendo a serlo, con Krypto como ancla emocional. Las escenas que recuperan momentos del pasado entre ambos funcionan como pequeños flashbacks que explican por qué a Kara le cuesta soltar y, a la vez, le impiden quedarse quieta.

La inclusión de Lobo, un personaje que King había tenido en los planes originales del cómic, deja una puerta abierta para los fans del material fuente y para los que se acercan sin haber leído una sola viñeta. Y abre, además, una pregunta que sobrevuela toda la nota: qué lugar deberían tener los cambios cuando una historia pasa del papel a la pantalla. A veces, una modificación no arruina nada: simplemente cuenta otra cosa. A veces, como acá, corre el eje emocional de toda la obra.

Qué mirar mientras esperás el próximo estreno

Si te copa el cruce entre cómics y cine, esta versión de Supergirl es un buen termómetro para discutirlo. La próxima cita grande del género será ver cómo sigue el universo DC en pantalla después de esta llegada a HBO Max, sobre todo porque la película deja varios hilos abiertos para Kara y para su relación con el resto de los kryptonianos. Mientras tanto, la función ya está servida: Krypto como motor dramático, Ruthye como maestra inesperada y una Kara que todavía está aprendiendo a sentirse de este planeta.

MC
Melina CortezCultura y espectáculos

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