Tres caminos para aligerar la tortilla de papas sin resignar su sabor clásico
La fritura profunda puede reemplazarse por una cocción previa al horno, al vapor o en microondas, seguida de un salteado breve en aceite de oliva. La textura se mantiene y el contenido graso baja de manera considerable.

La tortilla de papas ocupa un lugar central en la mesa cotidiana de buena parte de los hogares argentinos: aparece en el almuerzo rápido, en la entrada compartida o como plato principal cuando se busca algo sencillo y rendidor. Su preparación tradicional contempla la fritura de las papas en aceite abundante antes de mezclarlas con huevos batidos, un paso que le otorga la textura característica pero que, al mismo tiempo, eleva de forma notoria el contenido calórico del plato.
Una alternativa posible consiste en reemplazar esa fritura profunda por métodos de cocción previa que reducen la cantidad de aceite sin resignar el resultado final. El procedimiento conserva los mismos ingredientes —papas, huevos, sal y, de manera opcional, cebolla— y solo modifica la manera en que las papas llegan a la sartén para ser mezcladas con el huevo.
Los tres métodos de precocción
- Horno: las papas se cortan en trozos pequeños, se rocían con un hilo de aceite y se llevan a temperatura media-alta hasta que estén cocidas y ligeramente doradas. El punto en contra es que pueden quedar más secas que con la fritura tradicional.
- Microondas: algunos modelos cuentan con una función específica para papas o vegetales; en otros, basta con cocinarlas el tiempo justo para que queden tiernas sin perder humedad. El riesgo es pasarse de cocción, lo que reseca la textura.
- Vapor: es la opción que mejor conserva la hidratación de la papa. Se realiza en vaporera o con un accesorio de acero inoxidable sobre una olla con agua. Al terminar, se puede agregar una o dos cucharadas de aceite para aportar cremosidad.
Cualquiera sea el método elegido, el paso siguiente resulta clave: antes de mezclar con los huevos, las papas pasan por un salteado breve en aceite de oliva hasta dorarse apenas. Ese toque reemplaza el sabor que aporta la fritura profunda y marca la diferencia entre una tortilla seca y una que conserva la jugosidad esperada.
El armado final, paso a paso
Después del salteado, el procedimiento es el habitual: se mezclan las papas con la cebolla salteada —cuando se opta por incluirla—, se incorporan los huevos de a uno, se salpimenta y se vuelca todo en una sartén antiadherente caliente. Con una espátula se despegan los bordes; a los cinco minutos se comprueba que la tortilla tiene base firme, se da vuelta con ayuda de un plato y se termina la cocción según el punto deseado, más jugosa o más firme. La sartén antiadherente resulta indispensable para que la mezcla no se pegue durante ninguna de las dos etapas de cocción.
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