Un cierre de semana calmo en el peso, pero con el campo mirando de reojo la pizarra
El dólar oficial se mantuvo estable en el Banco Nación y el blue terminó prácticamente sin variantes. Para el productor vitivinícola, la paridad quieta no es noticia menor: define el precio del vino en el mercado interno y la competitividad de la botella argentina en el mundo.

El viernes llegó con cielo limpio sobre el cordón cuyano y una temperatura que todavía permite terminar la vendimia sin sobresaltos, esa ventana angosta que los viñateros esperan durante marzo y abril pero que en esta primavera se estira casi como una promesa; y mientras el termómetro se porta razonable, la pizarra del Banco Nación mostró el mismo valor que en las jornadas anteriores, con el dólar oficial cerrando a mil quinientos treinta pesos para la venta y a mil cuatrocientos ochenta para la compra, una quietud que en el campo siempre se lee con cuidado porque cuando el tipo de cambio no se mueve, los costos internos siguen subiendo y la rentabilidad se va licuando como el mosto en la pileta cuando le falta frío.
La brecha se achica, pero el productor no se relaja
El mercado paralelo acompañó esa calma: el blue terminó en mil quinientos cuarenta y un pesos para la venta y en mil cuatrocientos noventa y ocho con sesenta y cinco centavos para la compra, una diferencia con el oficial que ronda apenas el uno por ciento y que muestra un mercado cambiario sin sobresaltos aparentes, aunque en la tranquera de cualquier finca el asunto se mira con otros anteojos, porque lo que en la city parece estabilidad, en la viña puede ser estancamiento si la inflación de los insumos, del flete y de la uva no se acomoda a esa misma quietud.
Para quien gasta con tarjeta afuera, ya sea por un viaje o por esos servicios digitales que se facturan en moneda extranjera y que cada vez pesan más en el presupuesto de un establecimiento chico, el tipo de cambio aplicable terminó la jornada en dos mil siete pesos con veinte centavos, un número que desde que se levantó el impuesto PAIS refleja solamente el treinta por ciento de percepción a cuenta de Ganancias sumado al oficial, y que golpea distinto según el rubro: a un viñatero que importa una bomba de riego le sale lo mismo que a quien paga Netflix, pero con consecuencias muy distintas sobre el margen.
Lo que se mueve en el resto del mercado
- El euro blue cerró a mil setecientos treinta y siete pesos con sesenta centavos, manteniendo la paridad relativa con el dólar que suele mostrar el mercado paralelo cuando no hay sobresaltos.
- El Bitcoin operó en torno de los ochenta y dos mil ciento treinta y ocho dólares, lejos de los picos del año pero todavía en niveles altos para el estándar de la última temporada.
- El Ether, la segunda criptomoneda por volumen global, se ubicó en dos mil cuatrocientos setenta y cuatro dólares, con la volatilidad que le es habitual.
- El riesgo país que elabora el banco JP Morgan cerró en seiscientos veintidós puntos, un número que para la deuda soberana argentina sigue siendo alto pero que amaga con estabilizarse.
“Cuando el tipo de cambio se queda quieto pero el gasoil, los agroquímicos y el salario siguen subiendo, lo que parece calma en la city es vendimia complicada en la finca, y eso lo sabe cualquiera que hoy esté cargando una binza de racimos en San Juan.”Hugo Elizondo, desde la viña
En el fondo, la estabilidad cambiaria es una buena noticia para el bolsillo del que consume una botella en la góndola del súper, porque la cadena comercial no tiene excusa para trasladar nuevas subas por devaluación; pero para el que produce del lado de acá de la góndola, del lado de la hilera, esa misma estabilidad significa que el precio del vino en el mercado interno se va corriendo detrás de la inflación mientras el costo de cosechar, embotellar y transportar no se toma ni un recreo, y mientras tanto el Estado todavía no resolvió algo que parece elemental y que ningún viñatero mendocino o sanjuanino deja de preguntar en cada reunión deConsejo Federal: cómo se actualiza un tipo de cambio que se quedó quieto mientras todo lo demás se mueve, porque sin esa respuesta, de la hilera a la góndola, el negocio seguirá siendo cada vez más angosto para el que trabaja la tierra y cada vez más cómodo para el que solo mira la pizarra desde la oficina.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


La inflación baja rápido pero la economía crece lento: una pipa, la forma que finalmente tomó la reactivación

Deuda: La Rioja extiende el default tras incumplir otro vencimiento de bonos
