Lunes, 7 de septiembre de 2026
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Una desarrolladora argentina adapta el "pasanaku" boliviano para acceder a una propiedad en ciclos de diez meses

Un esquema de ahorro colectivo impulsado por Spazios reúne a diez aportantes que, con cuotas de 500 dólares mensuales, completan cada diez meses los 50.000 dólares necesarios para adquirir un departamento. El proceso se extiende durante 100 meses e incorpora instrumentos legales para reducir el riesgo de incumplimiento.

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Natalia GraffignaEconomía y minería · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Una desarrolladora argentina puso en marcha un mecanismo de compra colectiva de viviendas que permite a grupos de diez personas reunir, en aportes mensuales de 500 dólares por integrante, los 50.000 dólares que cuesta cada departamento. El fondo acumulado se utiliza para adquirir una unidad cada diez meses, mediante sorteos sucesivos que determinan qué participante recibe la propiedad en cada ciclo. Quien resulta adjudicado debe continuar pagando su cuota hasta que todos los miembros del grupo hayan obtenido su vivienda, en un proceso que se extiende durante 100 meses, equivalentes a ocho años y cuatro meses.

El método se inspira en el "pasanaku" (práctica tradicional de ahorro rotativo propia de Bolivia, en la que un grupo de personas reúne aportes periódicos y los asigna, por rondas, a un miembro distinto en cada etapa) y fue adaptado al mercado local por Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios, bajo el nombre comercial "Tapiolaku". El modelo conserva la lógica de turnos pero suma instrumentos legales (escrituras con deuda explícita, condominio con usufructo y fideicomiso) para darle un marco de mayor seguridad a los participantes.

Tres niveles de protección ante el riesgo de incumplimiento

El principal punto crítico que identifican los organizadores es que un participante reciba la propiedad tras haber aportado solo una fracción de su valor y luego deje de pagar. Para mitigar ese escenario, el esquema prevé tres niveles de protección según el grado de confianza entre los integrantes, que van de mayor a menor sencillez operativa.

  • Escritura con deuda explícita: la escritura deja asentado que el adjudicatario mantiene una deuda con el resto del grupo equivalente a las cuotas que aún le restan pagar.
  • Condominio con usufructo: todos los integrantes figuran como condóminos (copropietarios) de cada propiedad y le otorgan al beneficiario un usufructo (derecho real de uso y goce sobre un bien ajeno). Este puede habitar la vivienda sin pagar alquiler, pero la transferencia definitiva ocurre recién cuando termina el proceso completo.
  • Fideicomiso (figura legal mediante la cual una persona, el fiduciario, administra bienes en beneficio de otra, el beneficiario, hasta cumplirse una condición): un fideicomiso es titular de los inmuebles durante todo el proceso, con un fiduciario que controla el cumplimiento de las condiciones y recién realiza la escritura a nombre de cada participante al cierre.

Tapiola resumió el alcance temporal del modelo y describió su dinámica: "Al final de los 10 ciclos de 10 meses, o sea, en 100 meses, todos tienen su propiedad de 50.000 dólares". En cada ciclo, los diez aportantes depositan 500 dólares, lo que permite acumular 5.000 dólares mensuales y, al cabo de diez meses, los 50.000 dólares necesarios para la compra de la unidad.

Ajustes por suba de precios y posición de los últimos adjudicados

Además del riesgo de impago, el sistema contempla la posible suba del precio de las propiedades a lo largo de los más de ocho años que dura el proceso. Para evitar que quienes reciben su departamento en los últimos ciclos queden en desventaja frente a los primeros, la propuesta contempla ajustar las cuotas periódicamente tomando como referencia algún indicador que preserve la equidad entre los participantes, de modo que el esfuerzo de cada integrante se mantenga alineado con el valor actualizado de los inmuebles.

En definitiva, el esquema combina ahorro grupal, sorteo y herramientas jurídicas del derecho inmobiliario para transformar un mecanismo informal de origen latinoamericano en un producto con reglas explícitas de funcionamiento, reparto y respaldo legal. Su atractivo central es ofrecer una alternativa de acceso a la propiedad sin recurrir a un préstamo bancario tradicional, aunque la complejidad del proceso y la necesidad de coordinación sostenida entre los diez miembros lo convierten en una opción que demanda compromisos de largo plazo.

NG
Natalia GraffignaEconomía y minería

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