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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Treinta kilómetros de pozos en la Ruta 40 que complican el viaje entre Junín de los Andes y Zapala

El tramo neuquino de la Ruta 40 acumula un deterioro severo que ya reporta roturas de cubiertas y desperfectos mecánicos; quiénes lo transitan piden señales claras y arreglos de fondo antes del inicio de la temporada estival.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Treinta kilómetros de pozos en la Ruta 40 que complican el viaje entre Junín de los Andes y Zapala

Todavía no termina de aflojar el calor de la siesta acá en la zona cordillerana cuando uno empieza a preguntar por la Ruta 40 y aparecen las mismas caras largas de siempre, las del vecino que conoce cada badén como si fueran parte de la familia. Hace un par de semanas me acerqué hasta la estación de servicio a la vera de la ruta, en las afueras de Junín de los Andes, y el primero en pararse a charlar fue Ernesto, que hace viajes en camioneta desde hace más de veinte años y conoce la zona como la palma de su mano. Me dijo, sin rodeos, que no había manera de esquivar el tema: entre Junín y Zapala la calzada está hecha pedazos y los viajeros están pagando los platos rotos.

Según el relato que me dejaron varios lectores del portal y los testimonios que fui recogiendo a lo largo de la semana, son alrededor de treinta kilómetros los que se transitan casi a paso de hombre, con pozos grandes y difíciles de esquivar que aparecieron hace rato y que las últimas lluvias se encargaron de tapar con agua. Esa película de agua, explican los que pasan seguido, esconde la profundidad real del pozo y termina volviéndose un trampolín que revienta cubiertas y castiga la suspensión sin aviso.

Un deterioro que viene de lejos y se repite en otros corredores

Lo que más me llamó la atención, mientras iba tomando notas en el colectivo de las cuatro de la tarde, es que ninguno de los consultados me habló de un problema nuevo. Por el contrario, todos coincidieron en que el estado de la ruta es el resultado de años de falta de mantenimiento y que, cada vez que llueve, la situación se pone peor. Varios me mencionaron además que no es el único corredor complicado de la zona: también aparecen en la lista negra la Ruta Nacional 52 y la Ruta Nacional 51, que comparten los mismos reclamos.

Ernesto, mientras cargaba nafta, me contó que hace poco un amigo suyo pasó por el tramo en moto y terminó con la rueda trasera destrozada por caer en un pozo que el agua no dejaba ver. "Vas a cuarenta kilómetros por hora, pensás que zafás, y cuando llegás al pozo ya te comiste el barro y la cubierta. Después no hay grúa en muchos kilómetros y te quedás ahí, esperando", me dijo, todavía con bronca en la voz. Esa escena, multiplicada por los vecinos de los parajes cercanos y por los viajeros que bajan desde el norte neuquino, se repite más de lo que uno quisiera.

Una vía clave que se acerca a la temporada alta

La Ruta 40 en Neuquén no es un camino cualquiera: es el corredor obligado para buena parte del turismo de la región y de quienes bajan o suben hacia la cordillera en busca de los destinos estivos. Con el calendario avanzando hacia los meses de mayor movimiento, la preocupación que me dejaron los lectores es que la calzada reciba todavía más tráfico sin que se vean arreglos de fondo. Vialidad Nacional todavía no difundió esta semana un parte oficial sobre cortes o desvíos, y los vecinos me dicen que, mientras tanto, lo único que queda es cuidarse entre todos.

“El que transita esa ruta sabe que el pozo te encuentra solo, así que hay que ir despacio y con la cubierta de repuesto lista. Más vale perder media hora que quedarse a pie en medio de la nada.”Ernesto, vecino de Junín de los Andes
JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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