Un mouse pensado al milímetro: el nuevo Logitech G PRO X3 Superstrike y el arte de ajustar el clic
La marca suiza presentó un periférico orientado a videojuegos competitivos de disparos que reemplaza los interruptores tradicionales por un sistema háptico configurable, gana autonomía y mantiene los 59 gramos de su predecesor. Las opciones se administran desde el programa Logitech G HUB y requieren un equipo potente para explotar todo su potencial.

El tiempo en la viña viene cambiado: después de varias jornadas de calor sostenido y noches templadas, el viento del sudoeste trajo algo de alivio a las parcelas de Mendoza y San Juan, y los productores empiezan a hablar del escenario que se viene para la vendimia. Lo que pasa en el campo, y sobre todo en la hilera, suele marcar el pulso de la góndola: una uva que llega con más azúcar, un mosto que fermenta más rápido, un precio que se acomoda distinto. En la otra hilera, la de los escritorios y los monitores, también hay movimientos que vale la pena seguir de cerca, sobre todo cuando se trata de herramientas que definen cómo se siente cada partida.
Clic que se toca, clic que se mide
En ese segundo tramo del camino es donde aparece el Logitech G PRO X3 Superstrike, un mouse pensado para videojuegos competitivos de disparos que llega con una propuesta poco habitual: reemplazar los microinterruptores mecánicos y ópticos por un sensor inductivo con respuesta háptica, bautizado como sistema HITS. La idea, según la información que difundió la propia marca, es que la detección de la pulsación se combine con una devolución táctil que el usuario puede configurar a su gusto, de modo que cada botón “se sienta” de una manera distinta según el juego y el estilo de cada jugador.
- Ajuste del punto de activación de cada clic.
- Modificación de la distancia de reinicio mediante la función Rapid Trigger.
- Selección entre seis intensidades de vibración.
- Memoria interna para guardar perfiles y usarlos sin abrir el programa.
Todas esas opciones se administran desde Logitech G HUB, el software disponible para PC y Mac que la compañía mantiene como centro de comando de sus periféricos. Quienes quieran llevar sus ajustes a otra computadora pueden hacerlo sin volver a instalar el programa, ya que el dispositivo guarda la configuración en su propia memoria interna. La marca recomienda, eso sí, contar con un procesador moderno y una pantalla de 240 Hz o más para exprimir la tasa de sondeo de 8000 Hz que soporta el equipo.
En el resto de la ficha técnica, el Superstrike mantiene la carcasa simétrica y sin perforaciones de la línea, se queda en 59 gramos y prescinde a propósito de añadidos que suelen verse en periféricos más generalistas: nada de iluminación RGB, nada de botones extra para multitarea, nada de rueda con desplazamiento libre. La apuesta es clara: todo el peso del diseño va al control del movimiento y de las pulsaciones durante la partida. La autonomía, en tanto, trepa hasta las 135 horas según Logitech, unas 45 más que las que ofrecía el PRO X2, y se conserva la compatibilidad con la alfombrilla POWERPLAY para carga inalámbrica.
“Elegir un mouse para jugar suele pasar por confiar en la mano, pero acá la discusión cambia: lo que se ajusta es cómo responde el clic, no solo la forma del dispositivo.”Hugo Elizondo, Vitivinicultura y campo
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