Un museo de fotografía escondido en la Quebrada de Huichaira que se visita de palabra en palabra
En un adobe pegado a la ruta 9, frente a Tilcara, Lucio Boschi armó un museo que no tiene cartel en la entrada y al que igual llega gente de todo el país. Acá te cuento cómo funciona, qué tiene adentro y por qué vale la pena ir.

Te juro que cuando me lo contaron no lo podía creer: hay un museo entero dedicado a la fotografía argentina y latinoamericana metido en la Quebrada de Huichaira, en Jujuy, a 2.700 metros de altura, y no hay un solo cartel en la ruta que avise que existe. Yo lo visité la semana pasada y todavía me acuerdo del silencio que se arma cuando uno entra. Está sobre la ruta 9, casi mirando de frente a Tilcara, pero del lado de Huichaira, del lado del adobe, del lado de los cerros que parecen pintados a mano. Te lo cuento como te lo cuento, porque la verdad es que este lugar merece que alguien lo escriba con tiempo y con ganas.
Lo fundó en 2012 Lucio Boschi, un fotógrafo de 60 años nacido en la provincia de Buenos Aires que un día subió siguiendo la quebrada del río Huichaira, vio una formación natural que lo dejó mudo y dijo, básicamente, acá me quedo. Compró el terreno, levantó primero una casa de barro y después, con los años, fue creciendo el museo alrededor de esa casa, siempre en adobe, siempre integrado al paisaje, de esas construcciones que parecen salidas del cerro y no puestas a fuerza sobre el cerro. La arquitectura está pensada para que la luz natural entre a las salas y para que el entorno forme parte de la visita, algo que se nota apenas uno cruza la puerta.
Un museo sin carteles, por decisión
Lo más loco de todo es que la falta de señalización no es un descuido, ni una falta de presupuesto, ni un problema de gestión: es una decisión tomada con todas las letras por Boschi, que siempre estuvo convencido de que el público tenía que descubrir el lugar por cuenta propia, sin que nadie le marcara el camino. Por eso hoy no vas a ver un letrero luminoso en la ruta ni un banner en redes sociales que te diga "vení al museo". El boca a boca hizo todo el trabajo. Al principio, me cuenta Lucio, no llegaba nadie, y los primeros visitantes fueron los chicos de la escuela de Huichaira, que bajaban caminando desde el pueblo y se quedaban mirando las fotos como quien mira una ventana abierta. Después empezaron a caer guías locales, después grupos de fotógrafos, y con el tiempo fueron apareciendo curadores y directores de museos internacionales de primer nivel, gente que se mueve por el mundo entero y que sin embargo termina pidiendo indicaciones en la puerta de un adobe.
“La idea es que el museo sea una sorpresa para el que viene. Si te lo encuentro con un cartel gigante en la ruta, te lo arruino.”Lucio Boschi, fundador del Museo Entre los Cerros
La colección y los que mandaron sus fotos
La colección permanente reúne obras donadas por fotógrafos argentinos y latinoamericanos de los más importantes de las últimas décadas: están Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros. Lo curioso es cómo se armó: Boschi no tenía una fortuna ni un mecenas, así que directamente les escribió cartas a sus colegas, y a contactos de galerías y coleccionistas que había ido cosechando durante años de trabajo internacional. La respuesta, cuenta, fue siempre la misma: todos dijeron que sí. Acá, en la Quebrada, en un museo sin cartel, terminaba llegando la obra de algunos de los nombres más grandes de la fotografía regional.
Qué ofrece hoy el museo, más allá de las salas
El Museo Entre los Cerros, conocido como MEC, hace rato que dejó de ser sólo una colección colgada en paredes de adobe. Hoy funciona con biblioteca propia, con talleres, con residencias artísticas y, sobre todo, con un programa gratuito de formación orientado a jóvenes fotógrafos de las provincias, algo que a mí me parece clave y que vale la pena destacar porque no es un detalle menor: en pleno norte argentino, a 2.700 metros, hay pibes y pibas formándose en serio, sin pagar un peso, en un lugar que los conecta con la mejor tradición fotográfica de la región. El espacio es además un punto de encuentro para la comunidad local, así que no es raro ver a vecinos de Huichaira cruzando la puerta un rato a la tarde, más allá del turista que viene de afuera.
- Colección permanente con obras donadas por fotógrafos argentinos y latinoamericanos como Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd.
- Biblioteca especializada en fotografía, abierta para consulta de visitantes y residentes.
- Residencias artísticas para fotógrafos que quieran vivir y trabajar en la Quebrada.
- Programa gratuito de formación para jóvenes fotógrafos de las provincias.
- Salas con luz natural, bancos para sentarse y un ritmo pensado para caminar despacio, sin apuro.
Para ir, lo más práctico es tomar la ruta 9 desde Tilcara y tener en cuenta que el GPS muchas veces no está actualizado en los tramos finales de los caminos del cerro, así que conviene preguntar en el pueblo o llevar los nombres de referencia a mano. Y un consejo que me dio Carlos, un vecino de Huichaira con el que me tomé un mate después de la visita: andá con tiempo, porque las salas invitan a detenerse, a mirar de verdad, y el lugar te termina sacando el apuro del cuerpo sin pedir permiso. Yo te lo confirmo: es de esos lugares que te cambian el reloj interno y te dejan una sensación que después cuesta explicar pero que no se olvida.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Más de 9.100 inscriptos en la Universidad Nacional del Comahue: aún podés sumarte

Preocupante proyección: el cáncer de mama crecería un 38% para 2050

Medicamentos GLP-1: ¿Pérdida Muscular y Riesgo de Rebote Post-Tratamiento?
