Martes, 8 de septiembre de 2026
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Una madre caminó 15 kilómetros entre bardones de nieve para pedir ayuda y salvar a su familia varada en la cordillera neuquina

Sabrina Canepa dejó a su pareja y a sus dos hijos pequeños en la camioneta, en un refugio de guardaparques cerca de Chos Malal, y salió a pie por la ruta provincial 37 hasta encontrar señal y dar aviso a la Policía. La Brigada Rural llegó con camionetas 4x4, liberó el rodado y todos pudieron volver sanos y salvos.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · 8 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

Todavía me imagino la escena acá, mientras escribo desde el escritorio: la tarde del lunes cayendo sobre el Alto Neuquén, un sol blanco que deslumbra sobre la nieve, y en algún punto de la ruta provincial 37, a unos 48 kilómetros de Chos Malal, una mujer caminando con las últimas fuerzas que le quedaban, sola, siguiendo las huellas que ella misma había dejado horas antes con la camioneta. Ese es, ni más ni menos, el cuadro que me quedó dando vueltas en la cabeza cuando terminé de leer el parte policial y me senté a ponerlo en palabras para ustedes.

Lo que les voy a contar pasó en el norte neuquino, muy lejos de la General Paz, pero me parece que bien vale la pena sentarse a leerlo despacio porque, cuando uno lo piensa un poco, se da cuenta de que hay decisiones que solo se toman cuando los hijos están en juego. La protagonista se llama Sabrina Canepa, tiene 47 años, vive en Dique Luján, partido de Tigre, y el lunes se fue de excursión con su pareja, Facundo Botner, de 43, y con los dos hijos de la pareja, un nene de 9 y una nena de 3, hasta el refugio de guardaparques del Cerro Wayle. La idea era conocer esa zona de la cordillera que ellos no habían visitado nunca. Iban en una pick up Renault Alaskan, una de esas camionetas que uno ve todo el tiempo por la Panamericana, y cuando quisieron acordar ya estaban metidos entre bardones de nieve.

La decisión de salir caminando

Acá es donde la historia se pone seria y, si me permiten, se vuelve de esas que a uno lo dejan pensando un rato largo. Sin señal de celular, con la camioneta tapada por la nieve que fue dejando el temporal de fines de agosto, y con dos chicos chiquitos dentro del habitáculo, Sabrina evaluó el panorama y tomó una determinación que a cualquiera le habría costado mucho tomar: les dijo a Facundo y a los nenes que se quedaran a resguardo en la pick up, abrigados como pudieran, y arrancó a caminar ella sola por la ruta, siguiendo las huellas que habían dejado a la entrada. Eran unos 15 kilómetros de ida, por un camino de montaña que no es precisamente un boulevard.

Caminó entre dos y tres horas, sin nadie a quien pedirle un vaso de agua, hasta que por fin llegó a un tramo donde el teléfono le devolvió señal. Ahí nomás marcó y se comunicó con la Policía de Río Negro, que fue pasando la alerta a la Policía de Neuquén y, finalmente, a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén, en Chos Malal. La pelota empezó a rodar rápido: cerca de las dos de la tarde, la División Brigada Rural, al mando del subcomisario Ricardo Ovadilla, salió hacia el cerro con camionetas 4x4 preparadas para este tipo de terrenos.

“La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido. Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca.”Ricardo Ovadilla, subcomisario de la Brigada Rural de Chos Malal

El final, con todos de regreso

Los efectivos de la Brigada se cruzaron con Sabrina en el camino, se cercioraron de que la mujer estuviera en condiciones de seguirlos y siguieron viaje hasta el refugio del Cerro Wayle. Una vez allí, con pala y algo de oficio, retiraron los bardones que tenían bloqueada a la Renault Alaskan y liberaron el vehículo. La familia, que había pasado unas cinco horas encerrada en la camioneta esperando noticias, no necesitó atención médica de ningún tipo. El clima, cuentan los que estuvieron ahí, acompañó: sol, poco viento y buena visibilidad durante toda la tarde, algo que en la cordillera no es para nada un detalle menor.

Desde los organismos de seguridad de la zona, mientras tanto, aprovecharon para recordarnos a todos algo que a veces uno se olvida cuando planifica una salida a la montaña: estos caminos de altura piden sí o sí vehículo con tracción a las cuatro ruedas, cadenas, ropa de abrigo y, en lo posible, alguien que ya conozca el terreno. La nieve, aclaran, sigue firme en buena parte del trayecto hacia el Cerro Wayle, así que no es un paseo para hacer un domingo a la ligera con la familia arriba del auto y un termo con mate en el asiento.

  • Sabrina Canepa (47) y su familia son de Dique Luján, Tigre, y habían viajado al norte neuquino para conocer el refugio de guardaparques del Cerro Wayle.
  • La Renault Alaskan quedó atrapada por bardones de nieve a unos 48 kilómetros de Chos Malal, sin señal de teléfono en todo el sector.
  • Canepa dejó a su pareja y a los dos hijos de 9 y 3 años en la camioneta y caminó unos 15 kilómetros por la ruta provincial 37 hasta encontrar señal y pedir ayuda.
  • Tras el aviso a la Policía de Río Negro, el caso se derivó a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén y la Brigada Rural viajó hasta el lugar con camionetas 4x4.
  • La familia pasó alrededor de cinco horas varada pero no sufrió lesiones y pudo regresar a Chos Malal por sus propios medios una vez que se liberó el vehículo.

Me quedo, si me dejan, con una imagen que me parece que vale más que cualquier cifra: la de Sabrina llegando a la ruta con las piernas duras, sacando el teléfono y marcando el primer número que se le cruzó, mientras a sus espaldas, en la montaña, Facundo le contaba un cuento a los chicos para que no se asustaran. Cosas que pasan en este país enorme y, sin embargo, tan chico cuando alguien se juega el pellejo por los suyos. Si alguna vez les tocó andar por caminos de cordillera en condiciones parecidas, los invito a contar su experiencia en los comentarios: acá siempre suma una mano extra de quien ya pasó por algo así.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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